Obama declara la guerra a los paraísos fiscales que ayudan a evitar impuestos

Obama declara la guerra a los paraísos fiscales que ayudan a evitar impuestos

PEDRO RODRÍGUEZ | WASHINGTON
Actualizado:

El presidente Barak Obama ha presentado ayer un ambicioso plan contra los resquicios impositivos en paraísos fiscales que permiten a empresas multinacionales y grandes fortunas de Estados Unidos dar esquinazo a sus obligaciones tributarias. La ofensiva de la Casa Blanca, además de multiplicar el riesgo asociado con la evasión de capitales, aspira a cerrar una serie de resquicios impositivos que podrían proporcionar a las arcas federales 210.000 millones de dólares en ingresos adicionales durante la próxima década.

Según Obama, el código fiscal de Estados Unidos se encuentra plagado «de lagunas que convierten en algo perfectamente legal el hecho de que las empresas eviten pagar su justa parte». El presidente ha recordado la sospechosa paradoja de que una sola dirección postal en las Islas Caimán figure como sede corporativa de miles de empresas. Además de resaltar la ironía de que la actual legislación americana permita pagar menos impuestos «si uno crea un puesto de trabajo en Bangalore, India, que si lo crea en Buffalo, Nueva York».

Como parte de esta ofensiva, que promete verse acompañada de un intenso pulso en el Congreso, el secretario del Tesoro ha anunciado la dotación de 800 empleados adicionales para la plantilla del Fisco de Estados Unidos (Internal Revenue Service). Según Timothy Geithner, se trata de «un esfuerzo sin precedentes» para reforzar la capacidad de identificar y castigar la evasión de impuestos.

Fiscalidad del 2,3 %

Obama ha insistido en que su objetivo fundamental es impedir que grandes empresas multinacionales eviten pagar impuestos en Estados Unidos a través de la táctica de no repatriar sus ganancias. Lo cual de acuerdo al nuevo ocupante de la Casa Blanca se traduce en una ridícula fiscalidad efectiva del 2,3 % sobre esos beneficios empresariales.

La cantidad de beneficios acumulados por compañías estadounidenses en cuentas extranjeras se estima en un monto de 700.000 millones de dólares, o superior. Y de hecho, 83 de las 100 mayores empresas de EE.UU. disponen en la actualidad de subsidiarias en paraísos fiscales.

Obama, que ha calificado esta iniciativa como una primera entrega de su prometida reforma para simplificar y hacer más justo el código fiscal, ha advertido que la banca debe ser la primera en colaborar con en estos esfuerzos de transparencia. Según el presidente, «si las instituciones financieras no cooperan, asumiremos que están ayudando a la evasión de capitales y actuaremos de forma acorde».