Una imagen de la sede de Ría Money Transfer en Madrid
Una imagen de la sede de Ría Money Transfer en Madrid - ABC
Servicios financieros

El negocio en el que «cada euro del cliente es importante»

Ría Money Transfer lidera en España el pujante mercado del envío de remesas apostando por la cercanía con el usuario

MadridActualizado:

Si hay un gran flujo internacional de dinero que, sin embargo, suele ser olvidado ese es el generado por los envíos de remesas. Especialmente en España, un país con una importante población inmigrante y que aspira a convertirse en el puente de unión entre Europa e Iberoamérica. Según los últimos datos de la Comisión Europea, España adelantó en 2017 a Reino Unido en el ránking de envíos y se situó en la segunda posición en el Viejo Continente en remesas transferidas al extranjero, solo superado por Francia. De esta forma, el envío de divisas al extranjero por parte de trabajadores superó los 7.300 millones de euros a lo largo del año pasado.

A nivel global, las cifras son también rotundas. Según el Banco Mundial, las remesas oficialmente registradas a países de ingresos bajos y medios alcanzaron los 466.000 millones de dólares en 2017, lo que supuso un alza del 8,5% con respecto a los 429.000 millones de dólares en 2016. Las previsiones son optimistas, pues se espera que se alcancen los 503.000 millones de dólares en 2019.

En España, Ría Money Transfer es la compañía que lidera este mercado, por encima de gigantes como Western Union, y también de los grandes bancos nacionales que intentaron, sin éxito, tomar una porción de este pastel. Para José Cabral, director general para Europa de Ría, más allá de las grandes cifras que maneja el sector, lo más relevante de este negocio «es el gran impacto que tenemos en la reducción de la pobreza». Y es que lo cierto es que las remesas constituyen verdaderos rescates financieros para muchas familias en países menos desarrollados. No en vano, las remesas triplican el volumen de las ayudas oficiales a los países en desarrollo. Por esta razón, una de sus máximas es mantener sus servicios en niveles de precio muy bajos. En concreto, y según sus datos, Ría cobra por sus servicios un 3,7% frente al 7% de media de sus competidores.

«Somos muy conscientes de que para nuestros clientes cada euro es muy importante y que supone una gran diferencia para sus familias. Nosotros hemos apostado por una red de cercanía con nuestros clientes, que siguen prefiriendo el trato directo». Así, la compañía, que lleva en España desde 1997, y que está regulada por el Banco de España, cuenta con un equipo de más de 400 personas y tiene 40 tiendas propias, 3.500 acuerdos con locales como locutorios y una alianza con el supermercado Día para que sus clientes puedan enviar dinero desde cualquiera de sus tiendas.

En cuanto a la revolución digital, este es uno de los sectores a los que ha entrado con más prudencia. Porque pese a que las posibilidades son inmensas -ya que en muchos países subdesarrollados la penetración del teléfono móvil es mayor que la bancaria- «nuestros clientes siguen prefiriendo asegurarse cara a cara de que su dinero ha llegado». De hecho, el 90% de los envíos de Ría se producen por el canal físico y sólo un 10% por el digital.