La industria de la impresión en 3D comienza a coger forma en España

El abaratamiento de la tecnología ha dado un nuevo impulso a esta actividad

MadridActualizado:

«Llegará el día en el que todos tendremos una impresora 3D en casa y haremos nuestros propios juguetes, zapatos o piezas rotas. Formará parte de nuestra vida cotidiana», afirma a ABC Ander Soriano, director general de Estudios Durero. Es uno de los grandes visionarios en esta materia en nuestro país donde la impresión 3D gana cada vez más protagonismo. Esta tecnología está viviendo su segunda juventud, una vez acabadas las primeras patentes, lo que se ha traducido también en abaratamiento de la maquinaria. Comenzó a usarse para hacer prototipos y ya se pueden fabricar piezas para aviones e incluso piel humana. Para los estudiantes de Arquitectura o Ingeniería ha sido una dicha a la hora de presentar sus proyectos de fin de carrera y para los profesionales para dar a conocer sus maquetas. En unos años, según los entendidos, repararemos nosotros mismos una pieza que se estropee de la lavadora, por ejemplo, y ya se empieza a hablar de imprimir hígados o corazones.

La impresión 3D forma parte de lo que se conoce como procesos de fabricación aditiva, donde las máquinas van añadiendo material hasta conformar la pieza final. Con ella se pueden realizar formas complejas que serían imposibles de lograr con métodos de fabricación clásicos. Entre sus ventajas, el de poder definir el porcentaje de relleno que tiene la pieza, lo cual permite un ahorro en el material utilizado. Hay varios tipos de tecnologías, en función de lo que se quiera fabricar. Está la tecnología de deposición de material plástico, Fusion Deposition Modeling (FDM), que permite conseguir piezas utilizando termoplásticos reales que se emplean en la industria: ABS, PLA (biodegradable), policarbonato, Ultem… «Son piezas muy resistentes y estables dimensionalmente, lo que las hace funcionales», puntualizan en Estudios Durero. Otra tecnología es la impresión con láser, que puede ser la estereolitografía (SLA) o la Selective Laser Sintering (SLS). Con la SLA se consiguen figuras con gran detalle y la SLS permite utilizar un gran número de materiales. En tercer lugar, la tecnología Polyjet, la más reciente, con la que se pueden realizar diseños imposibles con otras técnicas.

Diseño industrial, arquitectura, cine, enseñanza... Muchos sectores se han beneficiado de esta teconología

Estudios Durero adquirió el año pasado la primera impresora Stratasys J750 que entró en España, la más avanzada y versátil que existe. «Fue una apuesta arriesgada porque no existía todavía mercado», reconoce Ander Soriano. Ha invertido medio millón en maquinaria y personal con el objetivo de estar bien posicionado en esta nueva revolución. Una de las incorporaciones en su empresa ha sido Agustín Robredo, responsable del departamento 3D. Como empresa de industria creativa, gracias a la impresión 3D «diseñamos y fabricamos elementos para decorar las tiendas de nuestros clientes», como Adidas o Reebook. Además trabajan con entidades como el Museo del Prado o el Guggenheim. La impresión 3D se ha convertido en un mundo de posibilidades para la comunicación gráfica, la arquitectura, el diseño industrial, la enseñanza, el cine y la animación, entre otros sectores. «Los prototipos que realizamos en el mundo de la medicina sirven para preparar operaciones, lo que reduce el tiempo en quirófano y aumenta el éxito de la misma», pone como ejemplo Robredo. «Esta revolución es imparable; de un año a otro se quintuplican las ventas e inversión en 3D», añade.

Personalización

El Instituto Tecnológico especializado en juguetes, producto infantil y ocio (AIJU) ha sido también otro de los pioneros en utilizar la impresión 3D. «Empezamos en 1998 para ayudar a las empresas a validar el diseño. Tener un prototipo físico lo más parecido a lo que vas a fabricar es muy importante pàra ayudar a que no haya errores», explica Nacho Sandoval, ingeniero del Departamento de Impresión y Desarrollo del Producto de AIJU. Desde entonces han dado cobertura a muchas empresas de distintos sectores, no solo del mundo del juguete. En sector aeroespacial en uno de los más interesados en este campo. Por ejemplo, para la fabricación del Airbus A350 XWB se han utilizado piezas fabricadas en 3D para reducir el peso total y aumentar la aerodinámica. Una de las grandes ventajas de este tipo de impresión «es que no necesitas fabricar muchas piezas para que sea rentable y por ello se puede personalizar cada producto», puntualiza Sandoval. Es una baza importante para adaptar juguetes o utensilios para personas con discapacidad.