Los expresidentes de las siete cajas fusionadas en Bankia, entre ellos José Luis Olivas y Rodrigo Rato, en 2010 al anunciar la integración
Los expresidentes de las siete cajas fusionadas en Bankia, entre ellos José Luis Olivas y Rodrigo Rato, en 2010 al anunciar la integración - Rober Solsona

Un inspector del Banco de España dice que Bankia salió a Bolsa con morosidad oculta

El técnico critica que la fusión de Caja Madrid y Bancaja fue «maquillar un muerto»

MadridActualizado:

Los técnicos del Banco de España cuestionan la versión de que la debacle de Bankia se debió únicamente a la dureza de la recesión económica. El inspector del supervisor José Antonio Delgado afirmó ayer durante su testimonio en el juicio por la salida a Bolsa de la entidad en 2011 que la fusión de Caja Madrid, Bancaja y otras cinco cajas de ahorros más pequeñas un año antes se decidió e hizo con información contable falsa y que el grupo debutó en el parqué con morosidad oculta.

«Lo ideal hubiera sido que alguien revisara los balances de las cajas, pero eso no lo hizo nadie. El plan de integración, que incluía las proyecciones futuras, se determinó mediante una información de base proporcionada por las entidades que era incorrecta», dijo respecto al informe para la integración hecho por las firmas Afi y Pwc.

Delgado fue responsable de inspección de Bankia desde septiembre de 2011, dos meses después de la ops, junto con José Antonio Casaus, inspector que alertó a sus superiores por correo electrónico de las debilidades del grupo y su inviabilidad y que hoy declarará también como testigo en la Audiencia Nacional. «Nada más llegar, Casaus me avisó de a lo que me enfrentaba. Era un banco inviable. Se decía que había un banco bueno (Bankia) y uno malo (BFA), pero la realidad es que había uno malo (Bankia) y otro peor (BFA)», dijo.

20.000 millones encubiertos

El también ex secretario general de la Asociación de Inspectores del Banco de España aseguró ayer que él y Causas empezaron a observar anomalías en las cuentas de Bankia de 2010 y 2011. Delgado detalló que de los 40.000 millones de euros de riesgo promotor del grupo, 20.000 estaban clasificados indebidamente como normales, es decir, al corriente de pago. «Había morosidad encubierta», dijo, indicando que habían detectado operaciones de crédito refinanciadas hasta tres veces, sobre todo en Bancaja, y así lo informaron a la entidad financieras.

«Caja Madrid era un moribundo y Bancaja un muerto», espetó, señalando que su fusión era «el maquillaje de un muerto». Así, Delgado defendió que la reformulación de las cuentas de 2011 hecha por José Ignacio Goirigolzarri a su llegada a Bankia se debió no al impacto de la recesión, sino a ese problema de morosidad encubierta «que el equipo de inspección del Banco de España venía manifestando desde hacía tiempo», dijo.

Es más, el inspector indicó que el 6 de marzo de 2012 él, Casaus y el inspector Pedro González se reunieron con el entonces presidente de Bankia, Rodrigo Rato, y el ex secretario general del banco, Miguel Crespo, para informarles de las dudas sobre la viabilidad del grupo. Según Delgado, Rato «admitió que BFA era absolutamente inviable y que, respecto a Bankia, estaba analizando alguna solución como una fusión, porque era consciente de tener pérdidas que no estaban reflejadas».