De la huerta directo a la mesa

Desde Farmidable se puede comprar alimentos ecológicos que llegan a los colegios donde se hace la cesta de la compra

MADRIDActualizado:

¿Se imagina cenar una ensalada con tomates y lechuga que han sido recogidos por la mañana? Esto le puede ocurrir con Farmidable. Es otra forma de hacer la compra: directamente del productor al consumidor, sin intermediarios ni procesos industriales de por medio. Productos naturales y ecológicos, sin conservantes ni aditivos. Y de temporada. Cualidades que valoran cada vez más los consumidores. Farmidable es una plataforma que apareció en 2016 de la mano de sus tres fundadores: Alberto Palacios, Alessandro Lambertini y Pablo Stürzer. Ellos aportan una gran novedad: el productor distribuye directamente al consumidor final mediante comunidades naturales ya constituidas, como son los colegios.

La primera experiencia fue en el colegio Zola de las Rozas de Madrid, y tuvo una tremenda acogida. Ya hay más centros educativos interesados en formar parte de Farmidable. «Pensamos que los colegios fueran el centro donde recoger los productos porque son comunidades naturales de consumo, como también lo son las empresas. Los padres y las familias van todos los días un par de veces», cuenta Pablo Stürzer. «Además los niños también aprenden. Aprovechamos para dotar de un contenido más social al centro, aportamos una educación en valores, conocimientos de alimentación sana, del medio, sostenibilidad y respeto al medio ambiente. Da mucho pie para hacer actividades con niños: visitas a granjas o a explotaciones agrícolas, talleres formativos...».

La compra la realiza el consumidor en la plataforma Farmidable durante los primeros días de la semana, antes del miércoles. «Las entregas suelen ser los viernes. En ese tiempo los productores preparan todo. A veces, las frutas, hortalizas y verduras han sido recogidas el mismo viernes por la mañana. El productor lleva su mercancía al colegio, que nos deja una sala para preparar e individualizar los pedidos. El consumidor llega, se identifica y lo paga», explica Stürzer.

Así de sencillo es este comercio responsable, sostenible y colaborativo. «Es muy transparente. El precio lo fija el productor. Nosotros recibimos un porcentaje de sus ventas (15%) y de ahí destinamos un 3% a proyectos para los colegios». A través de una campaña de crowdfunding en Bolsa Social consiguieron su primera financiación (60.000 euros).

«Todos los productos que ofrecemos son naturales y ecológicos. Son de productores que respetan el medio ambiente: no usan pesticiadas ni químicos, no tratan mal a los animales...». Ypor extraño que parezca en la Comunidad de Madrid existen muchos productores con esta oferta: agricultores que trabajan huertas y explotaciones agrícolas, obradores que fabrican pan, empresas de lácteos, ganaderos... «El consumidor valora mucho un producto local, de un pequeño productor cercano; un producto fresco, lleno de nutrientes, con sus propiedades organolépticas intactas, que no viaja en cámaras y que ha sido recolectado o envasado recientemente», concluye Stürzer.