Viajar en «low cost» ya no será tan barato: así es el futuro del sector aéreo
Imagen de un avión de EasyJet - EFE

Viajar en «low cost» ya no será tan barato: así es el futuro del sector aéreo

La imparable subida del petróleo y las tasas impuestas a las compañías hacen insostenibles los precios actuales

MADRID Actualizado:

El pasado domingo la filial de bajo coste de Iberia, Iberia Express, echaba a volar con la misión principal de «ganar dinero desde el primer momento» con el control de gastos como política básica. Es el modo en que Iberia ha decidido pisar con fuerza en territorio «low cost», un modelo de negocio que a finales de los noventa irrumpió en un sector aéreo aparentemente estable y que, de repente, comenzó a verse agitado por esas compañías incómodas pero baratas que se convirtieron en principales responsables de la fuga de clientes de aerolíneas como Iberia o Spanair.

Según el último informe del Instituto de Estudios Turísticos, las compañías aéreas de bajo coste registraron durante el primer mes de 2012 un 72,5% de ocupación, cinco punto más que las aerolineas tradicionales. Tarifas baratas a cambio de recortes en las comodidades del pasajero parecen ser la llamada definitiva a un nicho de mercado que prefiere dejar de lado ciertos lujos para invertir lo menos posible en transporte. Sin embargo, tras años de bonanza económica, el imparable ascenso del combustible y la acumulación de peajes a las compañías aéreas han comenzado a cuestionar la viabilidad de este modelo permanentemente barato, en el que los costes fijos aumentan pero el precio final se mantiene al mínimo. ¿Hasta cuando?

REUTERS
REUTERS

Joseph Francesc Valls, catedrático de márketing de ESADE y experto en el sector «low cost», considera que el panorama actual nada tiene que ver con lo acontecido hace diez años: «La subida del precio del petróleo y el coste medioambiental determinarán el futuro del sector aéreo. Bruselas ha impuesto una dura tasa a las compañías debido a su impacto en el medio ambiente, y factores como este harán que las compañías ya no puedan plantear reducciones de costes tan fuertes como antaño hicieron. Las «low cost» tendrán serias dificultades para mantener los precios tan baratos».

Es la misma opinión que expresa Juan Luis Burgué, gerente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), quien considera que la coyuntura es ciertamente difícil, debido sobre todo a «la caída de la demanda, la fuerte competencia, el precio del combustible y los costes operacionales de los aeropuertos».

Precios más caros en todas las compañías

No en vano, la subida de precios no implica en absoluto que la era del «low cost» esté tocando a su fin. El conjunto del sector aéreo -tradicionales y «low cost»- se ve abocado a una inevitable subida de precios que hará que las compañías de bajo coste continúen ofertando vuelos más baratos que el resto debido a sus menores costes de mantenimiento, aunque en ningún caso los precios podrán mantenerse como hasta ahora.

ABC
ABC

Lo que sí ocurrirá, según considera Francesc Valls, es que cada sector, sobre todo las compañías tradicionales, comenzarán a tener más claro el segmento de cliente al que dirigen su oferta. Como explica el experto, las aerolineas han tardado demasiado tiempo en acostumbrarse a la revolución que la era «low cost» trajo a la industria a su llegada, allá por 1997. «La primera reacción de las compañías tradicionales fue no actuar frente a la oleada de precios bajos. Más tarde se dieron cuenta del peligro y comenzaron una reducción salvaje de costes que las abocó a dejar de lado a un tipo de cliente que ya tenían ganado y que estaba dispuesto a pagar sus precios». Sin embargo, el tiempo ha conseguido que cada sector tenga claro hacia dónde debe dirigir sus esfuerzos.

Como explica Juan Luis Burgué, «ambos mercados son muy distintos y están muy segmentados. Una compañía «low cost» jamás podrá emular a una empresa como Iberia, dado que eso les llevaría a aumentar costes de manera considerable al tener que mantener distintos aviones, soportes de mantenimiento, pilotos especializados, mecánicos...La solución es que cada mercado tenga sus consumidores, aunque siempre habrá situaciones de conflicto en que ambos modelos de negocio coincidan, como rutas de medio alcance que las «low cost» y las tradicionales cubren de igual manera».

«Bajar los precios es complicado»

Como explica Burgué, el sector aéreo se ha visto fuertemente perjudicado por un alto crecimiento de la oferta ante una «atonía de la demanda originada por la crisis económica. El transporte aéreo depende de la economía general, y si esta baja, las prioridades de consumo serán otras». Asimismo, señala las dificultades que las compañías acarrean a la hora de reducir costes: «Bajar los precios es muy complicado a día de hoy, sobre todo por la gran cantidad de costes fijos. ¿Qué hacemos si sube el combustible o si tenemos que pagar una tasa a Bruselas?»

«Subirán todos los precios, por lo que estas compañías seguirán existiendo»

El presidente de AECA recalca la necesidad de medidas urgentes para el sector aéreo. «El transporte aéreo es un elemento creador de riqueza para la economía de un país, crucial para tener una economía competitiva. Necesitamos una política decidida del Gobierno de apoyo al sector, lo que daría enormes beneficios para el tursimo». En la misma línea, Burgué resalta como las compañías aéreas son «el eslabón más débil de la cadena de valor del transporte aéreo y la situación es realmente complicada».

Así será el futuro

Joseph Francesc Valls se atreve a dibujar el panorama del sector aéreo aproximadamente en 2020: El AVE ganará terreno a los trayectos de corto alcance debido a su menor coste medioambiental y a su mayor comodidad, las compañías tradicionales fidelizarán los clientes propios de su nicho de negocio y dejarán atrás la inútil guerrilla de precios que las caracterizó en etapas anteriores, y las «low cost», por su parte, se verán obligadas a incrementar sus bajos precios debido a su dificultad para mantener el concepto de negocio que iniciaron en 1997, cuando el panorama era radicalmente distinto al actual.

Para el catedrático, el futuro de las aerolineas pasa por la calidad, también en el caso de las «low cost». «Sea cual sea el producto y sean cuales sean tus clientes, debes ofrecerles unos criterios de calidad al 100%. Si lo que te piden es un «low cost» rabioso deberás ofrecerles un precio lo más estricto y bajo posible dentro de tus posiblidades, pero además tendrás que aportar calidad. No por ser «low cost» la calidad debe ser cercana a cero».