Pablo Isla, la excelencia del hombre discreto

Su sistema de trabajo se basa en la configuración de equipos, en los que delega. Pregunta mucho y escucha todavía más

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Es un relato sin extravagancias de multimillonario. Alrededor de las 8.30, se traslada en el A-8 de empresa desde una urbanización en Icaria -una de las más exclusivas del área metropolitana de La Coruña, en el vecino municipio de Oleiros, donde tiene por vecinos a otros altos directivos de la empresa- hasta la sede del imperio Inditex en el polígono de Sabón (Arteixo), separados por apenas media hora de trayecto, un tiempo que fluctúa con el siempre terrible tráfico de primera hora.

La mañana -si es que no anda viajando por el mundo siguiendo el interminable rastro de posibles localizaciones de tiendas y proveedores- transcurre entre reuniones, normalmente fuera de su despacho, en las mesas centrales de los diferentes departamentos -diseño, comercial, logística…- y al mediodía bajará al comedor de la empresa para compartir el almuerzo con el patrón, Amancio Ortega, en la zona que, sin estar reservada, todo el mundo sabe que es la elegida por fundador y presidente. Tan pronto acabe, volverá a su mesa de trabajo. Fuma ocasionalmente, y cuando se escapa a la terraza de la central de Inditex para apurar el cigarrillo, no es inusual que coincida con algún empleado. La frase más reiterada es la exquisita educación, la cordialísima conversación, el tono siempre amable. No se le recuerda elevando la voz.

Los número de Inditex

Los números de Inditex ya lo evidenciaban -crecimiento en Bolsa, expansión internacional, desarrollo logístico...-, pero el nombramiento como «mejor presidente ejecutivo del mundo», por la prestigiosa revista de la Universidad de Harvard -en 2015 había quedado tercero-, ha colocado al sucesor de Amancio Ortega en el primer plano del escenario empresarial mundial, en una lista de casi 900 ejecutivos. Pablo Isla (Madrid, 1964) ha logrado este reconocimiento tan sólo doce años después de aterrizar en el gigante textil gallego.

Su círculo profesional más próximo define a Isla como «discreto, sencillo y, en ocasiones, hasta austero». Y es que el perfil personal de quien tomara el relevo de Amancio Ortega, con quien mantiene una buena relación profesional y afectiva; no podía ser de otra manera ya que la discreción es el común denominador del fundador del imperio textil. Pablo Isla llegó a Inditex en 2005 como vicepresidente de la compañía. Licenciado en Derecho y abogado del Estado -aprobó como número uno la oposición-, dejaba la presidencia de Altadis, tras ser secretario general del Banco Popular y director general de Patrimonio del Estado en el Ministerio de Economía y Hacienda.

Tras seis años en la compañía, asumió la Presidencia después de que Ortega decidiera apostar por un cambio generacional para capitanear el holding textil. Su llegada al cargo supuso una revolución silenciosa dentro Inditex, entre otros aspectos, como el fin del hermetismo en materia de comunicación que había caracterizado a la compañía hasta entonces, a excepción de puntuales ocasiones como su salida a Bolsa en 2001. De perfil conciliador, incluso, se ganó el respeto de los tres cuñados de Ortega, quienes ocupan diferentes altos cargos dentro de la compañía.

Exigente y gran conocedor del negocio

Con Isla al frente en estos seis años, Inditex ha optado por un enfoque más global, multiplicando por siete su valor, siendo la primera empresa de España por capitalización. De hecho, su valor en Bolsa alcanza casi los 105.000 millones de euros y, en 2016, ha ganado 3.157 millones, un 10% más respecto al ejercicio anterior; tras alcanzar unas ventas de 23.311 millones, un 12% más. Ha triplicado la dimensión de la compañía que, en la actualidad, tiene más de 7.400 tiendas en 94 mercados de los cinco continentes. Con una plantilla de más de 160,000 personas, durante esta etapa ha generado 52.000 puestos de trabajo, entre los directos e indirectos; 10.000 de ellos en España.

Durante la dirección de Pablo Isla, caracterizada por una apuesta por la sostenibilidad y la economía circular, se ha lanzado de lleno a la venta por Internet, estableciendo un modelo de empresa basado en la integración de las tiendas físicas y online, y ha apostado por la expansión en Asia, un mercado de cientos de millones de potenciales clientes para el que no solo se ha diseñado un modelo de negocio, sino también una estrategia logística, en la que Isla atesora una relevante experiencia tras su paso por Altadis.

De hecho, uno de los aspectos que ha valorado la prestigiosa publicación de Harvard, que lo coloca como «mejor presidente ejecutivo del mundo», es que «su gestión se basa en mantener el control de la compañía conociendo todos sus rincones como si se tratara de una empresa de emprendedores». En una entrevista a dicha revista, Isla reconoce que su sistema de trabajo responde a «una estructura escueta. No tenemos muchas reuniones formales», afirma. «La gente tiene poder y toma decisiones por ellos mismos después de muchas reuniones informales mediante conversaciones y mientras caminan o trabajan. Además, estamos muy enfocados altrabajo en equipo y evitamos tener empleados estrella».

Pregunta mucho y escucha más

Su sistema de trabajo se basa en la configuración de equipos, en los que delega, rodeándose a su vez de una estrecha nómina de colaboradores. Pregunta mucho y escucha todavía más. Es meticuloso y detallista, conociendo los temas en profundidad cuando los aborda con sus interlocutores.

No acude a las inauguraciones de las tiendas, ni a las más importantes: las llamadas «tiendas bandera» o «flagship», a excepción del Zara más grande del mundo, ubicado en el Paseo de la Castellana de Madrid, donde permaneció poco más de una hora. Y es que, según sus propias palabras, «queremos que la apertura sea lo más importante, no una persona en particular». Lo que sí es habitual es que, días después, tanto él como Ortega, acudan sin previo aviso, como dos compradores anónimos, a inspeccionar espacios, mobiliarios y otros detalles, así como a hablar con algunos de los trabajadores, a quienes les preguntan sobre el negocio y las dinámicas de las tiendas que Isla conoce al mínimo detalle.

Madridista y «devorador de libros»

Padre de tres hijos, aficionado a la lectura -él mismo se reconoce como un «devorador de libros»- y con un sentido religioso de la vida, reconoce que «ser CEO de Inditex es el trabajo más fascinante que puedes encontrar, ya que siempre es como el primer día». Una auténtica declaración de amor eterno del mejor directivo del mundo que, en las pocas entrevistas que concede, ha confesado que espera poder desarrollar toda su carrera en la compañía que lo ha catapultado a la élite empresarial mundial. Practica tenis y pádel, le gusta el cine y hay quien le ha visto junto a su mujer, María de la Vega, acudiendo a salas de algún centro comercial en La Coruña. Su agenda social en la ciudad es casi nula, salvedad hecha de los acontecimientos vinculados a los Ortega. Las amistades de Pablo Isla se mantienen en Madrid, ciudad en la que conserva vivienda, y a la que acude ocasionalmente para asistir al Bernabéu. Porque será muy de Inditex, pero su corazón también es merengue.