La «mano izquierda» de López Obrador no inquieta a los mercados

El presidente electo moderó su discurso en campaña para atraer al votante del centro

MéxicoActualizado:

La victoria de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en las elecciones de México del pasado 1 de julio supuso un brusco giro a la izquierda en el país norteamericano. Por primera vez desde Lázaro Cárdenas, el presidente que nacionalizó la industria petrolera en 1930, México está en manos de un socialista, un cambio que podría generar ciertos temblores en la segunda economía más grande de habla hispana.

Los mercados, por el momento, han reaccionado con normalidad tras la elección de AMLO, un veterano político de 64 años que siempre se ha caracterizado por un discurso con ciertos tintes antiimperialistas dirigido hacia los más desfavorecidos –la mitad de la población en México vive en pobreza–. De hecho, era un ferviente opositor a la reforma energética de 2013, legislación que permitió de nuevo la inversión extranjera en el sector petrolero desde Lázaro Cárdenas. No obstante, el presidente electo, que gobernará México de diciembre 2018 a 2024, ha moderado su discurso durante la campaña para lograr atraer a los votantes de centro. «No actuaremos de manera arbitraria ni habrá confiscación o expropiación de bienes», dijo AMLO tras proclamarse vencedor en la noche electoral.

Dos son los asuntos que más preocupan a los inversores internacionales en México. El primero es la reforma energética, donde varias empresas han logrado importantes contratos de exploración y producción de petróleo. Repsol, por ejemplo, se ha adjudicado media docena de contratos de exploración en el país y, además, está implementando un programa de 350 millones de euros para abrir unas mil gasolineras en todo México. Si bien es poco probable que eche para atrás la reforma energética, AMLO ha indicado que su equipo revisará las decenas de millonarios contratos que se han adjudicado durante las diversas subastas que se han llevado a cabo desde 2015.

Y la segunda incógnita es qué pasará con la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, un mega proyecto sobre el que AMLO se ha posicionado en contra debido a su elevado coste. Para decidir si se llevará a cabo o no, López Obrador ha prometido que celebrará un referéndum para que los ciudadanos decidan si debe desarrollarse esta obra en la que un consorcio del que forman parte Acciona y FCC obtuvo el contrato para construir la terminal por cerca de 4.000 millones de dólares.

Asimismo, los inversores temen que la personalidad de AMLO pueda chocar con el voluble carácter del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo que podría enredar aún más las complejas conversaciones para renovar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés). Sin embargo Jesús Seade, la persona que ha propuesto López Obrador para ser el nuevo negociador jefe del equipo de México para el NAFTA, ha asegurado que el nuevo tratado estará listo para antes de diciembre, fecha en la que empezará el gobierno de AMLO.

Con respecto a su programa económico, López Obrador aboga por desarrollar el sector agrícola mediante una política de subsidios que garantice precios mínimos para consumidores y empresarios. Gran parte del discurso de Morena, su partido, ha estado dirigido a las zonas rurales, las menos beneficiadas tras la firma del NAFTA en 1994. A su vez, una de sus grandes promesas es construir dos refinerías para abaratar el coste del combustible en el país. A pesar de ser un productor de petróleo, México no cuenta con suficiente capacidad para poder refinar su crudo, por lo que debe exportarlo a EE.UU. para posteriormente importarlo de nuevo de vuelta a México. Con este proyecto, el país lograría asegurarse la autosuficiencia energética y las finanzas del Estado no dependerían tanto de los vaivenes económicos en el exterior.