Las pensiones suben un 1,6% y la edad de retiro queda en 65 años y ocho meses

Los trabajadores podrán seguir jubilándose a los 65 años con el 100% de la pensión si han cotizado al menos 36 años y nueve meses

MadridActualizado:

El trabajador que quiera jubilarse a lo largo del año próximo con el 100% de la pensión que le pudiera corresponder, deberá tener ya cumplidos los 65 años y ocho meses, dos meses más que en 2018. Este retraso tendrá sus excepciones para aquellos que acumulan una larga vida laboral, que podrán retirarse con su pensión íntegra a los 65 años siempre que tengan cotizados al menos 36 años y nueve meses. Por cada ejercicio se aumenta ese periodo en tres meses hasta llegar a 2027, cuando quien desee retirarse a los 65 deberá contar con una cotización de, al menos, 38 años y seis meses.

En 2019 también cambiarán los años que se tienen en cuenta para calcular la pensión, que quedarán fijados en 22 años. Desde 2013 se abrió un periodo transitorio hasta el 1 de enero de 2022 en el que el tiempo de cotización exigido para calcular la pensión pasará de forma progresiva desde los 15 años a los 25 años. A cada ejercicio, a contar desde 2013, se le va sumando un año hasta completar los citados 25 años en 2022.

El nuevo año también traerá modificaciones en la jubilación anticipada. La norma retrasa hasta 63 años y ocho meses la edad para acceder a la jubilación anticipada voluntaria, que en paralelo a la legal de retiro podrá realizarse dos años antes también hasta el año 2027, cuando quedará establecida en el mínimo de 65 años. Además, para acceder a esta modalidad son necesarios al menos 35 años de cotización, y por cada trimestre de adelanto respecto a la edad oficial de jubilación la pensión sufrirá una penalización progresiva que irá desde el 2% de la base reguladora, si se han cotizado menos de 38,5 años, hasta el 1,625% si se superan los 44,5 años cotizados.

En el caso de jubilación forzosa, podrá realizarse hasta cuatro años antes de la edad legal de retiro —en 2019, a los 61 años y ocho—. Serán necesarios 33 años de cotización como mínimo y la penalización irá desde el 1,875% por trimestre adelantado para menos de 38,5 años cotizados, hasta el 1,5% para más de 44,5 años cotizados.

La Ley de Pensiones fue acordada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero con las patronales CEOE y Cepyme y los sindicatos CC.OO. y UGT en febrero de 2011. La ley fue aprobada definitivamente en agosto de 2011, cuando algunas de sus disposiciones entraron en vigor, y otras lo hicieron en enero de 2012, si bien la puesta en marcha del grueso de la reforma, como la subida de la edad de jubilación, se estableció en el 1 de enero de 2013, ya con el Gobierno de Mariano Rajoy.

En 2019, al igual que ocurrió el año pasado, las nóminas de los jubilados subirán con el IPC después de que se desterrase el incremento del 0,25% que establece la ley de pensiones aplicada los últimos cinco años, hasta 2018.

La subida de las pensiones ya se convirtió en un campo de batalla política en los Presupuestos Generales de 2018. El alza inicialmente prevista por la ley de solo el 0,25% acabó en un incremento del 3% para las mínimas y del 1,6% para todas las demás, tras un acuerdo del Gobierno de Mariano Rajoy, el PNV y Ciudadanos. Esas alzas fueron las que, finalmente, el Gobierno de Pedro Sánchez aplicó cuando se tramitaron las cuentas.

Este ejercicio se volverá a repetir la misma operación. El IPC volverá a ser la referencia para la revalorización y las mínimas crecerán, de nuevo, un 3%. Cuantías que, al igual que ocurrió en 2018, serán revisadas con los precios que resulten a final del ejercicio. Antes del 1 de abril los jubilados recibirán una paga que compensará la diferencia entre lo que subieron sus nóminas, un 1,6%, y la inflación media registrada entre diciembre de 2017 y noviembre de 2018, que fue del 1,7%.

Factor de sostenibilidad

Este mes estaba previsto que entrara en vigor el Factor de Sostenibilidad, un mecanismo de ajuste que hubiera ligado la pensión inicial a la esperanza de vida y, por tanto, recortado la prestación. Pero el pacto presupuestario entre el Gobierno del PP y el PNV retrasó su entrada en vigor hasta el año 2023, año clave porque comenzarán a jubilarse las generaciones nacidas entre 1958 y 1977, los hijos del «baby boom».

Los estudiosos del sistema esperan una incorporación suave de jubilados y que el pico más alto se produzca en 2042 con la llegada de unos 723.000 potenciales pensionistas y con mayor esperanza de vida, lo que ese año elevará el total de pensiones a 15 millones, frente a los 9,6 millones actuales, según las previsiones del profesor de investigación del CSIC, Antonio Abellán.