Más de 40.000 agricultores desafían al Gobierno cortando hasta 50 carreteras por toda España

La ministra reiteró ayer su oferta de «diálogo», pero las organizaciones afirman que están dispuestas a «hacer barbaridades», según Miguel López, de la COAG

P. CERVILLA
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MADRID. Más de cuarenta mil agricultores y diez mil tractores cortaron ayer 50 puntos de las carreteras españolas, en lo que ha sido la primera gran movilización del sector agrario, en protesta por la falta de ayudas del Gobierno para paliar la subida del gasóleo.

La unidad de acción de las organizaciones agrarias fue clave para conseguir el éxito de la protesta, que es considerada un «primer aviso» al Ministerio de Agricultura y Pesca para que se siente de nuevo a negociar un acuerdo que satisfaga las reivindicaciones de COAG, Asaja y UPA.

La jornada se desarrolló sin ningún incidente de gravedad, más que los motivados por la espectacularidad de la quema de neumáticos e incluso de dos tractores, como sucedió en la movilización de Jerez de la Frontera.

Desde primeras horas de la mañana comenzaron los cortes de tráfico en 50 puntos de carreteras españoles, según los organizadores -49 según la Dirección General de Tráfico- de 26 provincias, prolongándose durante toda la mañana y primeras horas de la tarde.

Aunque inicialmente los puntos de movilización estaban concertados de antemano con las delegaciones del Gobierno de cada región, en algunos casos, como en Castilla-La Mancha, de los nueve cortes previstos en la convocatoria se pasó a 30 de una forma espontánea, ya que las organizaciones agrarias no podían controlar los agricultores de los pequeños municipios que también querían sumarse a la protesta. En esta comunidad autónoma, unos mil agricultores se manifestaron en Cuenca.

Junto con esta región, otra de las zonas más activas en la protesta fue Andalucía, en la que más de 4.000 agricultores cortaron diferentes puntos de la A-4, entre ellos el paso de Despeñaperros en Jaén, que supone la entrada a Andalucía.

En Navarra fueron 4.000 las personas movilizadas que participaron en la protesta, mientras que en el País Vasco medio millar de agricultores se dirigieron a las siete de la mañana a la entrada de la CLH en Vitoria para impedir la entrada. En Guipúzcoa unos 25 tractores y otros tantos vehículos recorrieron las calles de la capital colapsando el tráfico.

En Castilla y León, un centenar de agricultores provocaron cortes en la A-62 y en la N-501 en Ávila. Igualmente, unos 400 manifestante participaron en cortes de carretera en Soria, a la altura de la rotonda de la capital, en la que confluyen tres carreteras nacionales; y unos 950 protagonizaron cortes en la provincia de León.

En Galicia, cerca de doscientos agricultores y ganaderos se concentraron ante la Delegación del Gobierno en Santiago. Y unos 30 tractores colapsaron el acceso a la ciudad catalana de Granollers, reunidos por Asaja, que fue la única organización que convocó la protesta.

La jornada de movilización fue considerada un éxito por las tres organizaciones agrarias convocantes, según la valoración realizada por Pedro Barato, de Asaja, Miguel López, de la COAG, y Lorenzo Ramos, de la UPA, al término de la protesta en Madrid, donde 30 tractores recorrieron la carretera de Valencia desde el Puente de Arganda hasta la Plaza Conde de Casal.

«Primer aviso»

El presidente de Asaja, Pedro Barato, aseguró que la protesta de ayer ha sido un «clamor» y pidió a la ministra Espinosa que «deje de intoxicar a la opinión pública con cifras y ponga encima de la mesa medidas reales». Barato advirtió de que estas protestas «se pueden ir de las manos» y que la movilización «es un ensayo en toda España, y si hay que hacer más concentraciones como medida de presión, está claro que la puerta ya está abierta para echarnos a la calle».

El secretario general de la COAG, Miguel López, amenazó al Gobierno al afirmar que «si no recapacita tendremos problemas serios y graves», llegando a afirmar que están dispuestos a «hacer barbaridades». Igualmente, para el secretario general de la UPA, Lorenzo Ramos, la movilización de ayer es un «primer aviso».

Finalmente, la ministra Elena Espiniosa reiteró ayer su oferta de diálogo, pero ha lanzado una advertencia al afirmar que «todo tiene un límite».