Un paso decisivo

El juez inicia una nueva fase que, unida a la investigación propia del banco, debería arrojar más luz y depurar mejor las responsabilidades de este caso tan complejo y lamentable

MadridActualizado:

La decisión de imputar a nueve personas de BBVA en el caso que relaciona al banco con las escuchas ilegales del excomisario de Policía José Manuel Villarejo abre un capítulo muy importante en la historia de la entidad financiera.

La lista incluye a dos muy altos exresponsables del banco, un consejero delegado y un jefe de seguridad, cuatro empleados y dos personas vinculadas. En la lista sorprende la aparición de algunos nombres, que hasta la fecha no habían sido vinculados con el caso, y llama la atención la no inclusión de otros.

Quizás todo se trate de tácticas procesales, de tirar de algunos cabos periféricos para llegar al meollo de la cuestión, pero nadie que conozca, aunque sea de manera somera, la estructura de mando y de poder en el banco a lo largo de las dos últimas décadas, podrá creer que las decisiones sobre actuaciones tan costosas y sensibles y de manejar contenidos tan delicados -el juez dirá si también delictivos-, se decidían y se resolvían a esos niveles.

En esta historia confluyen muchos actores. Uno, la piedra angular, el anterior presidente, Francisco González, que desarrolló una actuación plagada de errores -una apuesta por la tecnología costosa y con muy dudoso retorno; la presencia en China, la actuación en Turquía, la desordenada liquidación del patrimonio empresarial y un largo etcétera-.

Sin embargo, y tras dejarse la acción en Bolsa más de dos tercios de su valor inicial, fue premiada por el consejo de administración de la entidad con la presidencia de honor, un cargo inédito hasta la fecha y la presidencia de la Fundación, otro cargo que incluía numerosas y costosísimas prebendas en forma de disfrute de locales del banco y de servicios personales insólitos.

El mismo consejo que aprobó semanas después la elevación al cargo de vicepresidente del único consejero interpelado directamente en la junta dada su posición central en el proceso al haber actuado como presidente de la Comisión de Auditoria. No resulta sencillo de entender por qué se hizo eso -el cargo llevaba décadas vacante-, porqué se hizo en ese momento, ni por qué se eligió a la persona que afirmó haber iniciado las investigaciones el día 17 de enero, cuando el día anterior el presidente saliente había asegurado en su carta de despedida, que él las había iniciado seis meses antes.

Pero hay más errores, como es el de los accionistas, que votaron a favor de todas las propuestas presentadas a la junta general a lo largo de tantos años, a cambio de unas baratijas de origen chino.

Total, que el juez inicia una nueva fase que, unida a la investigación propia del banco, debería arrojar más luz y depurar mejor las responsabilidades de este caso tan complejo y lamentable.

IGNACIO MARCO-GARDOQUIIGNACIO MARCO-GARDOQUI