¿Otra oportunidad perdida?

MARCEL JANSEN | MADRID
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Con la desconfianza hacia España que reina en los mercados internacionales, muchos esperábamos el anuncio de un ambicioso plan de reformas laborales, pero el Gobierno ha vuelta a defraudar. El documento entregado a los agentes sociales estipula varias líneas de actuación, en línea con las medidas anunciades en los meses anteriores, pero no se vislumbran nuevas actuaciones de calado.

En particular, mientras que los expertos apuntan a la necesidad de introducir cambios en la contratación para acabar con la dualidad, el Gobierno parece apostar por medidas continuistas y de escasa eficacia. Quiero enfatizar dos. El contrato de fomento de empleo, una de los supuestos ejes en los planes del Gobierno, existe desde 1997 y en todos estos años no ha generado más empleo estable. La razón es simple y llamativa: una vez acabado el plazo para el cobro de la bonificación, los empresarios prefieren despedir al trabajador y volver a contratar a otro. La penalización de los contratos temporales tampoco es la solución. Sobre el papel, esta medida puede generar un aumento en el numero de contratos fijos, pero con los costes de despido actuales no evitará la rotación entre los trabajadores fijos con pocos años de antigüedad.

En nuestra opinión, la solución a los problemas del mercado laboral consiste en la introducción de un contrato único con indemnizaciones crecientes para todas la nuevas contrataciones, junto con otras reformas en el sistema de prestaciones de empleo, las políticas activas y la negociación colectiva (véase www.crisis09.es/propuesta). Pero al final de un día que empezó esperanzador, hemos vuelto a la situación del verano 2009. El Gobierno ha eliminado todo los detalles de la reforma de su documento, y a raíz de los acontecimientos de esta semana, ha vuelto a dejar la decisión sobre una futura reforma en manos de los sindicatos.

M. JANSEN ES PROFESOR DE ECONOMÍA Y COAUTOR DEL «MANIFIESTO DE LOS 100»