La mayoría de edad del grupo hotelero que creció con sus clientes

Vincci hoteles, que surgió tras la venta de Tryp, se consolida entre los alojamientos de 4 y 5 estrellas

MadridActualizado:

La familia Calero comenzó el proyecto de Vincci Hoteles en el 2001, en los años de bonanza económica. No partían de cero sino de una larga trayectoria con la cadena Tryp que vendieron a Sol Meliá en el 2000. Con la mayoría de edad de Vincci «celebramos seguir aquí, emprender no es fácil, tampoco jugarte el patrimonio familiar, y hemos pasado de todo», afirma el director general de Vincci Hoteles, Carlos Calero. «A pesar de la crisis hemos sabido mantenernos y es algo meritorio», añade. ¿Algún secreto? «Evolucionar con la demanda del propio cliente», reflexiona Calero. Primero piensan en el tipo de cliente que quieren para un hotel determinado y lo construyen pensando en él. Vincci Hoteles se ha consolidado como compañía hotelera en el sector de los alojamientos de 4 y 5 estrellas, con 38 en total y 3 en construcción, repartidos por España, Portugal y Túnez. Desde el comienzo «nos hemos adaptado a la digitalización. El público en general tiene avances tecnológicos y nosotros vamos detrás», apunta el director general de la cadena. Ya no se concibe un hotel sin wifi, y las habitaciones van siendo cada vez más inteligentes «siempre buscando el confort del cliente». Por eso, la dirección de Vincci cree que es importante «vender más que una cama, también experiencia, que se sientan a gusto y relajados». Esta cadena ha apostado siempre por la decoración porque cree que es algo que aprecian sus huéspedes.

En los últimos años el mercado hotelero ha sufrido cambios, «han aparecido grandes corporaciones que han aumentado el valor de los activos. Ahora se están normalizando los precios del alquiler después de un cierto descontrol», afirma Carlos Calero. Cree que los grandes fondos han llevado a cabo operaciones «con valores que se escapan y distorsionan la realidad del mercado. También en este tiempo ha surgido el fenómeno del alojamiento local. «Es algo emergente y se va a quedar. Debemos ser ágiles. Es importante que esté regulado para que sea una competencia leal», puntualiza. Y realiza un matiz importante: «un activo hotelero vale lo que rinde».

En lo económico, la cadena cerró 2018 con un aumento de la facturación hasta los 154,6 millones de euros. También registró un crecimiento en el resultado bruto de explotación (Ebitda) de casi un 6% respecto al ejercicio anterior. «Las cifras son muy parecidas a las de 2017 que fue un año excepcional», matiza el director general. La compañía destina en los presupuestos anuales entre un 1,5% y un 2% de la venta bruta de cada hotel para la actualización constante de cada establecimiento. De todos, «el de Lisboa es el más rentable, también Oporto funciona muy bien». Muchos de los hoteles Vincci son urbanos «y vamos a seguir apostando por las capitales en donde podamos aportar algo».

Cultura de empresa

Los cuatro hermanos Calero trabajan mano a mano en el proyecto «y seguimos comiendo juntos los domingos», sonríe Carlos . «En Vincci no hay ego profesional y gran parte del equipo directivo lleva mucho tiempo con nosotros, algunos comenzaron como recepcionistas. Hay cultura de empresa y ven que hay futuro dentro de la casa», explica el director general. El grupo cuenta con 2.600 trabajadores.

Su apuesta gastronómica es también muy fuerte, con restaurantes a puerta de calle. «Es un complemento, lo potenciamos mucho. Somos hoteleros pero nos gusta, se trata de dar alternativas», indica el director general. El desayuno está muy cuidado, «es la última imagen que se llevan de ti y el cliente agradece la calidad del servicio», puntualiza.