Guindos: «Tenemos tiempo para esperar a que los detalles de la ayuda se despejen»
El ministro de Economía, Luis de Guindos - de san bernardo

Guindos: «Tenemos tiempo para esperar a que los detalles de la ayuda se despejen»

«No habrá nuevos ajustes porque creemos que con los que hemos aprobado será suficiente para cumplir los objetivos de reducción del déficit», asegura el ministro de Economía

yolanda gómez
madrid Actualizado:

Europa ha vivido una semana clave para el futuro del euro. El mundo entero contuvo el aliento el pasado jueves para escuchar las recetas que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, había prometido poner en marcha para salvar al euro. Pero, al final, sabor agridulce. Dijo que actuará, que «el euro es irreversible», pero deja a los gobiernos de España y de Italia la responsabilidad de dar el primer paso. El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, explica a ABC, en esta semana que ha sido clave para el futuro de España y del euro, cuál es la posición del Gobierno de Mariano Rajoy. Una posición que se define en una palabra: prudencia. El Ejecutivo va a estudiar muy bien las condiciones antes de una posible petición de ayuda.

-El presidente del BCE, Mario Draghi, ha decepcionado. Deja la puerta abierta a la compra de deuda pero envía la pelota al tejado de los gobiernos en apuros. ¿Y ahora qué? ¿Va a pedir España la ayuda?

-El presidente del Banco Central Europeo ha mandado dos señales muy claras. Primero, que las diferencias en el coste de financiación entre los países del euro no son aceptables y que las elevadas primas de riesgo en algunos países suponen un obstáculo para la transmisión adecuada de la política monetaria. Y, segundo, que está decidido a intervenir en el mercado de deuda mediante fórmulas que se concretarán en las próximas semanas. Pues bien, de lo que se trata ahora es de esperar a ver cómo se materializan esas fórmulas. Tenemos tiempo por delante y vamos a actuar con prudencia.

-Pero las primas de riesgo de España e Italia están muy altas. Y el tiempo que se puede aguantar con estos niveles es poco. ¿Pedir a los fondos de rescate europeos que compren nuestra deuda es la única forma de salir de ésta?

-Las primas de riesgo de España e Italia responden, en parte, a las dudas sobre el euro. Por eso, la solución es europea. El Consejo Europeo del pasado 29 de junio avanzó en esta dirección con los acuerdos sobre una supervisión bancaria única, el pacto fiscal y el impulso al crecimiento económico. El paso dado el jueves por el BCE es también parte de la solución al respecto. El FMI calcula que 200 puntos básicos de la prima de riesgo reflejan las incertidumbres sobre el euro y suponen un sobrecoste de unos 12.000 millones de euros en estos dos próximos años. Dicho de otro modo, si toda la maquinaria europea se pone en marcha y se despejan las dudas sobre el euro, nos ahorraremos esos 12.000 millones en intereses de la deuda. Son 1,2 puntos del PIB a efectos del déficit, una parte importante del ajuste en ingresos y gastos que hemos tenido que hacer para cumplir con la senda comprometida con Bruselas. Además, una reducción importante de la prima de riesgo facilitaría también la financiación del sector privado.

-Pero Alemania parece empecinada en que esto no ocurrirá si España e Italia no piden antes la ayuda. Además, el fondo de rescate permanente no podrá actuar hasta que el Tribunal Constitucional alemán le dé el visto bueno el próximo mes de septiembre. ¿Podría pedirse la ayuda en ese momento?

-Como ya le he comentado, iremos conociendo los detalles y entonces podremos tener un calendario preciso. Nosotros tenemos tiempo y podemos esperar hasta que todos esos detalles se despejen. El Tesoro se está financiando relativamente bien en los mercados dadas las circunstancias. Tenemos cubiertas más del 70% de las necesidades brutas de financiación para este año y el tipo de interés de emisión está todavía por debajo del que teníamos a diciembre del pasado año. Otra cuestión es que una prima de riesgo a los niveles actuales no es tolerable ni sostenible. No puede ser que una parte del ahorro que conseguimos con los ajustes que hemos realizado, con los esfuerzos que le pedimos a los ciudadanos, se pierdan en el pago de intereses de la deuda. Contra ello peleamos y estoy seguro de que se están poniendo las bases para volver a la racionalidad en los mercados.

-La petición de ayuda a Europa supondría la firma de otro memorando con nuevas condiciones. ¿Tendrán que soportar nuevos sacrificios los ciudadanos españoles?

-No sabemos cómo se va a instrumentar todo el procedimiento. En cualquier caso, la parte sustancial del ajuste está hecha. No hay nuevas medidas porque creemos que con las que hemos aprobado será suficiente para cumplir con la senda de reducción del déficit que hemos comprometido con Bruselas. La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, dijo el otro día que España estaba haciendo ya todo lo necesario, todas las reformas precisas. En muchos ámbitos, desde la Comisión Europea hasta el propio BCE, se nos reconocen esos esfuerzos. Es decir, nosotros cumplimos con nuestra parte y nadie duda de que lo vamos a seguir haciendo. Que este compromiso haya que ponerlo o no en un papel, no es lo importante en mi opinión. Lo esencial es que tus socios no duden de tu comportamiento y en eso España ha dado sobradas muestras de que merece esa confianza.

-A Alemania le interesa la situación de tensión que vive el euro porque se financia casi gratis. ¿Pero se puede mantener mucho tiempo esta situación sin que el euro se rompa?

-Está claro que este es un funcionamiento anómalo del mercado y cuando esto ocurre, las instituciones tienen que intervenir. Es lo que, a fin de cuentas, ha expresado el BCE el pasado jueves. Se ha establecido una meta y ahora nos tienen que decir cómo llegar a ella. Y esa meta es la que garantiza que el euro va a seguir como moneda única, que es un proyecto irreversible.

-El argumento de las reticencias alemanas es siempre el mismo. Si la prima de riesgo se relaja, los países no harán los deberes. Con el espectáculo que hemos dado esta semana, en lo que ha parecido una rebelión autonómica, ¿no les estamos dando razones para que desconfíen de España?

-No tengo esa percepción por parte de Alemania. De mis encuentros con su ministro de Finanzas, Wolfgang Schaüble, siempre saco la conclusión de que valoran mucho los esfuerzos que está realizando la sociedad española y su Gobierno para superar los problemas actuales. Llevamos siete meses en el Gobierno y no hemos parado de tomar medidas. Desde el saneamiento del sector financiero hasta la reforma laboral y la consolidación fiscal. Las comunidades autónomas, como parte del Estado español, están en este mismo barco y son todas ellas conscientes de que no hay otro camino que la reducción del déficit y la deuda. Al margen de las tensiones que se puedan producir en un momento dado, saben que el Gobierno central les está ayudando. Pero también saben que, sobre todo, tienen que ayudarse a sí mismas.

-Las cifras de déficit de esta primera mitad del año tampoco van muy bien. ¿Se podrán cumplir los objetivos con las medidas en marcha?

-La ejecución del Presupuesto, como sabe, corresponde al Ministerio de Hacienda. Las medidas, en efecto, se adoptaron para garantizar el cumplimiento de los objetivos de déficit. No cabe duda de que estamos en un contexto de recesión económica y que esto hace más difícil cuadrar las cuentas. Pero pienso que con lo realizado hasta ahora, tal como se recoge en el programa 2013-2014 que acabamos de aprobar, será suficiente para cumplir con nuestros compromisos.

-A los ciudadanos les están exigiendo muchos sacrificios, pero todavía vemos muchos excesos en la Administración. Sigue habiendo televisiones autonómicas, multitud de empresas y organismos… ¿De verdad no se puede acelerar el recorte de estos gastos? ¿No se puede adelgazar la Administración?

-Se puede y se debe. Pero tenga en cuenta que de todo el gasto público solo el 20% está gestionado por el Gobierno central. El resto corresponde a la Seguridad Social, las comunidades y los ayuntamientos. Seguro que se pueden producir ahorros en la estructura del Estado central. Por ejemplo, hemos anunciado un plan de privatizaciones y medidas para optimizar el patrimonio público inmobiliario. En la parte que corresponde a las comunidades, nosotros acordamos unos objetivos y luego son sus gobiernos y sus parlamentos quienes deciden cómo los consiguen. Pero sí, creo que hay que utilizar todo el margen que tenemos para dar ejemplo a una sociedad como la española que lleva muchos años de crisis a sus espaldas y tiene derecho a que sus gobernantes, a todos los niveles, actúen guiados por la austeridad.

-El presidente italiano, Mario Monti, aseguraba hace pocos días que «ya se veía la luz al final del túnel». Es cierto que fue antes de que hablara Mario Draghi. ¿Ve usted ya también esa luz o todavía queda camino por recorrer?

-Siempre he dicho que no voy a crear falsas expectativas ni a hablar de brotes ni nada por el estilo. Pero lo que sí tengo claro es que, igual que en los años anteriores se sembraron las semillas de la crisis que hoy padecemos, hoy estamos sentando las bases para la recuperación futura. Hemos modernizado el mercado laboral para que los ajustes en el mercado de trabajo no se realicen fundamentalmente con despidos. Tenemos ya muy encauzado el saneamiento del sector financiero con los 100.000 millones de línea de crédito que nos han proporcionado los socios europeos, en condiciones muy ventajosas. Y hemos tomado medidas para garantizar que cumplimos la senda de reducción del déficit público pactada. Son objetivos que son buenos en sí mismos, para una economía como la española que tiene un gran potencial de crecimiento. Nuestro sector exterior, tanto las exportaciones como el turismo, se está comportando con gran dinamismo pese a que estamos en un entorno recesivo. España registra ya superávit comercial con Francia, Italia y Austria, tres de las economías más competitivas del mundo, y con Alemania estamos ya próximos al equilibrio. Tenemos un tejido empresarial dinámico y una fuerza laboral que es la mejor preparada de la historia en España. Estas son nuestras palancas para un futuro mejor que espero veamos relativamente pronto.