Dibujo del presidente chino, Xi Jinping
Dibujo del presidente chino, Xi Jinping - JAVIER CARVAJO

La inversión china en España se desploma en el primer semestre

En la primera mitad del año, el gigante asiático ha invertido menos de nueve millones de euros en nuestro país, en un contexto marcado por las tensiones comerciales y los controles de capital establecidos por el régimen de Pekín

MadridActualizado:

La inversión china en España se ha reducido drásticamente en el primer semestre de 2019, alcanzando la modesta cifra de 10 millones de dólares (casi nueve millones de euros), según el estudio publicado por despacho de abogados Baker McKenzie.

Si se comparan estos datos con el primer semestre de 2018 —donde las compañías chinas invirtieron por valor de 1.100 millones de dólares(alrededor de 970 millones de euros) en nuestro país— se aprecia la influencia que han tenido los controles de capital establecidos por la administración de Pekín, junto a las tensiones macroeconómicas globales y al progresivo aumento del control político y regulatorio en los países receptores de inversiones.

El mínimo alcanzado en España se produce en un contexto de descensos generalizados que también han acusado países como Francia y Alemania. Según el estudio de Baker McKenzie, Finlandia es el destino favorito de los inversores chinos, mientras que reducen su apetito inversor en Suecia, Reino Unido e Italia, aunque continúan cerrando operaciones.

Reducción de las transacciones globales

Durante los primeros seis meses de 2019, las inversiones por parte de compañías chinas contabilizaron 12.300 millones de dólares en transacciones completadas en Europa (9.000 millones) y Norteamérica (3.300 millones), inversiones que tuvieron su apogeo en el primer semestre de 2017 y en el segundo semestre de 2016, respectivamente.

«Los principales motivos del descenso de operaciones de inversores chinos son los controles de capital establecidos por el gobierno de Pekín, las tensiones comerciales con EE.UU. y el progresivo endurecimiento del escrutinio sobre las inversiones chinas en los principales países receptores», explica Maite Díez, socia de M&A de Baker McKenzie.

Además, aunque la inversión en el Viejo Continente triplica a la norteamericana, lo que demuestra el atractivo de los activos europeos, «el aumento de las restricciones regulatorias en relación con las inversiones extranjeras en determinados activos les hace ser más cautos a la hora de llevar a cabo transacciones en volúmenes similares a años anteriores», señala Díez.

Pero América del Norte y Europa no son las únicas regiones que han sufrido una disminución de la inversión china. La inversión global por parte de compañías radicadas en China se redujo aún más en el primer semestre de 2019, disminuyendo un 60%, hasta los 20.000 millones de dólares.

Los citados controles de capital establecidos en China han provocado que las empresas estatales renuncien a invertir en el extranjero. En Europa, la inversión total ha disminuido a niveles del 6%, tras haber representado más de la mitad de toda la inversión del gigante asiático durante los últimos cinco años.

Así, las perspectivas del estudio elaborado por Baker McKenzie para el segundo semestre del año no son muy optimistas, dado que es probable que la inversión china en Europa y Norteamérica se mantenga en los bajos niveles actuales. «Las tensiones comerciales entre EE.UU. y China pueden ir en aumento y habrá que observar de cerca los criterios que establezca la UE —y la nueva Comisión Europea una vez eche a andar en otoño— respecto a la inversión por parte de empresas estatales chinas en suelo europeo», indica Díez.