Inopias culpables e interesadas

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Es muy inusual y está muy bien lo que hizo ayer el expresidente Zapatero al reconocer que en su mandato se generó una burbuja en energías renovables. Su gran error, de auténtico principiante, fue establecer las ayudas en base a algo tan ajeno y extraño como es la fecha de entrada en funcionamiento de las instalaciones y no en función de las necesidades reales del sistema. Los inversores se afanaron en llegar a tiempo para obtener las primas, sin preocuparse de la utilidad y conveniencia general de su inversión. Pero hubiera estado mejor que, a la vista del roto que se produjo -unos 30.000 millones de euros-, la decisión que adoptó tuviera alguna consecuencia añadida a su mero reconocimiento. Perdió las elecciones, pero yo hablaba de algo más... personal. Ingenuo que es uno.

Después, quizás agotado por el esfuerzo dijo otras cosas, ya incomprensibles: «España tiene tendencia a generar burbujas». No, señor Zapatero, España no tiene ninguna tendencia a generar nada de eso, son sus dirigentes quienes tienen una molesta tendencia a entender mal el funcionamiento de la oferta y la demanda y quienes muestran otra tendencia excesiva y negativa a intervenir en el mercado, al suponer que son capaces de asignar los recursos con mayor eficacia.

Otra perla: «No pasaría lo que pasa en Venezuela si no fuera el país con mayores reservas de petróleo del mundo». Por favor. ¿Pasan las cosas que pasan hoy en Venezuela en todos los países que disponen de grandes reservas de crudo? Las reservas llevan ahí millones de años y se conocen desde antes de que llegasen los chavistas, ¿por qué no pasaba entonces lo mismo que pasa ahora? Esta sorprendente interpretación del drama venezolano solo se puede explicar desde el más cerrado enloquecimiento o bien desde el más abierto servilismo. ¿Cómo es posible que diga semejantes cosas un expresidente del gobierno? ¿A qué intereses responden estas declaraciones, son generales o simplemente personales? Dice que conoce bien el país. Sin duda es así, pero es evidente que se equivoca en el análisis y concede una excusa inmerecida a su jefe, el tirano Nicolás Maduro.

Ignacio Marco-GardoquiIgnacio Marco-Gardoqui