Angela Merkel, canciller alemana
Angela Merkel, canciller alemana - EFE
Fiscalidad

Merkel se lanza a una cruzada para gravar con impuestos el comercio de datos

La canciller alemana reveló que un equipo de expertos ya trabaja en una reforma tributaria con ese objetivo

Corresponsal en BerlínActualizado:

Cualquier usuario que pide una pizza a domicilio a través de una aplicación paga impuestos por esa operación. La empresa que sirve la pizza también. Pero quienes recopilan, almacenan, procesan y venden los datos que genera esa compraventa no pagan impuesto alguno. Y Merkel está decidida a cambiar esto. Ya al inicio de esta legislatura declaró que «los datos son la materia prima de la economía del siglo XXI» y ahora acaba de desvelar su intención de regular el nuevo sector de los datos, en una iniciativa pionera y que será, sin duda, seguida de cerca por el resto de las administraciones públicas en todo el mundo.

«Ponerle precio a los datos, sobre todo los de los consumidores, es desde mi punto de vista un asunto esencial para garantizar un mundo justo», dijo la canciller alemana, que dejaba caer la bomba este pasado martes en Berlín, durante su intervención ante el foro de política internacional Soluciones Globales (Global Solutions). Desmarcándose de los esfuerzos realizados hasta ahora, que se limitan a legislar solamente la protección de los datos, Merkel señaló que en la nueva era digital los antiguos métodos de tributación de empresas, dependiendo de dónde se encuentren las oficinas y su centro de producción, han quedado desfasados y desveló que ya tiene a un equipo de expertos trabajando en las posibilidades de una ambiciosa reforma tributaria que será «uno de los factores más importantes» a fin de evitar que el mundo se convierta en un lugar aún más injusto en el que las personas pongan sus datos a disposición gratuitamente mientras que otros se enriquecen con ellos.

A distinto ritmo

Teniendo en cuenta que el 90% de los datos existentes en el mundo se han creado en los últimos 2 años, que la mayoría de empresas en Estados Unidos poseen almacenados al menos 100 terabytes, y que solo la Bolsa de Nueva York (NYSE) captura hasta 1 terabyte cada día, resulta evidente que el uso de estos datos y sus beneficios van muy por delante de la legislación vigente. Las empresas afectadas por el impuesto que Merkel desea inaugurar serían todas aquellas que recopilan datos y todas aquellas que los usan, ya sea a través de tecnologías disruptivas como Cloud Computing, Big Data y analítica, o tecnologías móviles, Blockchain, Machine Learning, Artificial Intelligence, Internet de las Cosas (IoT), redes sociales, robótica, drones… entre otras. Estas herramientas, como probablemente no lo ha hecho ningún software en el pasado, son capaces de colocar los datos en plataformas integradas para la administración de información con una confiabilidad del 100%. Registran el uso de todo tipo de recursos, desde productividad de los colaboradores hasta el estilo de vida de los consumidores, datos de los que ya se sirve, por ejemplo, el sector financiero, adelantándose a nuevas oportunidades comerciales y cambios en los modelos de negocios.

La canciller preguntó por qué los datos reciben un trato distinto a otras mercancías o actividades que tienen un precio muy claro y son tributadas. Y pidió que esos conceptos «sean integrados en nuestro sistema tributario» para garantizar un mundo más justo. En esta misma línea, la Comisión Europea ha reconocido planes para aplicar un «impuesto digital» más general, estudiando un impuesto del 3% sobre los ingresos de las empresas que ganen más de 750 millones al año o que vendan por internet más de 50 millones, independientemente de dónde tengan establecida su sede.

Es un nuevo enfoque que, para resultar efectivo debe ser aceptado en toda Europa. Los 28 países miembros de la UE tendrían que aprobar la medida. Pero Merkel va más allá: habla de fiscalizar la actividad con los datos, lo que exigiría un tipo de control aún inexistente sobre procesos como el procesamiento rápido de datos, aplicación de algoritmos sofisticados, creación de perfiles, cruce de bases de datos y empaquetamiento y análisis de información fantasma. La clave de su planteamiento es que estas actividades repercutan en la redistribución estatal de la riqueza y sobre la seguridad de los ciudadanos, puesto que para cobrar impuestos estas actividades deben ser declaradas y accesibles para los inspectores y auditores.

Los ingresos de Facebook, con 2.100 millones de usuarios, proceden en un 95% de la publicidad

¿De qué magnitud de actividad estamos hablando? Como ejemplo, los ingresos de Facebook, con 2.100 millones de usuarios y que solo en el primer trimestre de 2018 tuvo un beneficio neto de 4.988 millones de dólares, proceden en un 95% de la publicidad. Facebook ingresa por publicidad a través de cada perfil, que contiene valiosos datos del usuario que permiten a las empresas publicitarias afinar y personalizar sus mensajes.

Se trata de información que Facebook obtiene de forma gratuita y que vende a sus clientes con beneficios que aumentan un 63%, según los datos del último trimestre. Los ingresos de la red social por usuario europeo pasaron de 6,8 dólares en 2009 a 20,21 en 2017, mientras que por cada usuario registrado en EE.UU. o en Canadá obtiene un ingreso promedio de 84,41 dólares. Por este mismo procedimiento, Twitter gana 7,44 dólares por usuario, Snapchat 3,27, Instagram 6,90 y Google entre 40 y 50 dólares por usuario.