Municipales y autonómicas: no dejen de votar

La ineficacia de las subidas de impuestos y las medidas de control del mercado de la vivienda que plantea la izquierda está de sobra demostrada

MadridActualizado:

A pocos días de las elecciones municipales y autonómicas -también europeas, pero en el análisis de hoy no aplica-, los grandes temas electorales son los impuestos y la vivienda. Es lo que toca, aunque resulta sorprendente que las izquierdas defiendan voz en grito unas ideas -subir los impuestos y controlar el mercado de las viviendas- cuya ineficacia está de sobra demostrada.

Si de verdad los impuestos fuesen tan buenos para las economías autonómicas, ¿por qué Madrid está a la cabeza de todas siendo la que menor presión fiscal ejerce? Lo que queda demostrado en estos últimos años es que el crecimiento de Madrid ha sido diferencial, precisamente porque no se han aplicado los impuestos de donaciones, sucesiones y patrimonio y porque el tipo del IRPF es el más bajo de todos. Así de sencillo. Y, sin embargo, los candidatos de las izquierdas se llenan la boca con amenazas de subidas de impuestos sin el menor rubor. Discurso populista que una vez más trata de medir las políticas por sus objetivos y no por sus consecuencias, teniendo muy cerca la evidencia de que es precisamente al contrario de lo que nos quieren vender.

Y en el caso de la vivienda tres cuartas partes de lo mismo. Limitar los alquileres, gravar la vivienda vacía y controlar los pisos turísticos resulta contraproducente tal y como se ha demostrado últimamente en Madrid capital y Barcelona. Esto va de aumentar la oferta y para eso hay que licitar más suelo, elevar la seguridad jurídica y dejarse de discursos demagógicos.

El eje central de la campaña electoral en toda España debería consistir en preguntar a los ciudadanos qué quieren: mantener (o emular según corresponda) la estructura fiscal de la Comunidad de Madrid, sin duda la mejor de España, o arriesgarnos a que la destruyan y nos suban los impuestos a todos. Para mí la respuesta es clara. No dejen de votar.

JOSÉ RAMÓN ITURRIAGAJOSÉ RAMÓN ITURRIAGA