Las empresas alemanas se han visto perjudicadas por la guerra comercial entre Estados Unidos y China
Las empresas alemanas se han visto perjudicadas por la guerra comercial entre Estados Unidos y China - REUTERS

La locomotora europea solo crecerá un 0,8% este año

El Gobierno alemán vuelve a recortar su previsión del PIB ante el deterioro exterior

Corresponsal en BerlinActualizado:

El motor económico de Europa renquea con fuerza. El Gobierno alemán ya admitió en enero una seria rebaja de sus previsiones de crecimiento económico para este año desde el 1,8% previsto hasta solamente el 1%. Pero según un documento interno al que ha tenido acceso el diario salmón alemán «Handelsbaltt», esa previsión ha quedado también obsoleta y Berlín vuelve a rebajar las expectativas, esta vez hasta el 0,8%, confirmando un frenazo mucho más fuerte de lo esperado y amenazando con lastrar a toda la Eurozona.

El debilitamiento de la economía mundial, junto con riesgos como la escalada en los conflictos comerciales y los acontecimientos políticos en Europa como el Brexit y la situación financiera de Italia figuran entre las razones expuestas en el documento para explicar la desaceleración económica mencionada, más en la línea del pronóstico de la OCDE, que también ha reducido su previsión de crecimiento para Alemania hasta el 0,7%, un recorte brusco de 0,9 puntos.

En coherencia con estos datos, la confianza de los empresarios alemanes se sitúa en su nivel más bajo desde diciembre de 2014, según el Instituto de Investigación Económica de Múnich (IFO), que ha bajado a 98,5 puntos desde los 99,3 del mes anterior, tras registrar su sexto descenso mensual consecutivo. El pesimismo de sus expectativas a seis meses alcanza niveles de 2012 y la valoración de la coyuntura por directivos alemanes ha empeorado a su peor lectura desde enero de 2017. «Las preocupaciones en el mundo empresarial siguen creciendo», explica Clemens Fuest, presidente del IFO, «las empresas son conscientes de que la economía alemana consiguió sortear la recesión en el último trimestre de 2018, pero sigue débil».

No en vano, las empresas alemanas se han visto perjudicadas por la guerra comercial que EE.UU. libra con el resto del mundo, con especial fuerza sobre sus exportaciones de acero y automovilísticas. A esto hay que sumar el impacto que han tenido las nuevas normas de emisiones de gases de Bruselas tras el escándalo del dieselgate.

El presidente del BCE, Mario Draghi, apuntó en su última rueda de prensa en Fráncfort, directamente a la «industria automovilística alemana», junto con la situación en Italia, como el gran foco de problemas a los que debe enfrentarse ahora la zona euro, pero la automovilística no es el único sector que está pasando por dificultades. Otro sector exportador alemán, el farmacéutico, también está pasando su propio vía crucis focalizado en Bayer. La fabricante de la popular Aspirina anunció a finales de 2018 más de 12.000 despidos y afronta denuncias por los efectos secundarios de productos sanitarios como Essure o Xarelto, que ya han generado multas millonarias.

Como consecuencia, el índice PMI del sector manufacturero alemán se situó en febrero en 47,6 puntos frente a los 49,7 del mes anterior, registrando así su peor lectura en 74 meses. De hecho, en 2018 la producción industrial alemana registró su menor subida desde 2014.