Nuevas maneras de trabajar... y de formar

Entornos colaborativos, prácticos... la formación del siglo XXI se ajusta a un contexto de cambio en el que las habilidades transversales cobran protagonismo

MADRIDActualizado:

Más allá del curriculum, la formación del futuro pasa por el desarrollo de habilidades y competencias cada vez más demandadas por las empresas. Aspectos como la motivación y el trabajo en equipo, y un cada vez mayor sentido práctico de la formación, habilita a alumnos de todas las edades para estar mejor preparados ante la gestión del cambio, una de las señas de identidad del siglo XXI.

Juan Manuel de Lara, jefe del Departamento de Orientación Profesional del IEB-Instituto de Estudios Bursátiles y profesor de Innovation & Technology, destaca la importancia de adaptarse a los nuevos perfiles profesionales: «El perfil profesional que demandan las empresas ha variado tanto en los últimos años, que ha obligado a las universidades y centros de formación a modificar sus metodologías de enseñanza. En IEB no somos ajenos a esas variaciones, pero creemos que el éxito no está en apostar por una metodología o por otra, sino por un equilibrio entre el valor de la teoría y la oportunidad de la práctica. Entre la experiencia y la innovación. Y con esta filosofía preparamos a nuestros alumnos frente al reto de un entorno cada vez más global y competitivo».

De Lara destaca, además, la importancia, en este entorno del «Design Thinking», una metodología que propone a los alumnos un desafío, el denominado «sprint cero», como primer reto de aplicación práctico e indudable eficacia formativa. «En cada modulo (señala el profesor del IEB), los alumnos tienen que manifestar qué objetivos tienen, qué teorías van a aprender, qué función desempeñará el cliente, y qué ‘skills’, habilidades personales, tienen que trabajar en cada reto real». En este proceso se aplican metodologías como la llamada «Pre Motorola», creada para propiciar el intraemprendimiento con recurso a la expresión de las expectativas personales y de equipo a la hora de abordar un proyecto.

Colaborar para avanzar

En todo caso, el cambio en la forma de pensar (y, por lo tanto, actuar) debe entrar con la matrícula, en línea con lo expresado por David Tomás en su reciente libro «Diario de un Millenial», donde subraya cómo «todos somos ‘millennials’, no se trata de una generación sino de un cambio de mentalidad». En este recorrido, Tomás, cofundador y CEO de la empresa Cyberclick, elegida dos años consecutivos como la mejor pyme para trabajar en España, según Great Place to Work, señala cómo la (buena) gestión del talento importa, y mucho, de cara a un futuro en el que los «millenials» como tal permanecerán una media de tres años en el mismo lugar (como recuerda el autor, la media de los «baby boomers» y la «generación X» ascendía a los diez años).

Desde el punto de vista de la empresa, Antonio Manzanera, Gerente de Atracción y Desarrollo del Talento de Enagás, destaca tres focos principales a la hora de identificar talento: «Interactuan entre ellos, y son los conocimientos o la experiencia (funciones y responsabilidades de ese puesto de trabajo en concreto), las habilidades o competencias y las motivaciones. Con todos ellos, buscamos la mejor adecuación perfil puesto en cada caso».

Transversalidad, creatividad, linnovación, mejora continua flexibilidad... son valores cada vez más apreciados

En el caso de las habilidades y competencias, Manzanera destaca la importancia de la transversalidad o trabajo en equipo, la creatividad, la innovación, la mejora continua y la flexibilidad, «empoderando a las personas de cara a una adaptación a entornos cambiantes (VUCA) y así plantear propuestas para una rápida obtención de resultados», mientras que, en cuanto a motivaciones, destaca cómo las nuevas generaciones se mueven más por proyectos interesantes y atractivos que les ayuden a desarrollarse profesionalmente y compatibilizar su vida profesional y personal.

Jaime Grau, director global de Pagos Móviles y Banca Digital de Telefónica, y profesor en el Master International Management & Analytics de IEB, destaca por su parte la importancia de transmitir los valores del liderazgo a sus alumnos, «y (añade) la importancia de desarrollar ‘habilidades transversales’, como analizar y tomar decisiones, compromiso, gestión de equipos, negociación, gestión del tiempo, creatividad… algo que siempre ha sido importante, pero que, en la actualidad, resulta crucial para quien quiera poder desenvolverse en un entorno cada vez más competitivo y con más retos». Grau destaca, además, que estos retos son reales, de primera mano en prestigiosas empresas, «desde el primer año de carrera, por equipos, trabajando en un entorno ‘agile’ y con capacidad de probar, negociar, tomar decisiones, equivocarse y probar otra vez, etc.». Preparar el futuro sobre el terreno.

Trabajar antes de trabajar

El profesor De Lara destaca la importancia de asignar bien las funciones en un proceso formativo aplicado en casos como en las Dobles Titulaciones de grado en Derecho o ADE junto al Master in International Management & Analytics que se imparten en cuatro años simultáneamente: «En un entorno controlado, hay un líder de equipo elegido por el grupo y un tutor que mide los resultados (el profesor, que realiza la función de dinamizador), además de un jefe de proyecto y otro técnico».

El sistema cambia cada cuatrimestre, lo que propicia la participación de todo el grupo y la evaluación de cada desempeño: se miden los problemas de comunicación (básicos en la gestión del cambio), qué habilidades han desarrollado mejor y peor, etc.

En todo momento, el contacto con la empresa es prioritario, como destaca De Lara: «Hay una primera fase, de inmersión, en la que, por ejemplo, y ante el caso de una posible expansión de una empresa a China, se entrevista a directivos, se estudian las necesidades de la línea de producción, la regulación judicial, etc.». Después llega la de cristalización: qué hace falta enfocar más y mejor, resolución de problemas… una experiencia de primera mano.