En la página del prestamista debemos inspeccionar el aviso legal y los términos y condiciones
En la página del prestamista debemos inspeccionar el aviso legal y los términos y condiciones - ADOBESTOCK

¿Te han ofrecido un préstamo por WhatsApp o Facebook? Cuidado, podría ser una estafa

Desde el comparador de productos financieros HelpMyCash.com han detectado un incremento de las publicaciones en foros y blogs de supuestos prestamistas particulares

ABC
MADRIDActualizado:

Cuando la necesidad aprieta, hay quien se agarra a un clavo ardiendo. Y puede salir escaldado. El auge de los préstamos personales online ha incrementado el ingenio de los delincuentes, que se aprovechan del anonimato de Internet y de la necesidad de muchas familias para promocionar créditos que, en realidad, son un fraude. Desde el comparador de productos financieros HelpMyCash.com han detectado un incremento de las publicaciones en foros y blogs de supuestos prestamistas particulares, casi siempre extranjeros, que ofrecen préstamos de cantidades elevadas y con tipos de interés muy bajos que en realidad no son lo que parecen.

Así que si un tal Jordan, una Michelle o alguien llamado, literalmente, Chan Chu Yu (según ha reportado el comparador) le ofrece un crédito por WhatsApp, por e-mail, por Facebook o simplemente encuentra su mensaje por la Red, cuidado, seguramente no será de fiar. Este tipo de créditos fraudulentos no solo empañan la reputación del mercado, compuesto por varias decenas de entidades de préstamos personales online legítimas, sino que son una ruina para los que caen en la trampa.

Por lo general, este tipo de estafas siempre empiezan y acaban igual. El supuesto prestamista muchas veces es extranjero y su mensaje está repleto de errores ortográficos y gramaticales. En ocasiones se presenta como particular y otras, como agente de algún banco de referencia a nivel internacional. Al principio, todo son facilidades: los préstamos se aprueban muy rápido y el cliente puede tener el dinero cuando lo necesita. Pero si se entra en el juego, lo único que conseguirá el cliente es que le vacíen la cartera. El prestamista solicitará un primer pago antes de concederle el dinero, probablemente en concepto de notaría, gestoría o por la redacción del contrato y el pago se tendrá que abonar, seguramente, a través de compañías como Western Union.

A veces, incluso, el prestamista solicitará un segundo pago para cubrir otros gastos. En cualquier caso, el crédito no se hará efectivo y la pérdida de tiempo y de dinero sí. La primera regla de oro para detectar posibles estafas es, precisamente, no enviar nunca dinero por adelantado, señalan desde el comparador HelpMyCash. Debemos desconfiar de cualquier entidad o particular que nos solicite dinero antes de firmar el contrato.

Otra forma de detectar posibles fraudes son las faltas de ortografía y los nombres extranjeros, algo muy popular entre los prestamistas fraudulentos. El hecho de tener que realizar pagos por compañías como Wester Union es otro indicativo más, ya que una vez retirado el dinero por el receptor, no se puede recuperar.

La Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) perteneciente al Instituto Nacional de Ciberseguridad también aconseja buscar incoherencias que nos puedan hacer sospechar. La OSI pone un ejemplo muy claro: el hecho de que el prestamista y el banco sean franceses, pero el contrato del crédito esté redactado en italiano.

Revisar las opiniones

Debemos ser precavidos a la hora de responder a anuncios de particulares, e-mails o mensajes de Facebook o WhatsApp de compañías a las que no hemos solicitado información. Si queremos comprobar la legitimidad de una compañía, podemos revisar las opiniones que otros usuarios han dejado en la web, aunque siempre con cierto criterio. Al fin y al cabo, somos más proclives a comentar la experiencia que hemos vivido con una compañía cuando esta es negativa que positiva.

Si accedemos a la página web del prestamista, debemos inspeccionar el aviso legal y los términos y condiciones. También verificar que tiene activados protocolos de seguridad de transferencia de datos, algo que podemos hacer comprobando que la dirección de la página comienza por «https» y va acompañada de un candado verde. Desde el comparador dan otro consejo: verificar que la web a la que accedemos no es una copia de la página de un banco o de una entidad reputada, algo que podemos hacer verificando la url del portal y buscando inconsistencias en la página, como botones que no funcionan. Algunos estafadores roban datos personales de sus clientes clonando páginas web.

La OSI pone a disposición de los usuarios un buzón telemático en el que reportar los casos de fraude que se detecten por internet. Asimismo, recomienda interponer la correspondiente denuncia ante las unidades de investigación tecnológica de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía, Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, Sección Central de Delitos en Tecnologías de la Información de la Ertzaintza o Unidad Central de Delitos Informáticos de los Mossos d’Esquadra).

En 2016, se detectaron 1.207 víctimas de estafas bancarias, según el Estudio sobre la cibercriminalidad en España del Ministerio del Interior.