«Habemus» Gobierno. ¿Y ahora qué? Medidas inmediatas en «común»

Las políticas de gasto de programas electoralistas deben dejar paso a políticas reales

MadridActualizado:

«A las tres fuerzas políticas nos unen más cosas de las que nos separan». Mariano Rajoy «dixit». Y en esas deberán estar a partir de ya. Tras diez meses de parón político, sobre la mesa del nuevo Ejecutivo -esperemos eche a andar la semana entrante-, se acumula una larga lista de medidas y reformas, algunas más urgentes, y otras más necesarias, para cuadrar las cuentas públicas y reafirmar la buena marcha de la economía.

La tarea más urgente, la aprobación del nuevo presupuesto para 2017, que deberá contener un recorte de 5.500 millones de euros a instancias de Bruselas, ya que ahora el Gobierno prevé un déficit del 3,1% del PIB para el próximo ejercicio, por encima del objetivo. Para ello el nuevo Ejecutivo de Rajoy, con la ayuda de sus «nuevos socios» -Ciudadanos y PSOE- deberá aprobar, a la mayor brevedad posible, el techo de gasto y los objetivos de estabilidad. Con el visto bueno de las Cortes. Tras este trámite, las comunidades también podrán elaborar sus cuentas.

Ahora bien, si es verdad que hay más cosas que les unen que las que les separan tendrán que interiorizar que las políticas de gasto de programas electoralistas deben dejar paso a políticas reales. Decisiones en común que ahonden en las reformas y tengan el objetivo irrefutable de cumplir con los objetivos de déficit. En Europa no nos perdonarían volver a incumplir. La multa sería, en esta ocasión sí, inesquivable. Esos cerca de 6.000 millones de euros que nos piden hay que sacarlos de donde sea. Y si no queremos ver cómo vuelven a subir impuestos -Rajoy no se puede permitir otro incumplimiento tal de programa ante sus votantes, como ocurriera nada más llegar al poder- hay que recortar gasto.

Pero ¡ojito! porque muchos de los que ya piensan en clave de ajustes dentro de la «coalición» tripartita del nuevo Gobierno (sin olvidar que Rajoy es el «presi» por mandato de mayoría de los votantes) son partidarios de una vía que piensan es rápida, pero tiene su «trampa»: la privatización de empresas públicas con el objetivo de reducir «la mayor carga posible» de deuda del Estado, que no déficit. En manos públicas, con mayor o menor participación, aún Red Eléctrica Corporación, Enagas, Tragsa, Navantia, Correos, Mercasa, Hunosa... Todo depende de quién esté finalmente al frente del Ministerio de Hacienda, o de cómo se vaya a denominar. Montoro, hoy al frente, no vería esta medida como la solución. Eso sí, recuerden, la venta de activos solo permite reducir pasivos y no afecta al déficit en términos de contabilidad nacional. ¿Pan para hoy, hambre para mañana? La decisión, eso sí, la que sea, en común.