Imagen de archivo de la entrada al Palacio de La Moncloa durante una visita del presidente de Extremadura - ABC

El Palacio de La Moncloa costaría 122 millones de euros si saliera hoy en venta

Una web inmobiliaria estima el valor de la residencia del presidente del Gobierno

madrid Actualizado:

«Se vende complejo en la avenida Puerta de Hierro, s/n. Veinte hectáreas junto a la Ciudad Universitaria, a una decena de kilómetros del centro de Madrid. Consta de siete edificios importantes, jardines, instalaciones deportivas, helipuerto y hasta búnker. Muy soleado». ¿A cuánto ascendería el precio en el hipotético caso de que el Palacio de La Moncloa saliera a la venta hoy? El portal inmobiliario pisos.com tiene la respuesta. Tras estudiar detenidamente los datos que figuran en el catastro concluye que la valoración del complejo que ahora aloja a Mariano Rajoy y su familia se elevaría a 122.490.000 euros.

La estimación está basada en el precio medio del distrito de Moncloa-Aravaca (en el que se encuentra el complejo) de marzo de 2012, que se elabora con la base de datos de anuncios de viviendas de segunda mano y que se situaba en 3.750 euros por metro cuadrado. Son precios de oferta que establecen los vendedores de los inmuebles y en este caso «solo se han tenido en cuenta los metros cuadrados construidos de uso público y una oficina», según señala Pisos.com. En total, 32.664 metros cuadrados construidos.

La valoración no contempla el valor histórico ni distingue usos, únicamente se basa en el uso residencial (el palacete y sus jardines pertenecen al Patrimonio Nacional y están catalogados como Bien de Interés Cultural).

La Moncloa costaría 38 millones de euros más que la Casa Blanca. El valor de la residencia del presidente de los Estados Unidos, situada en el 1600 Pennsylvania Avenue de Washington DC, sería de 110 millones de dólares, algo más de 84 millones de euros, según la estimación realizada por la agencia inmobiliaria Movoto. En este caso tampoco se tuvo en cuenta el valor histórico del edificio, residencia del mandatario estadounidense desde 1800, solo se contemplaron los 55.000 metros cuadrados que ocupa con sus 132 piezas, entre ellas 32 baños y 16 dormitorios, así como sus jardines, su pista de tenis, la bolera, el cine, la piscina o la cancha de baloncesto.

El complejo de La Moncloa cuenta con una superficie de suelo de 184.454 metros cuadrados, según el catastro, una extensión muy superior a otras residencias de jefes de Estado enclavadas en la ciudad como la propia Casa Blanca en Washington o el 10 de Downing Street en Londres. Comprende el Palacio, residencia oficial del presidente del Gobierno desde que Adolfo Suárez decidiera habitarla en 1977, el edificio de Vicepresidencia, el edificio Semillas (que aloja a trabajadores del ministerio de la Presidencia), el edificio del Portavoz del Gobierno y el pabellón donde se reúne el Consejo de Ministros, entre otros.

Un palacete en un emplazamiento histórico

Las dependencias privadas reservadas a la familia del presidente del Gobierno están situadas en la primera planta y en parte del ático del palacio que ideó el arquitecto Diego Méndez, autor del Valle de los Caídos, inspirándose en la Casita del Labrador de Aranjuez y cuya construcción concluyó en 1953. Cuenta con al menos ocho dormitorios, nueve baños, un office, varios salones y dos comedores.

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La planta baja es la destinada a usos oficiales. Según revelaba Blanca Torquemada en ABC en su artículo «En las entrañas de la Moncloa», a la derecha, según se entra, está el despacho en el que el presidente del Gobierno recibe a sus visitantes. Al fondo a la izquierda se encuentra el despacho de trabajo del jefe del Ejecutivo, precedido de una biblioteca, en una de las alas que bordean el famoso Salón de las Columnas, un patio interior que se cerró en 1970 con ocasión de la visita de Nixon y que fue testigo de la firma de los Pactos de la Moncloa. El comedor ocupa la parte derecha, mientras que la intendencia se desarrolla en el sótano, donde se encuentran la lavandería y la cocina.

El palacio se construyó como «residencia para personalidades nacionales y extranjeras» en el solar que ocupó antiguamente un palacete del siglo XVII destruido en la Guerra Civil. Aún conserva algunos vestigios de épocas pasadas, como la fuente circular del Jardín del Barranco que hicieron famosa Antonio Machado y su querida Guiomar cuando los jardines eran de uso público.

Con «bodeguiya» y búnker

Se cuenta que los hijos de Adolfo Suárez siendo niños descubrieron en la maleza los muros de la antigua mantequería que mandó construir la duquesa de Alba que pintó Goya. Felipe González convertiría posteriormente la cueva en su «bodeguiya», donde recibía de forma informal a sus invitados. José María Aznar la utilizó como cava de vinos, pero en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero quedó convertida en almacén.

Un búnker subterráneo, impulsado por Felipe González tras el golpe de Estado del 23-F, comunica a los edificios del complejo presidencial. Es un refugio atómico de tres pisos, construido por la empresa Dragados con una capa de hormigón de tres metros de grosor, en el que 200 personas podrían resistir aisladas del mundo durante meses. Cuenta hasta con quirófano y vacunas para sobrevivir en caso de guerra bacteriológica. Hasta ahora solo se ha utilizado en una ocasión, cuando Francisco Álvarez Cascos se encerró en el fin de año de 1999 ante el temido «efecto 2000». ¿Incluyen los 122 millones de euros de estimación este búnker de de 7.500 metros cuadrados? Manuel Gandarias, director del Gabinete de Estudios de pisos.com, no puede contestar. «Resulta imposible saber si figura en el catastro». señala, aunque «debería».

El análisis de pisos.com no tiene en cuenta el uso de almacén y deportivo del recinto, que dispone de helipuerto, piscina y un campo de tenis en los jardines que pasó a convertirse en pista de pádel y posteriormente en cancha de baloncesto, según los gustos de los inquilinos de La Moncloa.

Una residencia poco seductora

Cada presidente y su familia ha tratado de acomodarse a esta residencia oficial aislada... y hasta fría. La que mejor lo llevó fue Pilar Ibáñez-Martín, esposa de Leopoldo Calvo-Sotelo, a la que su paso por La Moncloa no le supuso un cambio en su vida. Amparo Illana, mujer de Adolfo Suárez, y Carmen Romero, esposa de Felipe González, se sintieron aliviadas al abandonar el palacio. Ana Botella, que colocó sus muebles tal y como los tenía en La Moraleja para sentirse en su hogar, llegó a decir que La Moncloa «es inhabitable para una familia normal». La esposa de Zapatero, Sonsoles Espinosa, declaró en una revista que se sentía como «en una sartén hirviendo» y enjaulada.

La familia Rajoy-Fernández abandonó con pesar su dúplex en una urbanización de Aravaca para instalarse en el palacio a mediados de enero. Ya durante la campaña electoral respondía a los que le preguntaban si ocuparía la residencia presidencial con un resignado «haré lo que me digan». Al final su seguridad y la de su familia le han obligado a mudarse.

Ana Botella regresó en abril a la Moncloa como alcaldesa para reunirse con Rajoy, ocho años después de habitar el palacio y aseguró a los periodistas: «¿Si lo echo de menos? No».