Faine, en su despacho, repasa la actualidad internacional /YOLANDA CARDO
Faine, en su despacho, repasa la actualidad internacional /YOLANDA CARDO

Isidro Fainé: «la crisis es un peligro pero también una oportunidad»

MARÍA JESÚS PÉREZ / MARÍA CUESTA
Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Dicen de él que es uno de los hombres más poderosos de España. Y que a diferencia de otros presidentes de cajas de ahorros, no sirve a los intereses particulares de una comunidad autónoma o partido político, está por encima de ellos. «No hay límite para lo que un hombre puede hacer, si no le importa quién se cuelgue las medallas», una frase que gusta repetir Isidro Fainé, presidente de La Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona, La Caixa, un ejecutivo con caché, con voz y voto no sólo en el sector financiero español, sino también en el energético, en el de infraestructuras o en el de las telecomunicaciones. Para muchos, Isidro Fainé (Manresa, Barcelona, 10 de julio de 1942) tenía todas las papeletas para ser el hombre fuerte de la primera caja española desde que en 1999 se convirtiera en su director general —en sustitución de Josep Vilarasau—. Sin duda, estaba predestinado a consolidar el papel de la entidad como primer grupo industrial de España, certificando así el buen trabajo de su predecesor, Ricardo Fornesa.

Ha transcurrido casi un año y medio desde que usted asumiera la presidencia de La Caixa. ¿Qué balance puede extraer de este periodo?

El balance es muy positivo, ya que estamos cumpliendo los objetivos fijados en nuestro plan estratégico y nos encontramos en una posición óptima para gestionar con éxito un entorno complejo y exigente como el actual. No le quepa la menor duda de que nuestro objetivo es potenciar los equipos que trabajan en la entidad para que siga siendo una de las líderes en servicios financieros. Ahora bien, sin olvidar, por supuesto, su razón de ser, que se encuentra en la responsabilidad social plasmada en la obra social y en la Fundación La Caixa, que ya es la primera fundación de España, la segunda de Europa y la quinta del mundo. La Caixa siempre ha sido una caja de ahorros con una fuerte vocación de cumplir los fines sociales para los que se creó, manteniendo viva su triple faceta: financiera, social y empresarial. Y en esas seguimos.

La exigencia y complejidad del ejercicio actual dista mucho del entorno amable de los años anteriores, ¿cómo ha afrontado La Caixa este nuevo escenario de incertidumbre?

Es precisamente en estos momentos cuando se manifiesta la fortaleza y valía de los equipos humanos y, en nuestro caso concreto, del de La Caixa. Desde hace tiempo, nuestra caja ha mantenido una estrategia de crecimiento y diversificación. De hecho, en el plan estratégico —que comprende los años 2007-2010— ya contemplábamos un fuerte desarrollo de la banca de empresas y de la banca privada y personal. Y lo estamos haciendo sin olvidarnos de nuestra principal actividad, la banca minorista de familias y particulares, que sigue creciendo, y en la que somos líderes, con una cuota del 10%. Los resultados del primer semestre de la entidad ponen de manifiesto nuestro crecimiento eficiente, rentable, seguro y solvente. Confío en nuestro equipo directivo para mantener esta tendencia y conseguir los objetivos marcados.

¿Cuáles son ahora las prioridades de La Caixa? ¿Se han visto alteradas por el endurecimiento del entorno en este último año?

Como le comentaba anteriormente, nuestro plan estratégico 2007-2010 fija como prioridades crecer en banca de empresas y en banca privada y personal y ya estamos trabajando para lograrlo. Nuestro objetivo es extender a otras áreas de negocio el liderazgo que ya tenemos en ofrecer soluciones financieras a las familias. Estamos convencidos de que podemos conseguir estas metas y alcanzar también los 12 millones de clientes que nos hemos fijado en 2010. El año pasado, el volumen de negocio ya creció un 14,3%, manteniendo un reducido riesgo crediticio y generando altos niveles de liquidez.

Como apuntaba, La Caixa ha dado un fuerte impulso a sus áreas de banca de empresas y banca privada. ¿Qué previsiones maneja la entidad para estos dos segmentos de negocio?

La Caixa se ha marcado como reto ganar cuota de mercado de empresas tanto en número de clientes como en negocio financiero. Concretamente, queremos incrementar en los próximos años la base de clientes-empresas en 150.000, hasta alcanzar el medio millón de empresas, y avanzar en la penetración del mercado. Con nuestro potencial tecnológico y nuestra red de oficinas podemos ofrecer, también a las pymes, un gran abanico de servicios modernos. Además, hemos reforzado nuestra capacidad comercial a través de una nueva red de 68 centros de empresas.

En cuanto a banca privada, hemos concluido el proceso de integración de la división de banca privada de Morgan Stanley en España con varios meses de antelación sobre el calendario previsto. Estoy convencido de que, gracias a la capacidad del equipo directivo, encabezado por Juan María Nin, conseguiremos los retos propuestos en estos segmentos de negocio.

Otro de los aspectos que hacen de La Caixa una caja diferente es su holding de participadas. Criteria nació con la vocación de ser la plataforma de internacionalización de la entidad y, de hecho, en su año de vida, ha acometido importantes conquistas en América y Asia. ¿Van a seguir siendo habituales las compras en los próximos años? ¿Qué zonas son prioritarias?

Hemos logrado que Criteria CaixaCorp sea el mejor vehículo para consolidar nuestra internacionalización. Tenemos participaciones importantes en entidades de otros países para dar servicio a nuestros clientes y apoyarles en sus actividades en otros continentes. De momento, Criteria cuenta con participaciones en Portugal (BPI), Francia (Boursorama), China (The Bank of East Asia) y México (GF Inbursa). En el futuro, queremos aprovechar todas las oportunidades que puedan surgir en Europa Central y del Este, Asia y Estados Unidos.

Al margen del sector financiero, La Caixa tiene un papel clave en el sector energético nacional y su opinión es básica en este mercado. ¿Qué modelo energético considera más adecuado para nuestro país?

Nuestro papel como accionistas relevantes de Gas Natural y Repsol pasa por apoyar sus decisiones, de las que somos partícipes a través de nuestros representantes en el consejo de administración. La Caixa siempre ha manifestado que participará en aquellas operaciones que sean beneficiosas para los accionistas y para el futuro de las compañías. Como ya sabe, somos inversores a largo plazo y no sólo tenemos interés en el sector financiero, sino también en las «utilities», las compañías de servicios básicos como energía, agua y telefonía, y en las infraestructuras.

Siguiendo con el sector energético, ¿la operación de Unión Fenosa supone una ruptura del plan estratégico de Criteria que de nuevo se dirige hacia la inversión industrial?

Esa cuestión es muy interesante y no permite una respuesta breve. Esa operación no supone ninguna ruptura, puesto que ya se manifestó que, preferentemente, Criteria realizaría inversiones de tipo financiero, y así ha ocurrido hasta el momento, de modo que la proporción de la cartera 17% financiero y 83% industrial ya se había equilibrado a 25% financiero y 75% industrial. Pero también se explicó en el momento de la OPS que esta preferencia no excluía la posibilidad de operaciones industriales que se consideraran especialmente importantes, como ocurre en este caso, de acuerdo con la trayectoria que se ha venido siguiendo en el sector energético. Atendida la excepcionalidad de esta operación, no se excluye continuar con la intención de rebalancear la cartera hacia el ámbito financiero, y también con la idea de realizar desinversiones de la cartera industrial en el curso de este mismo ejercicio, siempre que las circunstancias del mercado lo permitan. En este mismo momento, existen previsiones en este sentido.

Cambiemos de tercio, ¿crisis o desaceleración?

La coincidencia de un incremento del precio en las materias primas, de una crisis financiera internacional y del fin del ciclo de la construcción constituye un impacto muy negativo para la economía española. Se cierra una prolongada etapa expansiva y se abre un periodo más complicado, del cual es difícil ahora mismo anticipar cómo evolucionará. El término crisis es adecuado entendido en su doble significado de peligro y oportunidad: una oportunidad para evolucionar hacia un modelo de crecimiento más adecuado para los tiempos de mercados competitivos e internacionalizados.

En cuanto al sector inmobiliario, ¿cree que se ha pinchado la burbuja? ¿Hasta qué punto puede afectar al negocio de La Caixa?

A medio plazo, el sector inmobiliario debe hacer un ajuste para alcanzar una senda de crecimiento de mayor equilibrio. Es evidente que este ajuste ya se ha iniciado. Nuestra prudencia en la concesión de créditos y la fortaleza de nuestras reservas son pilares básicos que nos permitirán atravesar esta etapa en las mejores condiciones. Nuestra experiencia en la financiación de viviendas durante más de cien años nos indica que la inmensa mayoría de los clientes hará todo lo posible para afrontar los pagos de su hipoteca.

Dado que es evidente que la construcción deja de tirar de la economía, ¿cuál cree que va a ser ahora el motor económico del país?

El motor económico del país no va a estar en un sector concreto de actividad. El cambio de coyuntura será un acicate para que las empresas mejoren su capacidad competitiva, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, y ello obligará a aplicar una serie de reformas que se han ido aplazando y estimulará a los agentes económicos a ser más productivos y eficientes. Confío mucho en los equipos directivos de las empresas y en su capacidad de afrontar esta situación con decisiones correctas.

¿Cuándo volverá la economía española a alcanzar su crecimiento potencial del 3% al que alude el vicepresidente económico, Pedro Solbes?

Efectivamente, hay coincidencia en señalar que el 3% es el crecimiento potencial de la economía española. Los datos de contabilidad nacional confirman la desaceleración del crecimiento del Producto Interior Bruto, y es razonable, como hace el ministro, esperar que hacia 2009-2010 recuperemos dicha senda de crecimiento. Sin embargo, varios factores externos influirán enormemente en la duración de esta fase de debilidad: precios de las materias primas, dinamismo de la economía internacional, crisis subprime, política monetaria del BCE...