Michael Liebreich, durante la entrevista con ABC
Michael Liebreich, durante la entrevista con ABC - ABC

Michael Liebreich: «Las grandes empresas españolas están muy bien ubicadas ante la transición energética»

El gurú de la transición energética y fundador de Bloomberg New Energy Finance destaca que nuestro país quiere volver a jugar en la Primera División de la descarbonización y la lucha contra el cambio climático

MadridActualizado:

«El debate alrededor de la energía es de interés más allá de los que nos dedicamos a esto. Trasciende al propio sector, llega a la industria, a la economía y al bienestar en general». Así se pronunció Francisco Reynés, presidente ejecutivo de Naturgy, en el encuentro «Energy Prospectives» organizado por Fundación Naturgy en IESE Business School. El primero de tres eventos que contará con algunas de las figuras más reconocidas a nivel internacional del sector energético. La veda la abrió Michael Liebreich, experto en transición energética y movilidad y fundador de Bloomberg New Energy Finance -junto al exministro de Industria y Energía Claudio Aranzadi-.

¿Cómo va a cambiar la transición energética las sociedades?

Por un lado, si nos fijamos en las soluciones para una economía baja en carbono, son tecnologías que no se pueden introducir sin más; esto requerirá cambios sociales. Pero creo que, en cierto modo, nuestra casa será diferente. Tendrá mejor aislamiento, calefacción distinta, tejados solares... pero, sobre todo, seguiremos viviendo en una casa. Y algunas de nuestras necesidades sociales básicas serán las mismas y reconocibles. Por otro lado, hay una enorme acumulación de riqueza en el petróleo y el gas. Hay países muy innovadores en los que pasar de una tecnología a otra es fácil, como de lo analógico a lo digital. Pero no sé qué pasará en Arabia Saudí, Venezuela... Esos países van a estar en riesgo.

¿Están preparadas las empresas para afrontar esos cambios?

Si nos fijamos en las grandes compañías energéticas españolas, están muy bien ubicadas en comparación a otros agentes mundiales. España entró muy al principio en estas tendencias, sufriendo las consecuencias: invirtió mucho en energía solar en 2008-2009 y fue líder. Ahora muestra indicios de que quiere volver a serlo y creo que es un jugador importante. Al cliente le da igual la tecnología: quiere que funcione la luz, el aire acondicionado, la calefacción...

España aspira a volver a liderar en este aspecto. ¿Nos hemos quedado atrás?

España desempeñó un papel de liderazgo hasta 2008-2009 y se cometieron grandes errores. Se subvencionó en exceso la energía solar; otro error fue que los cambios posteriores se aplicaron con carácter retroactivo y los inversores son alérgicos a ellos. Fui a Asia uno o dos años después de estos cambios y hablé con uno de los mayores compradores de deuda del mundo. Me dijo que habían puesto el semáforo en rojo para España respecto a todas sus infraestructuras porque no sabían calcular el riesgo. Se tarda mucho en recuperar la confianza. Desde 2010 hasta 2017 bajó muchísimo la inversión y ahora se está recuperando. La voluntad política está ahí. Los españoles están detrás de ese deseo de cambio y podemos decir que España ha vuelto a entrar a la Primera División.

«La izquierda se ha adueñado del problema del medio ambiente y la derecha ha abdicado de él»
Michael Liebreich, durante la entrevista
Michael Liebreich, durante la entrevista - ABC

La descarbonización y el cuidado del medio ambiente, ¿son de izquierdas o de derechas?

El medio ambiente ha dividido mucho al terreno político. Se percibe como un problema de izquierdas y esta se ha adueñado de ello. Eso es un problema. No hay nada en esto que sea fundamentalmente de izquierdas. Algunas de las personas que peor han tratado el tema medioambiental fueron comunistas. Históricamente, los de izquierdas se han preocupado más por el crecimiento industrial rápido para poder distribuir los beneficios y, por ejemplo, Margaret Thatcher fue la primera defensora de la lucha contra el cambio climático. Los de izquierdas se han adueñado del problema y los de derechas han abdicado su responsabilidad, hablando en genérico. La credibilidad de la derecha requiere una narrativa, tienen que explicar cómo van a resolver un problema real. Hay muchas personas que dicen ser conservadores pero que en realidad son corporacionistas, es decir, que defienden a las corporaciones. En Alemania, por ejemplo, se habla de los vehículos eléctricos y dos grupos están en contra de ello: los de derechas y los inversores... y por otro lado los sindidatos, porque ven que se amenazan los puestos de trabajo y, por tanto, su cuota de poder. Tiene que resurgir algo en la derecha, un renacimiento de la responsabilidad ante el medio ambiente. Muchas de las cosas que se proponen son soluciones poco eficientes.

¿Los combustibles fósiles son el enemigo?

No es esa la cuestión. Todos los usamos. Es cierto que el 60% de las emisiones de carbono proceden de carbón, gas y petróleo. Pero no me gusta llamarles enemigos. Me han preguntado cuál sería mi deseo: no es acelerar su eliminación, sino mejorar su eficiencia.

¿Qué consejo le daría a las empresas para alcanzar los objetivos de transición energética?

Hay dos estrategias sostenibles y a largo plazo. También soluciones energéticas que coinciden con una energía de cero carbono y en ese área sí que hay que construir negocio, es el momento del crecimiento. En los negocios de combustibles fósiles podemos seguir operando, de manera que complementen las tendencias de la descarbonización. Pero para conseguir la sostenibilidad debemos asegurar bajos costes y bajos niveles de carbono.

¿Cuál será el futuro de la energía en las próximas décadas?

Hablo de un mundo dividido en tres: una parte de la electricidad provendrá de la energía eólica y solar; más de la mitad de la energía será carbono cero; y la nuclear en algunas partes será importante. La mitad de los vehículos que se vendan serán eléctricos. Sin embargo, hay que decir que no vamos a tener energía limpia al 100%, cero carbono, en pocas décadas. Lo que si va a haber es lo suficiente como para recortar las emisiones. El problema es que la ciencia, relacionada con el clima, requiere que no pongamos un máximo a las emisiones anuales sino a las concentraciones de Co2 en la atmósfera. Además, tenemos que intentar que los servicios de la energía moderna lleguen a sitios donde todavía no están. Hay millones de personas que no tienen una red eléctrica fiable y tenemos la responsabilidad de hacerles llegar esos avances.