Pablo Sánchez Santaeufemia
Pablo Sánchez Santaeufemia - ABC

Así es uno de los jóvenes españoles más influyentes de Europa

Pablo Sánchez Santaeufemia acaba de ser incluido por Forbes en su lista «30 under 30» gracias a su proyecto Bridge for Billions. Procedente de una familia con pocos recursos, encadenó beca tras beca con un objetivo: democratizar el emprendimiento

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Como muchos emprendedores, las horas de sueño de Pablo Sánchez Santaeufemia (@PabloB4B) se cuentan con los dedos de una mano. Por eso no es raro que viera el email que le cambiará la vida a las cinco de la mañana. Desde entonces, no han parado de sucederse las llamadas de felicitación de colaboradores, clientes y proveedores.

«Al principio pensé que era publicidad», cuenta. «Pero luego leí el encabezado y vi que ponía Forbes». La revista acaba de incluirle en su prestigiosa lista anual de menores de 30 años más influyentes, gracias a su proyecto Bridge for Billions, una incubadora de empresas online que permite llevar el emprendimiento allí donde no hay redes de apoyo empresarial.

La plataforma cuenta ya con 120 emprendedores y unos 175 mentores. Santaeufemia adelanta que las cifras se han incrementado notablemente en los poco más de diez días que han pasado desde que se conoció que había sido seleccionado por la publicación norteamericana, en una lista en la que aparecen otros 13 jóvenes españoles junto con otros 287 de todo el continente europeo que destacan en categorías como Artes, Finanzas, Leyes o Tecnología.

B4B, como le gusta llamarla, surgió fruto de su experiencia personal. Santaeufemia, procedente de una familia humilde de Villanueva de la Cañada, recibió con 16 años una beca para estudiar en Estados Unidos. Nunca había salido de España y ni siquiera sabía hablar inglés, pero no dudó: hizo las maletas, dejó su colegio público y aprovechó la oportunidad. Fue encadenando beca tras beca, y voluntariado tras voluntariado en sus vacaciones. Primero fue a la India, luego a China. También pasó por Austria, donde trabajó para la Oficina de Desarrollo Industrial de Naciones Unidas. «Colaboré con varias ONG’s, pero veía cosas que no me gustaban. Hacías un pozo, pero si se rompía luego nadie lo arreglaba. Era muy ineficiente».

Con 16 fue becado en EE.UU. No sabía inglés. Luego recaló en China, India, Austria...

Tras trabajar un año como ingeniero en China, decidió que lo que verdaderamente le interesaba era el desarrollo, pero solucionando los problemas que había visto como voluntario. Para ello, volvió a estudiar, de nuevo con sendas becas, que le llevaron a las universidades de Brown y Carnegie Mellon.

«En la primera clase en Brown nos pidieron identificar el reto que más nos molestaba». Él lo tenía claro. Por un lado veía emprendedores con buenas ideas pero sin acceso a los recursos necesarios y por otro voluntarios que querían ayudar. Faltaba una conducción que pudiera llegar a unos y a otros y fuera capaz de conectarlos de forma barata y eficaz. Así nació B4B.

Digitalizar la incubación

«Las metodologías existían y funcionaban, pero el gran reto era digitalizar y automatizar el proceso», explica. B4B une a los emprendedores con mentores voluntarios mediante un algoritmo que tiene en cuenta factores como el idioma, las habilidades o la experiencia personal. Después, le guía hasta que perfila un idea de negocio sólida y está listos para volar solo. Durante todo el proceso, emprendedor y mentor están en contacto mediante mensajería y reuniones vía Skype.

Otra de las grandes ventajas de B4B es su precio: apenas 340 euros, frente a los miles que suele valer una incubación. «Los programas de emprendimiento solo tienen presupuesto para los mejores, que en realidad acaban siendo hombres, blancos, con dinero y enfocados a las TIC. Nosotros hemos nacido para empoderar a otro tipo de emprendedor».