Los institutos han mantenido su expectativa de que la tasa de paro bajará al 4,8% este año y al 4,6% en 2020
Los institutos han mantenido su expectativa de que la tasa de paro bajará al 4,8% este año y al 4,6% en 2020 - EFE

Los institutos alemanes confirman la peor caída de los últimos siete años

El Informe de Primavera de los Institutos Económicos alemanes ha añadido pesimismo a la situación, con una previsión de crecimiento para este año de solamente el 0,8% del PIB y apuntado hacia un enfriamiento del sector manufacturero

MadridActualizado:

El ambiente, esta mañana, en la Casa de la Prensa alemana, era casi funerario. El dato de pedidos a fábrica de febrero, publicado a primera hora, registra una caída del 4,2%, el mayor descenso de una vez desde enero de 2007, confirmando la tendencia de cuatro meses consecutivos de bajadas y profundizando en la caída allí donde los analistas habían pronosticado una subida de al menos el 0,3%. En comparación con febrero de 2018, la caída de los pedidos industriales es mucho más significativa, del 8,4%, y según la Oficina Federal de Estadística la principal causa es el descenso de la demanda internacional.

Este era el prólogo de la presentación del Informe de Primavera de los Institutos Económicos alemanes, que no ha hecho sino añadir pesimismo a la situación, con una previsión de crecimiento para este año de solamente el 0,8% del PIB. Los expertos apuntan que el enfriamiento no solo ha afectado a la industria automotriz, sino al todo el conjunto del sector manufacturero, algo que en parte puede atribuirse a los riesgos relacionados con la imposición de aranceles pero también, advierten, a que Alemania no se está subiendo a tiempo al tren de la digitalización y de la inteligencia artificial.

Los institutos alemanes confían en que la economía germana experimente una expansión algo más fuerte el resto de 2019, a medida que vayan surtiendo efecto las medidas aplicadas en China y mientras EE.UU. mantiene el crecimiento. Las nuevas previsiones de las instituciones apuntan a que la actividad en EE.UU. y la zona euro crecerá cerca de su potencial en 2020, mientras que continuará la tendencia hacia una moderación de ritmo de expansión de China. Pero nada de eso evitará que Alemania registre en 2019 su peor tasa de PIB de los últimos siete años y que supone una rebaja de once décimas porcentuales con respecto a la anterior estimación de los institutos, de septiembre del año pasado.

«La débil dinámica se debe tanto al contexto internacional como a incidencias de carácter sectorial», señala el informe, que señala al «brexit» y la guerra comercial, pero también a los problemas de producción que han sufrido en los últimos meses los sectores automovilístico y químico cuyas cabezas visibles son dos empresas alemanas en graves apuros, Volkswagen y Bayer. «El largo repunte de los últimos años parece que se ha acabado con esto», ha agregado el documento de 78 páginas que entre líneas sugiere problemas estructurales que se superponen a la coyuntura.

Superávit en las cuentas públicas

Lo curioso es que Alemania ha hecho aplicadamente sus deberes. Las cuentas públicas seguirán en rango positivo y el superávit del Estado alcanzará este ejercicio el equivalente al 1,2% del PIB y, el próximo, el 1%, según el informe. El mercado laboral sigue mostrando gran solidez y la tasa de paro seguirá reduciéndose este año y el próximo hasta el 4,8% y el 4,6% respectivamente, de manera que la población activa continuará incrementándose, hasta los 45,3 y 45,5 millones de trabajadores. Pero esa situación estable no puede contrarrestar el cambio de modelo de economía global al que estamos asistiendo.

Hasta ahora, la economía alemana se beneficiaba de una tecnología muy avanzada que atesoraba su tejido empresarial y le bastaba con protegerse de competidores que fabricaban más barato gracias a menores costes laborales. En el modelo en ciernes, la tecnología puntera en digitalización e inteligencia artificial, no está en Alemania, sino en EE.UU. y China. Y Alemania no puede tampoco dedicarse a fabricar lo que inventan otros porque tiene un mercado laboral caro y con grave carencia de trabajadores cualificados en estas áreas.

La balanza comercial alemana, dato clave en esta evolución, dado que la economía alemana es fundamentalmente exportadora, seguirá reduciéndose progresivamente, aunque a un ritmo moderado. Los institutos económicos calculan que este año el superávit comercial se situará en el 6,5% y en el 6,3% el que viene, alejándose del 8,4%, el 8,0% y el 7,3 % registrados, respectivamente en 2016, 2017 y 2018. Estos datos deberían contentar a Donald Trump, que reiteradamente ha criticado a Alemania por mantener una balanza comercial tan ventajosa respecto a sus socios.

El IFO de Munich, el DIW de Berlín, el IfW de Kiel, el IWH de Halle y el RWI de Essen consideran que la posibilidad de una recesión es «pequeña» y prefieren ver este enfriamiento de la actividad económica como un proceso de «normalización», tras el crecimiento excepcionalmente fuerte de 2017, añadiendo que aún no está claro el impacto en la UE del conflicto comercial entre EEUU y China, ni cómo será la retirada del Reino Unido de la UE. Insisten en la necesidad de inversión y formación, que evite que Alemania quede tecnológicamente rezagada y sus trabajadores desfasados, y en la rapidez a la hora de extender el 5G en todo el territorio, cuya subasta, por cierto, ha recaudado 2.533 millones de euros en sus primeros quince días.