Llenar el depósito con gasóleo es 5 euros más caro que a comienzos de año

Los precios de este combustible son los más altos desde hace casi cuatro años

MadridActualizado:

El gasóleo se ha convertido en nuestro país en el combustible «maldito», pues mientras la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, dijo hace semanas que los coches diésel «tienen los días contados», y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha adelantado esta semana que el Gobierno incrementará el impuesto a este carburante, su precio no ha dejado de subir este año.

El gasóleo de automoción acumula ocho semanas consecutivas al alza y actualmente tiene un precio medio de 1,248 euros el litro. Es el más alto de todo el año y no alcanzaba estos niveles desde noviembre de 2014.

En 2018 ha subido un 9%, por lo que llenar el depósito de 50 litros de un vehículo con motor diésel es ahora unos cinco euros de media más caro que a comienzos de año. En el mismo periodo, la gasolina sin plomo de 95 octanos ha subido un 7,6%, hasta los 1,338 euros el litro de media.

Este incremento se debe a la subida del precio del petróleo, que se mantiene cerca de los 80 dólares el barril, y a una mayor demanda del gasóleo de calefacción en los mercados internacionales en previsión de la próxima llegada del frío.

El encarecimiento del gasóleo tiene importantísimas repercusiones en la economía española. Por un lado, el parque automovilístico es mayoritariamente diésel; por otro, gran parte del transporte de pasajeros y, sobre todo, de mercancías, se realiza por carretera en vehículos con motores diésel. Así, los transportistas profesionales y miles de autónomos que utilizan vehículos de gasóleo para sus trabajos han visto cómo se han encarecido sus costes de forma notable a lo largo de este año.

Lógicamente, ese incremento de los costes tienen que repercutirlo en mayor o menor medida en los artículos que transportan y en sus facturas, por lo que se está produciendo un lento y generalizado encarecimiento de numerosos productos de casi todos los sectores.

Además, todo ello conllevará a corto plazo una subida de la inflación, que cerró agosto en el 2,2%.