Incertidumbre empresarial
«Nuestro mercado laboral es la principal alarma que ya tenemos llamando a la puerta»
Francisco Aranda Manzano
Es momento de reaccionar. No se trata de ser apocalípticos ni de meter miedo, pero todos los gabinetes de coyuntura están modificando a la baja sus previsiones de crecimiento de la economía en prácticamente todo el mundo. Hace poco, la OCDE ha reducido ... siete décimas su previsión de crecimiento del gran G20 para este ejercicio del 3,8 % del año pasado al 3,1%. Resulta evidente que nos enfrentamos a un final de ciclo. Ahora sólo caben dos comportamientos: hacer esfuerzos para tratar de alargarlo un poquito más o ponernos a trabajar para iniciar otro nuevo con vigor y garantías de éxito.
Nos enfrentamos a un escenario internacional cargado de incertidumbres cuyo futuro, realmente, nadie conoce porque ni siquiera los modelos econométricos utilizados hasta ahora son capaces de gestionar las nuevas variables que han surgido. Los empresarios de Madrid (CEIM) creemos que lo mejor que podemos hacer es ponernos a trabajar y eso significa retomar las reformas para hacer más competitivas nuestras empresas. Ese es el único camino para aportar certidumbre al tejido productivo, que es la mejor espoleta de la inversión y el consumo. Ya hemos perdido mucho tiempo durante los últimos cuatro años y nuestro mercado laboral es la principal alarma que ya tenemos llamando a la puerta. El empleo ya crece siete veces menos que hace un año. Los datos de septiembre nos han transmitido que los sectores que tradicionalmente destruyen empleo en ese mes, este año han destruido más, y que aquellos que cogen el relevo lo han hecho de manera mucho más prudente.
Respecto al crecimiento de nuestra economía todo apunta a que este año vamos a hacerlo por debajo del 2% y no podemos olvidar que nosotros necesitamos crecer por encima del 1,5% para crear empleo neto, es decir, que cada vez estamos más cerca de alcanzar nuestra tasa de paro estructural, al tiempo que duplicamos la media de la UE.
En CEIM consideramos que no podemos esperar más tiempo porque los empresarios tenemos la responsabilidad de generar riqueza y empleo y la obligación de otorgar solvencia a nuestro Estado de Bienestar para que sigamos siendo una sociedad solidaria y que no deja a nadie, que no puede, en la cuneta. Las recetas que ha sugerido el BCE últimamente, basadas en inyectar más gasto público a la economía, no nos equivoquemos, no se dirigen a nosotros porque nuestra deuda pública es galopante. A pesar de lo cual el gasto en consumo final de las Administraciones Públicas es ahora el componente más dinámico de nuestra demanda interna.
El cortoplacismo de la política no nos sirve a nosotros. El inversor, ya sea grande, mediano o pequeño, necesita un marco de seguridad jurídica y un entorno favorable. Un ambiente en el que sólo se hable de mayores pesos fiscales es terrible para estas decisiones. Sirva como prueba que en el primer semestre de este año la inversión extranjera directa ha bajado ya el 63% .
Tenemos muchos deberes por hacer y el tiempo empieza a ser escaso. La ministra Nadia Calviño ha señalado que se pone inmediatamente a trabajar para revisar el cuadro macro. Pero también necesitamos que un Gobierno estable y moderado se ponga a diseñar una política fiscal que incentive la actividad económica y el empleo, que ataje el hecho de que España casi duplique la media de economía sumergida que tiene la UE y que aborde una nueva formación que sea realmente empleadora y acorde a las necesidades de las empresas. En materia laboral necesitamos dentro del diálogo social acabar con las rigideces y caminar hacia una mayor flexibilidad como fuente de competitividad, pero que aporte también seguridad en el mercado a los trabajadores.
Para todo esto es fundamental la gran herramienta de la negociación colectiva, es decir, las mesas de diálogo permanente entre sindicatos y empresarios cuyos acuerdos debería respetar el Gobierno de turno. Incrementar el SMI un 22,3% a las bravas es una medida muy bien intencionada, pero que envía directamente al desempleo a aquellos trabajadores que aportan menos valor añadido. Mientras que seguir subiendo las cotizaciones sociales eleva el muro que existe entre el empleo y el paro. Miremos al futuro, pero miremos ya.
Francisco Aranda Manzano es portavoz de CEIM
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