EFE

La Junta del BBVA en capítulos

«Las explicaciones de Carlos Torres fueron tan previsibles como decepcionantes»

MadridActualizado:

Primer capítulo, las cifras. Lo que habitualmente conforma el contenido de las Juntas Generales, se desarrolló con éxito. La evolución del banco a lo largo de 2018 ha sido buena, como demuestran unas cifras que mejoran en todos los apartados. La enorme inversión realizada en la digitalización a lo largo de todos estos últimos años parece empezar a dar sus frutos. El resultado recurrente mejora un 7% y lo hace en todas las áreas geográficas importantes (salvo Turquía) y de negocio, gracias a un fuerte incremento de los ingresos y a la rebaja de costes que habilita el hecho del fuerte incremento de la actividad digital, con un 51% de clientes digitales y un 37% de las ventas realizada por estos canales.

México aporta al resultado un 56% más que España y los EE.UU, más que la mitad de la central, con una mejora del 56%, dato que habrá influido en la elección de Onur Genç como consejero delegado y hasta ahora responsable del banco en la zona, que se coloca en tercer lugar en aportación al resultado, sobre América del Sur y Turquía. Carlos Torres lo explica mejor, con un lenguaje más fresco y una cercanía con la audiencia muy diferente de su antecesor, un hombre carente por completo de empatía.

El segundo capítulo fueron las preguntas. El presidente, que no había mencionado el tema en su primera y principal intervención, aprovechó la segunda para enfatizar el abandono temporal de sus cargos anunciado in extremis por Francisco González. Por su parte, el secretario pidió que las preguntas se centraran en los asuntos relativos a la Junta. Vanos intentos. Las doce intervenciones registradas se refirieron al asunto de Cenyt con distinto grado de virulencia, hasta cotas máximas.

Habló Luis del Rivero pero también desaprovechó la ocasión. Su discurso, aplaudido por la audiencia, se remontó demasiado en el tiempo y se esforzó por aclarar que su idea de entrar en el banco ni fue ajena a los accionistas ni contó con el apoyo del gobierno, como se acusó en su día. Pero no tuvo intención, o tiempo, de hablar del presente, ni de la tupida y escandalosa red de escuchas que se hizo entonces. Ocasión perdida.

El tercer capítulo fueron las respuestas. Carlos Torres insistió en el enroque en el que lleva semanas instalado: 1) El banco realiza una investigación exhaustiva; 2) hasta el momento no se ha encontrado nada; 3) el asunto está judicializado; 4) si se encuentra algo se comunicará. Una postura tan previsible como decepcionante. Ayer era una oportunidad para avanzar algo más, por aportar claridad y transparecia, pero se desaprovechó.

Un accionista interpeló directamente a la Comisión de Auditoría. Su presidente leyó una respuesta sorprendente. Al parecer la comisión se enteró por la prensa el 7 de enero y se reunió el 19 por primera vez para tratar este asunto y aseguró que ahora vigila los avances de la investigación. Pero el presidente dimitido informó el jueves en su carta que había abierto una primera investigación en el mes de junio de 2018. ¿Cómo es posible? ¿No lo comunicó entonces a la comisión y esta no se enteró hasta el mes de enero? ¿Fue la única que no se enteró de nada?

Cuarto capítulo, las votaciones. El sistema actual de recogida de delegaciones -planteada sin matices, obtenidas a través de una legión de empleados y con una complicada distinción de las respuestas -es un seguro de éxito para los gestores al mando. La aprobación de todas las propuestas fue apabullante y se situaron en números búlgaros, entre un 95 y un 99%.

Conclusión: se ha pasado el trámite amargo de la Junta, pero queda por delante el quinto y más relevante capítulo que estará compuesto por la acción de los tribunales. Ahí quedan muchos hechos por investigar; muchas conclusiones por extraer y, muy probablemente, muchas sentencias por decidir. El trámite será más largo, pero no será tan complaciente. Quedamos a la espera.