Sede de Google en California
Sede de Google en California - AP

Hacienda quiere aprobar la tasa Google tras las elecciones pese al rechazo de la UE

Si el PSOE vuelve al Gobierno, el Ministerio continuará con su plan de gravar a las tecnológicas, adaptando el tributo si hay algún acuerdo en la OCDE o el G20

MADRIDActualizado:

La maldición de la tasa Google prosigue su camino. Si en mayo de 2018 el entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, prometió su aprobación para junio -Ciudadanos incluso introdujo una enmienda en los Presupuestos de 2018 para que entrara en vigor en octubre-, su sucesora, María Jesús Montero, señaló en julio que su aplicación sería «inminente». Finalmente el anteproyecto salió a finales de enero y la convocatoria de elecciones hizo saltar por los aires su tramitación.

Ahora, pese al rechazo de la UE, la ministra de Economía, Nadia Calviño, no desistió ayer de que el Gobierno, unilateralmente, la vaya a aprobar por su cuenta si gana los comicios. Desde Hacienda apuntan que el suspenso que han dado los países de la UE no modifica «ni una coma» el plan del Ministerio para que España sea el primer país en aplicarla: se quiere aprobar para después de las elecciones, si el PSOE vuelve al Ejecutivo. Si OCDE, G20 o G7 aprueban una figura común, España lo adaptará.

Hasta entonces, el proyecto será el mismo: se tratará de una versión endurecida del que quería impulsar la Comisión, con un tipo del 3% sobre los servicios digitales de publicidad online, los de intermediación que permitan localizar a otros usuarios e interactuar con ellos y los de transmisión de los datos recopilados de usuarios. Para no vulnerar los convenios de doble imposición, se trata de un impuesto indirecto, como el IVA.

Junto a otro proyecto de impuesto europeo, el que gravará las transacciones financieras, el Ejecutivo quería ingresar 2.050 millones: 1.200 por la tasa Google y 850 por la Tobin. Unas cifras cuestionadas por la Airef –189 millones auguraba que iba a recaudar– o la propia Comisión.

Con la presión de los «chalecos amarillos», el Gobierno galo anunció que quiere aprobar un impuesto a la publicidad online al 3% para ingresar 500 millones de euros. Austria también ha desvelado que va a aprobar un tributo similar a las tecnológicas extranjeras para ingresar 200 millones. Reino Unido aprobará en 2020 un impuesto sobre las empresas intermediarias de las ventas online y redes sociales con un tipo del 2% pero para las multinacionales que facturen 570 millones en todo el mundo -con 28 millones exentos-.