Ninguna empresa ha salido a Bolsa en lo que va de 2019 por la incertidumbre

La guerra comercial, la desaceleración económica, el Brexit y la inestabilidad política en España llevan al mercado a registrar su peor dato desde 2012

MadridActualizado:

Hace casi siete meses que nadie toca la campana de la Bolsa española. La volatilidad generada por la incertidumbre económica y política a nivel global y nacional, así como determinadas dudas regulatorias, han espantado el apetito inversor y obligado a las empresas que tenían previsto salir a cotizar durante este ejercicio a posponer por ahora esos planes. En el primer semestre del ejercicio ninguna compañía ha salido a Bolsa en España, lo que supone la peor primera mitad de un año en cuanto a ofertas pública de venta (opv) y ofertas públicas de suscripción (ops) desde 2012, en plena crisis del euro.

La volatilidad generada por la creciente tensión en la guerra comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China, las dudas sobre el crecimiento de la economía de la Eurozona y el desafío pendiente del Brexit han paralizado tanto el parqué.

A ello hay que añadir que el nefasto cierre de los mercados bursátiles el pasado ejercicio –el Ibex terminó 2018 con una caída de más del 15%, la mayor en ocho años– y la volatilidad que impera desde entonces hace poco atractiva la Bolsa tanto para compañías como para inversores, que prefieren esperar a momentos de más calma y mejores tendencias.

Lo cierto es que esta baja actividad de salidas a Bolsa es una tendencia generalizada en todo el mundo, pero especialmente en Europa. Según un informe del despacho de abogados Baker McKenzie, el número de opv cayó a nivel global un 34%, a 514 operaciones, y el capital captado un 37%, a 61.825 millones de euros, el peor registro desde 2016. En la región de Europa, Oriente Medio y África, ese dato es mucho peor: solo se han listado 47 estrenos bursátiles, un 61% menos, por 8.000 millones de euros, lo que supone una caída del 67% respecto al primer semestre de 2018.

Temor a la tasa Tobin

Ahora bien, también hay cuestiones domésticas que han frenado las salidas a Bolsa en España. La semana pasada el propio consejero delegado de Bolsas y Mercados Españoles (BME), Javier Hernani, avisó de que la falta de claridad sobre la formación de un nuevo Gobierno no estaría ayudando a que las empresas se decidan a saltar al parqué. «A las compañías no les gusta salir a cotizar cuando hay una situación de inestabilidad en este sentido», dijo el primer ejecutivo de BME.

El gestor bursátil también señaló la incertidumbre por las políticas concretas que pueda llevar a cabo el nuevo Ejecutivo como un lastre para la actividad en Bolsa. En concreto, Hernani alertó de que las intenciones del Gobierno de Pedro Sánchez de aprobar un impuesto sobre las transacciones financieras, la «tasa Tobin», que ya intentó aprobar durante la última legislatura y a la que no ha renunciado de cara a la próxima si gobierna, hará un flaco favor a la industria de valores española si se aplica solo en España. «Los rumores sobre un impuesto a las transacciones financieras no son muy positivos para la decisión de salir a Bolsa», indicó Hernani.

Frustrada salida de Cabify

No es la única amenaza normativa que en los últimos tiempos ha tenido un efecto negativo sobre los planes de las empresas de debutar en el mercado continuo para captar financiación. El cambio en la regulación de los vehículos de transporte con conductor (VTC), por ejemplo, echó por tierra la salida a Bolsa de Cabify. La primera «startup» española que supera los 1.000 millones de valoración pretendía saltar al parqué este año, pero como avanzó ABC frenó sus planes a comienzos de marzo por las restricciones impuestas por el Gobierno socialista y comunidades como Cataluña a las VTC.

El anuncio de nuevos estímulos monetarios por parte del Banco Central Europeo (BCE) ha mermado aún más la valoración de la banca en Bolsa y ha dado también al traste con los planes de Ibercaja, que por ley debe debutar en Bolsa antes de final del próximo año. La entidad ya tiene todo preparado para salir a cotizar, y exploraba las ventanas de oportunidad que se abren cada año –aquellos periodos comprendidos entre Semana Santa, verano y Navidad–, pero que se le han ido cerrando. El banco no renuncia a hacerlo en plazo, aunque para ello, según admitió la semana pasada su presidente, José Luis Aguirre, tenga que sacrificar el precio de la operación.

Operaciones pendientes

Lo cierto es que ya el año pasado no fue un ejercicio brillante en cuanto a opv y ops, con solo tres operaciones por 855 millones, entre ellas la de Metrovacesa por 645. Este es el peor dato desde 2013, el último año de la crisis. Es más, en octubre del pasado ejercicio esa falta de apetito de los inversores hizo fracasar el estreno bursátil de Cepsa, valorada en 8.000 millones.

La última salida a Bolsa en España data del 5 de diciembre del año pasado, cuando Solarpack tocó la campana. Empresas como Vía Célere, Azora, Cox Energy y Haya Real Estate también manifestaron en su momento su intención de cotizar. Fuentes del mercado aseguran a ABC que varias compañías están preparando su posible estreno en el parqué y que finalmente den el paso o no dependerá en buena medida de que todas esas incertidumbres económicas y políticas se disipen.