El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi - EFE

El BCE para la máquina de imprimir dinero y pone fin a la compra de deuda

La entidad central europea mantendrá los tipos de interés sin cambios hasta «al menos» el verano de 2019

BERLÍNActualizado:

El Banco Central Europeo ha cumplido con la hoja de ruta y, tal y como comenzó a anunciar el pasado mes de junio, hoy ha confirmado que el final de su extenso programa de compra de activos tendrá lugar en enero. “Más confianza y menos couching”, ha repetido varias veces su presidente, Mario Draghi, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo en Frankfurt. Pero para evitar el excesivo impacto de la desconexión de las máquinas de imprimir dinero, o quizá debido a que las aguas están más revueltas que lo que se preveía cuando se diseñó la normalización, el BCE mantiene sin cambios el resto de instrumentos de política monetaria, prometiendo un estímulo prolongado para una economía que se enfrenta a una desaceleración inesperada y a turbulencias políticas inéditas.

A modo de colchón contra imprevistos, el BCE planea "reinvertir" durante un período "prolongado" tras el final de las compras netas de activos la mayoría de la deuda que vaya venciendo, especificando que estas reinversiones seguirán durante el tiempo que sea "necesario" para "mantener" las condiciones de liquidez, incluso después de que comience a subir los tipos de interés. Estamos hablando más de 2,5 billones de euros en bonos soberanos y corporativos en poder del BCE y que volverán al sistema cuando sean devueltos, para mantener la liquidez.

Tampoco se contaba con una desaceleración como la que Draghi ha descrito. El BCE ha empeorado su pronóstico de crecimiento para la Eurozona este año y el siguiente, hasta el 1,9% y del 1,7%, respectivamente, lo que representa un ajuste a la baja de una décima en ambos casos. Para 2021 la rebaja lleva al 1,5%. Draghi ha señalado que "los riesgos para las perspectivas de crecimiento de la zona euro pueden considerarse todavía como equilibradas en general", aunque ha advertido que este balance de riesgos "se está moviendo a la baja".

El BCE atribuye esta evolución a la persistencia de incertidumbres relacionadas con factores geopolíticos y la amenaza del proteccionismo, así como con vulnerabilidades en los mercados emergentes y la volatilidad en los mercados financieros. En cuanto a la evolución de los precios, revisa al alza su previsión de inflación para 2018, cuando prevé una subida del 1,8%, una décima más que el pasado mes de septiembre, mientras que ha rebajado una décima la previsión de 2019, hasta el 1,6%. De cara a 2020, mantiene sin cambios su previsión de una subida anual de los precios del 1,7% y para 2021 espera una tasa de inflación del 1,8%.