Pedro Sánchez, nuevo jefe del Ejecutivo español
Pedro Sánchez, nuevo jefe del Ejecutivo español - EFE

El órdago proteccionista de Trump atenaza la economía española

El fuego cruzado UE-EE.UU. desata el temor a una guerra comercial, que podría rebajar el PIB en medio punto, según algunos expertos

Las patronales del acero y el aluminio español alertan de que las importaciones masivas de terceros actores pueden «destruir el mercado»

MadridActualizado:

Una sombra acecha a la recuperación española. Su influencia se cierne sobre el PIB, los precios, el mercado laboral y las inversiones, todo ello subrayado por la creciente importancia que el sector exterior ha tenido en la reactivación de nuestra economía. No se trata del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez; ni de la deuda pública nacional. Es algo que traspasa nuestras fronteras: la guerra comercial de la Unión Europea con Estados Unidos. La imposición de aranceles al acero (25%) y al aluminio (10%) de la UE, México y Canadá por parte de la Administración norteamericana pone en jaque la tendencia al alza de los indicadores macroeconómicos e instala el miedo en el tejido empresarial a corto y medio plazo. El temor no está focalizado en el impacto de estas primeras medidas, sino en que este pulso proteccionsita sea el inicio de una guerra comercial a escala global que tendría «un impacto nefasto» en el crecimiento, según explica Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas. Además, el sector siderúrgico permanece atento a una avalancha de importaciones de terceros países que podrían llegar a la UE y da ya sus primeros coletazos.

Los aranceles, en vigor desde el 1 de junio, han provocado que la Comisión Europea aprobara imponer medidas para compensar sus efectos. Las instituciones comunitarias fijarán aranceles del 10% al 50% a productos emblemáticos americanos en dos tandas: una, a partir de julio por valor de 2.800 millones, y otra, en una fase posterior, de 3.600 millones.

Una «venganza» cocinada desde Bruselas que se une a la investigación puesta en marcha en marzo para valorar medidas adicionales para proteger el mercado siderúrgico de Europa de las importaciones de otros países. «Esperamos un contingente arancelario de la UE para el acero a partir del cual haya que pagar un impuesto de hasta el 25%», dice Andrés Barceló, director general de Unesid, la patronal de este sector. De hecho, insta a que este mismo mes se impongan esas medidas de protección para el sector de manera provisional porque los aranceles pueden «destruir el mercado» de la siderurgia con las importaciones y una bajada inasumible de los precios. La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, confirmó el jueves que en julio podrían aplicarse ya estas medidas de forma transitoria, aunque la resolución final no llegaría hasta finales de año, cuando los aranceles protectores devenirían en definitivos.

Las exportaciones españolas a EE.UU. bajaron en marzo un 8,7% y las importaciones lo hicieron en un 31,8%

En consonancia, desde la patronal del aluminio (AEA) explica su secretario general, Jon Olabarría, que los aranceles son «un factor de retraimiento de las inversiones» y que una avalancha de importaciones «provocaría una distorsión del mercado y los precios». Tal es así que el portavoz solicita a la Comisión Europea imponer medidas de salvaguardia «cuanto antes» para evitar que el aluminio chino y turco ponga en peligro el mercado español y la «competitividad».

Los empresarios piden celeridad para que la UE les defienda y firmeza para que Trump no pase el rodillo por encima de Europa. Además, desde Unesid se cuelgan la medalla de que la investigación abierta del mercado siderúrgico sobre 26 categorías de productos es tal gracias a España ya que, en principio, la Comisión solo lo valoraba para siete categorías. De esta manera, la UE se plantea defenderse en estos sectores con más aranceles, pero destinados a todo el mundo para evitar que ciertos países inunden el mercado comunitario con acero y aluminio barato.

Riesgos

La reacción de los estados a los que se les cierra el mercado americano para estas materias primas, como constatan desde Unesid y AEA, es que escojan la UE como destino. Un riesgo que no están dispuestos a asumir. A nivel global, los grandes productores son países como China, Corea del Sur, Turquía, India, Ucrania o Rusia, según los expertos consultados, fuentes de ambos sectores y la agencia de calificación Moody’s, que en un informe al respecto valora la respuesta que habrían de dar las instituciones comunitarias: «Una imposición oportuna y efectiva de las medidas de salvaguardia para moderar las importaciones de esos países aliviaría la situación. De lo contrario, veremos una importante amenaza competitiva este 2018», dice el documento, que, además, concluye que para el caso del acero la UE ya sufre un incremento del 8,4% de las importaciones por los aranceles americanos. «Las empresas productoras se enfrentarían a una mayor competencia», detalla Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research. Pese a ello, el experto de esta entidad señala que el riesgo es «de reducido a moderado porque esto apenas ha comenzado».

Pese a que aún es pronto para calcular los efectos directos e indirectos de los aranceles, que entraron en vigor el 1 de junio, las amenazas de meses anteriores y las tensiones crecientes ya lastran las cifras. Al menos, las de comercio global según el Indicador de las Perspectivas del Comercio Mundial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que muestran una ralentización; igual que las de exportaciones de la UE, que bajaron ya en marzo un 2,4% interanual, mientras que las importaciones lo hicieron en un 4,2%; y, también, la ralentización afecta directamente a nuestro comercio exterior con el mundo y, en particular, con EE.UU.. España exportó un 2,4% menos de mercancías en marzo en términos interanuales, por valor de 25.606 millones de euros, e importó un 4,5% menos hasta los 26.436 millones. El Ministerio de Economía lo achacó a factores estacionales por Semana Santa, aunque al analizar la estadística concreta respecto al país americano los datos son otros: las exportaciones nacionales a EE.UU. bajaron un 8,7% en interanual y las importaciones un 31,8%, mientras que en abril de 2017, mes en el que se celebró Semana Santa, las exportaciones allí apenas cayeron un 2,1% y las importaciones un 15,2%. Una tendencia que confirma la estacionalidad de las cifras del periodo en el que se festeja Semana Santa, aunque este año el dato, ya con amenazas de Trump mediantes, ha marcado un máximo a la baja.

La UE impondrá aranceles a productos americanos en dos fases por 6.400 millones

El clima de inestabilidad ha contagiado a un último interventor, la OCDE, que ha calificado el proteccionismo estadounidense como un «riesgo serio» para la recuperación económica. Y no solo esta organización ha clamado contra los aranceles: la OMC, el FMI y el Banco Mundial han alertado del riesgo de «ralentización» del crecimiento. Un problema mundial que suscita las reticencias de las principales instituciones globales que tienen en el libre comercio una de sus recetas para abandonar la crisis que, en el caso de España, azotó con tanta dureza a la economía y el mercado laboral.

Precio de las importaciones

«Una guerra comercial tendría efectos sobre el crecimiento mundial y la economía española porque depende mucho de las exportaciones. El impacto sería sobre medio punto de crecimiento en 2018», señala Raymond Torres, de Funcas, sabedor de que una de las vigas que sostiene España son las exportaciones. Esto, en un clima de «tensiones e incertidumbre» como el actual, «impactaría en los precios al encarecerse las importaciones» y «en el mercado laboral». Asimismo, la amenaza de que se desate una guerra comercial entre la UE y EE.UU. hace temer al director de Coyuntura de esta institución por una reacción defensiva del mercado de capitales en general: «Los flujos de capital también reaccionarían porque los capitales tienen miedo. Se van de países donde hay riesgo hacia otros con menos riesgos como EE.UU. por el dólar y Alemania o Suiza, que son más seguros».

Misma tesis mantiene Claudia Canals, economista sénior de Caixabank Research: «Afecta a las exportaciones, al mercado laboral y los precios», afirma, al tiempo que destaca que «una escalada de tensiones que llegara a evolucionar en guerra comercial perjudicaría seriamente a España». Pese a todo, todavía no maneja el escenario de que la UE se encuentre en guerra comercial con EE.UU.. De hecho, opera bajo la premisa de que finalmente no se llegará a esta atmósfera que, a su modo de ver, confirmaría las peores estimaciones iniciales que dicen que «podría erosionar entre dos y tres décimas el crecimiento. Ahora podría ser algo más». Para Canals, el mayor riesgo está no tanto en los indicadores macroeconómicos sino en el clima reinante en la UE por culpa de los aranceles impuestos por el presidente norteamericano. Su principal preocupación es el descenso pronunciado de la confianza en el mercado europeo y, por ende, el español, lo que plantearía un paisaje nada halagüeño para las previsiones del Gobierno, Bruselas y el FMI.

Sin embargo, hay quien augura un clima incluso beneficioso para España. El Instituto Ifo de Múnich ha publicado un estudio sobre el impacto para los países afectados por los impuestos americanos. En el supuesto del acero y el aluminio, la institución alemana sorprende con que nuestro país obtendrá rédito económico de esta tesitura. Concretamente, 39 millones de euros, lo que supondría un aumento del 0,003% del PIB nacional.

La OCDE, el FMI, la OMC y el Banco Mundial coinciden en exigir a EE.UU. que abandone la deriva proteccionista

«El aumento de los aranceles estadounidenses reducirá las exportaciones españolas hacia EE. UU.», explican fuentes del Instituto Ifo, para continuar con el beneficio colateral que recibirá nuestro país, a su juicio, de esta situación: «Esto puede conducir a una disminución en la producción de acero alemana y a un aumento en la producción en otros sectores. Estos otros sectores serían los que necesitan más insumos intermedios de España, lo que aumenta la demanda de productos españoles. Además, terceros países podrían ahora pedir más productos de acero españoles, lo que beneficiará a la economía». Una posición que contrasta con las previsiones de los empresarios nacionales, que plantean un panorama negativo para la industria, y de los expertos consultados, que señalan los aranceles y su consiguiente guerra comercial como un riesgo.

Del lado contrario, el Instituto Ifo pone el foco en Canadá y México como los países que más sufrirán los efectos de los impuestos al acero y al aluminio. Así, el efecto negativo sobre estos estados sería de algo menos de 4.000 millones de euros. Una estrategia de Trump para presionar por un tratado comercial a su medida, dicen los expertos y las fuentes del sector.