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Imagen del "skyline" de Madrid - MATÍAS NIETO

El nuevo informe de auditoría avanza hacia la transparencia

Supondrá una mejora de la calidad de los estudios y de la información financiera

MADRIDActualizado:

La nueva ley de auditoría entró en vigor el pasado mes de junio levantando a su paso una gran polvareda en el sector. Rotación de las firmas, refuerzo de incompatibilidades y mayor independencia fueron los términos que coparon entonces los grandes titulares. Pero tras seis meses de rodaje y con el «baile» de auditoras ya en sus últimos compases, las arenas vuelven a asentarse y permiten un análisis más reposado de aspectos que, hasta ahora, habían quedado en un segundo plano.

Sin duda, la novedad estrella llega en el informe de auditoría, que se transformará radicalmente el próximo año para adecuarse a la nueva norma. Hasta ahora, y a pesar de tratarse del producto final de todo el proceso de auditoría, este documento era un informe estándar, binario, generalmente sin información novedosa de un año para otro, más allá de las temidas salvedades.

Ahora, todos los informes de auditoría se verán modificados, tanto en sus estructuras como en su contenido e incluirán información sobre las cuestiones clave de la auditoría. Es decir, el auditor deberá destacar y desarrollar las áreas que, en su opinión, son de mayor importancia y con mayor riesgo para la empresa en cuanto al desarrollo de su negocio.

Aterrizaje progresivo

Los primeros informes de auditoría publicados bajo este formato se verán en julio del próximo año, con los informes semestrales, aunque la mayor parte de ellos llegará cuando termine el ejercicio de 2017. Germán de la Fuente, socio director de auditoría de Deloitte, ve con buenos ojos el nuevo modelo: «El trabajo que realizamos va a ser ahora mucho más transparente. Se va a poner en valor la profesión», asegura. En la misma línea apunta un informe elaborado por esta firma y titulado «Claro y transparente. El nuevo informe de auditoría», en el que se desarrollan las principales novedades: «Hace tiempo que los usuarios reclaman que se mejore la transparencia de la auditoría y este es el principal beneficio que se espera conseguir de las modificaciones normativas que han entrado en vigor. Mejorar la transparencia aumentará la confianza».

Además el nuevo formato de auditoría traerá mucha más información. «Los informes de auditoría de las entidades recogerán información específica relevante de la entidad y de las cuestiones más significativas que hayan surgido en el transcurso de la auditoría. No habrá dos informes iguales. hasta ahora el usuario podía simplemente buscar la opinión no modificada o modificada, haciendo caso omiso del resto del informe, pero un informe con más información proporcionará medios para que el usuario entienda mejor el trabajo del auditor aumentando la credibilidad del mismo», explica Germán la Fuente.

Diálogo más sólido

Los expertos aseguran, además, que esta nueva forma de trabajar fomentará un diálogo más sólido entre el auditor y los responsables de las empresas, «lo que a su vez supondrá una mejora de la calidad de la auditoría y de la información financiera», explica Cleber Custodio socio de auditoría de Deloitte. «El cambio va a permitir reducir el gap de expectativas que existe anualmente entre lo que hace el auditor y lo que esperan los inversores», asevera.

Estos cambios afectan a toda las empresas que tengan obligación de presentar una auditoría de sus cuentas. Esto incluye especialmente a las llamadas Entidades de Interés Público (EIP), entre las que figuran las compañías cotizadas o de crédito, las aseguradoras y aquellas empresas que facturan más de 2.000 millones de euros y emplean a 4.000 personas durante dos años consecutivos. La normativa obliga a las EIP -excepto a aquéllas que facturan menos de 40 millones de euros, tienen activos por menos de 20 millones o no alcanzan los 250 empleados- a contar con una comisión de auditoría, cuyos miembros serán en la mayoría de los casos independientes.