No hay chollos inmobiliarios, ni siquiera en tiempos de crisis
Visitantes en el Salón Inmobiliario de Madrid: FOTO: ERNESTO AGUDO

No hay chollos inmobiliarios, ni siquiera en tiempos de crisis

GUILLERMO DANIEL OLMO | MADRID
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El Salón Inmobiliario de Madrid afronta este año una de sus ediciones más mustias. La crisis no perdona y el sector que con más crudeza la está pagando en España es el inmobiliario. Con todo, la crisis es también un reclamo para potenciales compradores que acuden al salón con la esperanza de que en época de vacas flacas las promotoras rebajen el precio de los inmuebles. Son los buscadores del chollo y este año se han multiplicado. Sin embargo, a tenor de lo que puede encontrarse en el evento que estos días se desarrolla en el Recinto Ferial Juan Carlos I, quienes abriguen anhelos de este tipo van a quedar defraudados.

Ana Gómez, que a sus treinta añazos, todavía vive con sus padres ha acudido a SIMA con esta intención. "Pensaba que con lo de la crisis habría casas baratas, pero me estoy encontrando con que las hay incluso más caras que el año pasado". Carlos De Grado, uno de los responsables de la promotora de vivienda protegida Gescosa certifica que efectivamente "la gente viene buscando rebajas espectaculares". Paradójicamente, la crisis ha sido el principal reclamo de SIMA este año. La opulencia y los exotismos de otras ediciones ya no tienen cabida en una feria que en tiempos de crisis comienza a parecerse a la sección de lencería en rebajas de unos grandes almacenes.

No hay gangas, pero sí buenos negocios

Pero, pese a que no hay gangas, sí es cierto que en la coyuntura actual, SIMA puede acercarle a uno a una vivienda a un precio sensiblemente inferior al de otros años. De Grado explica en su stand que "nosotros hemos rebajado los precios de alrededor del 20%, pero a la gente no le basta". Este profesional del sector cuenta que este año SIMA, además de contar con una escenografía mucho más modesta, de cinco pabellones se ha pasado a uno, ha sufrido también una caída en el número de visitantes, una impresión confirmada por otas de las personas que atienden al público en los stands. "Ha venido menos gente, pero también es cierto que los que vienen lo hacen con más ánimo de comprar". Desde esta óptica, para los vendedores el público es incluso "más selecto" que el de otros años.

Carlos Muñoz, que trabaja para la promotora, Live in Spain, se muestra escéptico respecto a los presuntos chollos. "Las casa tienen un valor que es el que es. Sobre eso se puede negociar, pero los ofertones en realidad no existen". Así que ya saben: si creían que iban a encontrar el chollo de su vida aprovechando el temporal, va a ser que no.

Lo que sí se esta dando en el salón de este año son iniciativas novedosas para tratar de revigorizar el enlentecido flujo de las transacciones inmobiliarias. Una de ellas es la celebración de subastas a la holandesa. Se trata de una particular modalidad de subasta en la que, al contrario que en la tradicional, el bien subastado, en este caso un inmueble, sale a la venta con un precio de salida que va siendo rebajado hasta que alguien accede a comprarlo por ese precio; a partir de ahí se empieza a pujar en un sentido ascendente, como toda la vida. La empresa que ha levado esta subasta al SIMA la ha llamado la "subasta perfercta". Iniciativas ingeniosas para tratar de sanar a un enfermo, el mercado inmobiliario, que sigue en estado crítico.