VALERIO MERINO

Morir en España cuesta de media 3.300 euros

Según un estudio de la OCU, uno de cada cuatro funerales llega a costar hasta 4.200 euros dependiendo de los servicios elegidos y la comunidad autónoma. La inhumación (entierro) más básico cuesta de media 599 euros

Madrid Actualizado: Guardar
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Como en el famoso «spaghetti western» dirigido por Sergio Leone, «La muerte tenía un precio», fuera de la gran pantalla el fallecimiento de una persona también conlleva una serie de gastos, que pueden estar o no cubiertos por lo que se conoce como un seguro de decesos. En concreto, según una encuesta realizada por la Organización de Consumidores (OCU), el coste de un servicio funerario medio en España ronda los 3.300 euros con «notables diferencias» dependiendo de los servicios elegidos y la comunidad autónoma. En concreto, uno de cada cuatro funerales costó 4.200 euros o más.

Según un análisis realizado hace un año por esta organización de consumidores en 29 ciudades del país, el servicio más básico y sencillo de inhumación (entierro) tenía un precio medio de 599 euros aunque los precios podían variar de los 74 euros de Murcia a los 101,10 de Zaragoza hasta los 1.822,25 euros de Madrid y los 537,63 euros de Barcelona. En Sevilla, Salamanca y Léon este servicio superaba los 1.000 euros de media.

Sin embargo, apunta el último estudio de la OCU, casi dos tercios de los encuestados han negado que todos estos costes supusieran un importante golpe para su presupuesto familiar- muchos disponían de un seguro de decesos- aunque sí lo han reconocido explicitamente un 17% de los consultados. Una proporción que alcanza el 34% entre quienes no se encontraban asegurados.

Respecto a la valoración que merecen los servicios de las compañías funerarias, los consumidores las han puesto una nota de 7,9 sobre 10 en la encuesta de la OCU, aunque un 15% de los encuestados han mostrado su descontento y otro 23% las han suspendido por las diferencias entre el coste estimado y el real. Al respecto, desde esta asociación han criticado a tenor de estos datos que a muy pocos clientes se les ofreciera información detallada de los precios de sus servicios. «Lo cierto es que la alta satisfacción que reflejan los entrevistados eclipsa en parte esta falta de transparencia y competencia», han apuntado estas fuentes.

Las otras facturas: el IVA

Desde Pansef, la Asociación Nacional de Servicios Funerarios, han puesto en valor el «ejercicio de transparencia» que representan la información que vienen suministrando anualmente. En esta línea, han explicado que en un servicio funerario intervienen otros actores como las floristerías, los marmolistas, los servicios de restauración - «cada vez se piden más», ha apuntado el secretario general de Panasef Alfredo Gosálvez - los forenses, los propios cementerios, la contratación de esquelas en medios de comunicación o la iglesia para los más religiosos.

Al respecto, desde la patronal del sector han apuntado que las empresas de servicios funerarios «solo se llevan el 49,5% de la factura del servicio», y que el resto se reparte entre servicios complementarios (un 15%) como certificados, tasas o lápidas; así como costes de inhumación (18% de la factura) e impuestos (hasta un 17% de los costes). En concreto, el IVA para este tipo de actividades es del 21%. Según estimaciones de Panasef, si este fuera reducido al 10% el ahorro por servicio funerario para el consumidor podría alcanzar los 500 euros.

Según ICEA, el 59,05% de las defunciones producidas durante 2017 estaban cubiertas por un seguro de deceso. Un mercado que, según estimaciones de Santa Lucía Seguros, creció un 4% - 90 millones de euros- .

Hasta 50 personas para un servicio

En el caso concreto de la Empresa Municipal de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid, de propiedad municipal, su responsable de Marketing Raquel Blanco, ha apuntado que el coste medio de todos sus servicios es de 3.100 euros. unas prestaciones que incluyen desde la recogida del fallecido en el domicilo u hospital, a su colocación en el féretro, el alquiler de la sala de velación, las flores, la ceremonia de despedida (civil o religiosa) hasta la inhumación o la incineración. La única excepción sería la contratación de la lápida y la incripción en el caso de los nichos.

En esta línea, ha destacado que «hasta un equipo de 50 personas» pueden intervenir en este proceso que incluye también otros servicios como el cátering, el coche fúnebre o los de acompañamiento con sus respectivos chóferes, entre otros elementos. Además del asesoramiento legal o el acompañamiento en el duelo. «Solo la recogida del fallecido implica a dos personas», ha apuntado.