La 500c, el ayer de las icónicas cámaras suecas que inmortalizaron la llegada del hombre a la Luna
La 500c, el ayer de las icónicas cámaras suecas que inmortalizaron la llegada del hombre a la Luna

Hasselblad, el único icono de la industria fotográfica que sobrevive al boom digital

La compañía sueca celebra su 75 aniversario

MADRIDActualizado:

En la historia de la fotografía ha habido tres empresas que han trascendido más allá del negocio para convertirse en iconos. La primera fue la estadounidense Kodak, que popularizó la fotografía para construir un gran imperio industrial. La segunda, la alemana Leica, era la favorita de los grandes reporteros gráficos. Sin embargo, ambas sucumbieron a la implacable revolución digital. Solo la sueca Hasselblad, que ahora celebra su 75 aniversario, parece haber sido capaz de hacerse un hueco entre los gigantes asiáticos consiguiendo un equilibrio entre innovación y el respeto a su filosofía original.

El origen del mito se remonta a la Segunda Guerra Mundial, Suecia vivía en una neutralidad tensa. La guerra cercana en Noruega y Finlandia, le obligó a un desarrollo militar sin precedentes. La fuerza aérea sueca llegó a capturar un avión de observación alemán, con todo su instrumentario. Entre otras cosas había una cámara de la que habían oído hablar. Precisa y fiable, permitía observar territorio enemigo y poder localizar cualquier

La X1-D
La X1-D

objetivo. Los militares querían una igual y contactaron con un pequeño empresario fotográfico en Gotemburgo, Victor Hasselblad, cuya familia era amiga personal de George Eastman, fundador de Kodak. Cuando le preguntaron si podía construir una igual, fue tajante:«No, la puedo hacer mejor». Y creó la HK7, que superó con creces el modelo alemán. La pequeña tienda y laboratorio empezaron a fabricar cámaras y Hasselblad lograba que su gran sueño estuviera cerca de echar a volar. Su pasión por la ornitología le empujó a diseñar una cámara de gran calidad y fácil de usar que permitía fotografiar pájaros. Desarrolló todo un sistema de cámaras, objetivos y accesorios que convirtieron el nombre de Hasselblad en una leyenda por sus fiabilidad y precisión. Se las llegó a conocer como el «Rolls-Royce» de las cámaras. Muchas de las imágenes más icónicas del siglo XX fueron hechas con una Hasselblad. Entre otras, las del hombre a la Luna. Sus aparatos volaron en todas las misiones Apolo. Por eso estas fotografías tiene el característico formato de 6x6 cuadrado que Hasselblad popularizó y fueron una consagración de la empresa. En 1976 Victor Hasselblad vendió su empresa para salvaguardar su legado. Al no tener descendencia donó sus bienes, valorados en 8 millones de dolares, a Erna and Victor Hasselblad Foundation. Esta otorga unos premios anuales que son considerados los premios Nobel de la fotografía.

Se las llegó a conocer como el Rolls-Royce de las cámaras fotográficas

Pero como sucedió en otros casos, el tsunami digital estuvo a punto de engullir al mito. La reconversión llegó en 2003, cuando la compañía, tras pasar por varias manos, fue adquirida por la china Shiro Group. La fima encontró su nicho en el mercado y reforzó su beneficio. En 2011 el fondo suizo Ventizz Capital Partners adquirió el 100% de la firma y continuó con la renovación de los modelos, de manera silenciosa pero constante. A principios de 2015 fue nombrado el actual CEO, Perry Oosting, que dio un empujón a la nueva apuesta de la compañía, la renovada cámara X1-D, que enlaza con el icónico diseño de sus modelos clásicos. Uno de los diseñadores fue el español afincado en Londres Ignacio Germade que trabajó más de dos años en el desarrollo. En la presentación de la X1-D, el ingeniero jefe Ove Bengston comentó emocionado que Victor Hasselblad estaría orgulloso de ellos. La legendaria maquinaria de fabricar recuerdos aún tiene futuro.