Malos augurios los de la industria alemana contra un Brexit duro
Malos augurios los de la industria alemana contra un Brexit duro - AFP

La industria alemana previene contra el «Brexastre»

Costes horrendos debido a los aranceles adicionales, dificultades para miles de empresas y una caída de las exportaciones figuran en el escenario que el presidente de la federación industrial BDI, Joachim Lang, ha presentado

Corresponsal en BerlínActualizado:

Marzo está a la vuelta de la esquina y las negociaciones para el Brexit siguen dando un paso adelante y dos atrás. En Berlín se considera ya un escenario posible un Brexit sin acuerdo y esa posibilidad «llevaría a la industria alemana a un desastre», ha advertido el presidente de la federación industrial BDI, Joachim Lang, dando lugar al nuevo entrecomillado.

Costes horrendos debido a los aranceles adicionales, dificultades para miles de empresas y una caída de las exportaciones figuran en el escenario que Lang ha presentado esta mañana en una rueda de prensa en la que ha pedido al gobierno, «en nombre de la economía alemana, un esfuerzo negociador que evite la seria crisis en que se sumiría la industria alemana en caso de un Brexit sin acuerdo». «Cientos de miles de trabajadores a los dos lados del Canal se quedarían sin empleo», ha profetizado Lang, «la cumbre que tendrá lugar dentro de dos semanas debe lograr avances, de lo contrario Europa sería presa de un Brexit desordenado y el resultado sería una crisis».

Lang ha basado estos augurios en un estudio del Instituto Económico Alemán (IW) según el cual la industria alemana debería hacer frente a aranceles adicionales por valor de 3.000 millones de euros anuales. El sector más afectado será el automovilístico, que sufriría el 60% del conjunto de los costes adicionales. Según Lang, lo más lógico es que la industria reaccionase elevando los precios de los productos y generando cambios en los flujos de bienes y servicios.

Las exportaciones alemanas el Reino Unido, siempre según las estimaciones del IW, se verían reducidas en un 4,3%. La UE por su parte establecería también aranceles de una media del 2,8% a las importaciones británicas y el intercambio comercial podría llegar a quedar reducido al 50%. Las exportaciones alemanas a ese país, ya fuera de la UE, disminuirían en un 57%. «Este escenario de horror debería impulsar una política de negociaciones más constructiva», dice en apoyo de Lang el economista del IW Markos Jung, «nos estamos jugando alrededor del 5% del PIB alemán».

«El tiempo apremia»

El gobierno de Berlín, sin embargo, y seguramente adecuándose a una estrategia de negociación todavía en curso, muestra bastante indolencia ante estas quejas y cifras. El equipo de Merkel insiste en que es Londres quien tiene que aclarar cuál es el proyecto de relación con la UE tras su salida del grupo, para que este pueda chequear el concepto y emitir un dictamen. «Se trata de un país amigo, con el que deseamos una buena relación y que, en nuestra opinión, ha tomado una mala decisión. No es nuestro papel decir a quiénes quieren separarse de nosotros cómo deben organizar las cosas inteligentemente», ha dicho hoy mismo un miembro del más cercano equipo de Angela Merkel.

«El tiempo apremia», ha advertido recientemente el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, «un abandono de Reino Unido sin un acuerdo no responde ni a los intereses británicos ni a los europeos, por lo que el objetivo es alcanzar los máximos avances hasta la cumbre europea de mediados de octubre».

Desde el Estado alemán, todo sea dicho, no se manejan previsiones tan apocalípticas. Al menos en público. Merkel sigue rechazando firmemente Merkel rechaza la propuesta de May de acceder sin restricciones al mercado interno de mercancías desde fuera del bloque. «Uno no puede pertenecer al mercado único, si solo quiere pertenecer a una parte del mercado único y no a las otras tres», ha insistido la canciller alemana, que reconoce que «tenemos por delante meses de mucho e intenso trabajo».

El jefe de la agencia financiera, Tammo Diemer, reconoce que «tenemos la impresión de que se está trabajando ya sobre la hipótesis de un Brexit duro y los agentes de mercado con sede en Londres lo tienen asumido como posibilidad, de manera que desde los bancos como desde las empresas que negocian con valores percibimos que están preparados para seguir funcionando plenamente en ese escenario. Esperamos tasas ligreamente más altas de los tipos de interés y un mayor rendimiento de los bonos alemanes».

La Autoridad Bancaria Europea (EBA), sin embargo, considera que el sector bancario no está tan preparado como debiera e insta a las entidades financieras a acelerar los preparativos y asumir los costes de contingencia porque, advierte, «no habrá soluciones de carácter público». Su presidenta, Andrea Enría, ha insistido en que «no hay ninguna certidumbre legal» sobre un supuesto periodo de transición” y señala que el 29 de marzo puede suponer el definitivo límite temporal. «Las entidades no pueden dar por garantizado que podrán seguir operando como en la actualidad ni pueden confiar en un acuerdo político todavía por concretar», ha dicho, señalando la necesidad de que cada empresa identifique sus canales de riesgos relacionados con el Brexit y actúe antes de esa fecha.