Ignacio Galán, en Davos
Ignacio Galán, en Davos - ABC
Entrevista

«Iberdrola hará inversiones cuantiosas para favorecer la transición energética en España»

Ignacio Galán subraya que el Foro de Davos es un poco pendular: «Ni en 2018 la economía iba tan bien ni en 2019 va tan mal»

Enviado especial a DavosActualizado:

Ignacio Sánchez Galán (Salamanca, 68 años) es uno de los empresarios españoles que mejor conoce Davos. Lleva más de diez años participando en el Foro Económico Mundial, donde ha sido presidente del grupo de empresas eléctricas. Esta semana, tras participar junto a otros líderes empresariales en un encuentro organizado por Emmanuel Macron en París, regresa a la cumbre de cumbres, donde se verá con Pedro Sánchez y Jair Bolsonaro, entre otros dirigentes.

Galán cree que la cumbre del Clima de París representó un antes y un después en la actuación de los estados contra el cambio climático. «Pero ahora somos los representantes de la sociedad civil los que debemos liderar el cambio», puntualiza. Los discursos y conferencias realizadas en esta edición del Foro de Davos arrojan una visión muy pesimista de la economía.

–¿Realmente nos acercamos a una nueva crisis?

–El año pasado me fui de Davos muy preocupado porque había una situación de optimismo general y parecía que no había ningún problema, ni con el cambio climático ni con la inmigración ni con el déficit. Este año parece que hay algunas personas empeñadas en decir lo contrario. Es verdad que hay síntomas de desaceleración a medio plazo y preocupan asuntos como los tratados comerciales, pero no estamos en la antesala de una crisis generalizada como la que se vivió hace una década. A veces, Davos es un poco pendular. Ni el año pasado la economía iba tan bien ni este año va tan mal.

La lucha contra el cambio climático se convierte, año tras año, en uno de los temas que abordan todos los líderes mundiales en Davos.

–¿Está habiendo un progreso real en este asunto?

–Llevo defendiendo la necesidad de hacer algo en este ámbito durante muchas cumbres. El gran paso de los estados se dio en París, donde se tomó conciencia de lo que ocurría. Estamos hablando de un asunto que ya está teniendo consecuencias para la salud. No hay más que ver cómo las grandes ciudades están teniendo que cortar el tráfico impidiendo la entrada de vehículos. Tenemos que implicarnos de verdad. No basta con decir qué vamos a hacer; hay que medir lo que se hace ya. Hay muchas empresas que en su web dicen que van a hacer en el 2050 una serie de medidas, pero cuando les preguntas, ¿qué has hecho en 2018?, ¿cuántas centrales de carbón has cerrado?, ¿cómo has reducido tus emisiones?, ¿cómo has mejorado la eficiencia energética de tus edificios? No tienen respuesta. Hay alguna así en España.

–¿Qué papel jugará Iberdrola?

–Iberdrola está dispuesta a invertir miles de millones si son precisos para llevar a cabo la transición energética. España es un ejemplo a seguir en este ámbito. Vamos a esperar que salga la nueva ley, pero anunciaremos ya distintas inversiones en el Investor Day que celebraremos a finales de febrero en Londres. Hacen falta inversiones cuantiosas, pero estamos dispuestos a hacerlas. Somos españoles y vamos a apoyar este país. Los principales representantes políticos saben que cuentan con todo nuestro apoyo. Tenemos un ministerio y un comisario de Energía que están haciendo un trabajo impresionante en este campo. Además, el ponente del Parlamento Europeo para tratar este asunto ha sido otro español, Pepe Blanco. Los dos principales partidos han llegado a la misma conclusión, lo que representa una situación única. El ministro anterior remaba en la dirección contraria. Tenemos una tremenda oportunidad para el país. Solo en el asunto energético se van a invertir 130.000 millones en los próximos diez años, lo que supone movilizar cientos de miles de puestos de trabajo.

–¿Abaratará la luz esta transición?

–La realidad es que ofrece la posibilidad de acceder a tecnologías menos costosas. Ahora tenemos que comprar el petróleo y el carbón fuera, lo que afecta negativamente a nuestra balanza de pagos. Con un modelo más renovable esto cambiará y tendremos energías más baratas, lo que repercutirá en el precio de la electricidad. Es un círculo virtuoso que no podemos dejar escapar.

–¿Cómo puede afectar al empleo el cierre de las centrales de carbón?

–La continuidad de nuestros empleos está asegurada. Estamos fomentando otro tipo de actividad en lugares muy condicionadas por el carbón, como Asturias. Es perfectamente factible conseguir un cierre ordenado de las centrales de carbón emisoras y conseguir los objetivos marcados por el Gobierno, que aplaudimos. Tenemos que ir hacia una economía más electrificada y, por el momento, las medidas adoptadas van en esa dirección. Se están haciendo cosas que no se habían hecho antes y tenemos muchas esperanzas en la ley de Cambio Climático que está elaborando el Gobierno.

–¿Van a solicitar una prórroga de funcionamiento de sus centrales nucleares?

–La política energética no la hacemos las empresas, la elabora el Gobierno. Será el Ejecutivo el que fije una serie de objetivos que nosotros ejecutaremos. Eso sí, también tenemos que velar por nuestros accionistas y no parece que el sistema más adecuado sea cerrar estas centrales a nuestra costa, como pedía el anterior ministro. Seguramente en este plan de energía y clima estará contenido el mecanismo definitivo para las centrales nucleares. En función de ello, lo ejecutaremos.

–¿Está preparada España para la implantación del vehículo eléctrico?

–Si todos los vehículos de España fueran eléctricos tendríamos capacidad para abastecerlos a todos. Estamos hablando de un 15% más de energía, porque el consumo de estos vehículos es muy pequeño. Sí hacen falta redes, que se irán desarrollando en función del plan de electrificación, y sistemas de carga. Respecto a los cargadores, estamos haciendo un despliegue brutal. Iberdrola tiene ya miles de ellos instalados en las carreteras.