Donald Trump y Xi Jinping durante un encuentro en Pekín en 2017
Donald Trump y Xi Jinping durante un encuentro en Pekín en 2017 - REUTERS

Los países que pueden beneficiarse de la guerra comercial

Vietnam, la India, Turquía, México y Europa podrían salir ganando del conflicto entre China y Estados Unidos

MadridActualizado:

Como si de unas modernas Atenas y Esparta se tratase, China y Estados Unidos se han enzarzado en una guerra (comercial) sin tregua. Es lo que se conoce como trampa de Tucídides —historiador griego que narró la Guerra del Peloponeso hace 2.500 años—: Pekín cuestiona la hegemonía de Washington, quien, ante la amenaza de una potencia emergente que podría usurpar su trono, emprendió represalias hace ya un año.

Con las trabas impuestas por la Casa Blanca —la última, el veto estadounidense a la tecnológica china Huawei—, la inversión extranjera en el país asiático podría escapar a otras economías. Y Vietnam, la India y Turquía son los destinos más atractivos, según Juan Carlos Higueras, profesor de estrategia en EAE Business School,

Apenas un insecto al sudeste del gigante asiático, Vietnam es uno de los principales exportadores del mundo de equipos de radiodifusión, teléfonos y calzado, y su mano de obra barata puede seducir a las compañías que decidan abandonar China. Porque el país no es lo que era hace diez años: «Los costes laborales chinos están subiendo», señala Higueras. Su vecino y mayor rival, la India, con 1.300 millones de habitantes, es un Estado que apuesta por las nuevas tecnologías, potente «a nivel de servicios y con una industria de software muy relevante», añade el profesor. De todas formas, «no podemos llevar todo lo que hace China a cualquier país», explica Higueras, por todo el coste que supone el movimiento de la inversión. Según él, «a lo mejor el 50% de las empresas decide trasladarse; otras se quedarán y operarán solo para el mercado chino».

Oportunidades para el Viejo Continente

Pero los países del Lejano Oriente no son los únicos que pueden salir ganando de este conflicto frío. «Europa va a salir beneficiada», opina Higueras, aunque es cierto que, ante estos choques, «suele ponerse de perfil, ser neutral». Para el investigador principal del Real Instituto Elcano, Federico Steinberg, todavía es pronto para hablar de «oportunidades económicas», aunque advierte de que «las autoridades europeas y españolas no pueden quedarse rezagadas en esta carrera tecnológica». Lo que sí pudiera existir es alguna «oportunidad puntual». Por ejemplo, parte del acero chino ha dejado de ser exportado a Estados Unidos para ir a Europa, y la soja para la alimentación animal se ha abaratado.

Turquía es otro país que podría verse favorecido. Hace unos días, rebajó un 50% los aranceles en algunas importaciones de Estados Unidos, que poco antes redujo a la mitad esas tasas al acero turco. Sin duda, ambas decisiones suponen un paso de distensión entre Washington y Ankara.

Y no hay que olvidar a México, novena economía que más exporta del mundo y segundo país que más exporta a Estados Unidos, por detrás de China. Allí, «los costes son más bajos incluso que en Europa, y existe un tratado de libre comercio [Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que incluye a Canadá]», indica Higueras.

Un mundo bipolar

Para el experto del Real Instituto Elcano, estamos ante una «lógica neoimperialista», en la que habrá «bloques regionales enfrentados, con sus empresas o estándares propios». Ocurre ahora con Amazon, que no vende en China, y Alibaba, que no lo hace en Estados Unidos. En este sentido, Steinberg apuesta por una progresiva desvinculación entre Washington y Pekín a nivel económico, hasta conformar dos grandes bloques independientes.

Los expertos apuntan así a un mundo bipolar. Según Pedro Rodríguez, periodista y experto en geopolítica: «No hay otra alternativa que pueda sustituir a China en su relación con Estados Unidos; son dos gigantes unidos por el bolsillo».

A principios de mayo, Estados Unidos elevó los aranceles a las importaciones de más de 5.000 productos chinos —valoradas en unos 200.000 millones de dólares— hasta el 25%. Poco después, China proclamó que impondría, a partir del 1 de junio, aranceles del 25% a bienes importados de Estados Unidos, por valor de 60.000 millones de dólares.

Así, mientras se suceden los ataques entre las dos mayores economías mundiales y, de momento, sin acuerdo comercial en el horizonte, la incertidumbre asedia el mercado. Ya lo advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI) esta semana: «Mayores barreras comerciales alterarían las cadenas de suministro global y ralentizarían la expansión de las nuevas tecnologías, en último término reduciendo la productividad global y el bienestar». Sus últimas previsiones de crecimiento global —publicadas en abril— se redujeron en dos décimas, respecto a lo calculado en enero, hasta el 3,3%. Una de las tantas consecuencias de esta nueva Guerra Fría.