De izquierda a derecha., Christine Lagarde, directora gerente del FMI; Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial; Roberto Azevedo, director general de la OMC; y Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, esta semana en la asamblea anual del FMI en Bali (Indonesia)
De izquierda a derecha., Christine Lagarde, directora gerente del FMI; Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial; Roberto Azevedo, director general de la OMC; y Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, esta semana en la asamblea anual del FMI en Bali (Indonesia) - AFP

La guerra comercial de Trump costará hasta 1,52 billones a la economía mundial

El impacto de la fiebre arancelaria registrará su punto álgido en 2019 y Estados Unidos será el más perjudicado a largo plazo

MadridActualizado:

La asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI), celebrada esta semana, marca la agenda. Los líderes económicos mundiales sacuden el globo con informes, estudios y discursos con efecto directo en las Bolsas. Es indiferente que la ubiquen en Burundi, Estados Unidos, Noruega o Indonesia, como en esta edición. La cita no defrauda tanto por sus personalidades como por el contenido. Y, este año, el foco no podía estar puesto en otro tema: el proteccionismo.

«Hay nubes en el horizonte», dijo en Bali Maurice Obstfeld, economista jefe del FMI, sobre las perspectivas de crecimiento para este año y el siguiente. Unas nubes que están listas para descargar su ira en todo el planeta. La Organización Mundial del Comercio (OMC) desveló en la asamblea anual que el tráfico de mercancías y servicios caerá un 17% y que el PIB mundial lo hará en 1,9 puntos porcentuales si se cumplen los peores escenarios de la guerra comercial.

Esto supondría que el comercio global experimentaría caídas muy superiores a las de finales de 2008 y todo 2009. Así las cosas, la riqueza del planeta se resentiría en 1,52 billones de dólares (billón según la terminología europea), lo que equivale al PIB de países como España o Rusia. Una controversia, la guerra comercial de EE.UU. con el mundo, con capacidad para hacer añicos economías enteras.

Más allá de los cálculos, fuentes institucionales apuntan a que lo peor todavía está por llegar. No por nuevas medidas que pueda anunciar Trump -algo imprevisible, como podría ocurrir con los automóviles europeos- sino porque en 2018, de momento, el impacto es relativamente moderado. Será en 2019 cuando las cifras de intercambio de mercancías sufran el golpe definitivo de la política proteccionista. Asimismo, antes de final de año serán revisadas de nuevo las previsiones de crecimiento del comercio de la OMC, cuando se recogerán ya en ellas todas las decisiones arancelarias en vigor.

Aun así, las fuentes del sector consultadas conservan un ápice de esperanza en que el presidente norteamericano sufra un revés: «Las elecciones legislativas de noviembre en EE.UU. supondrán un antes y un después».

La OMC destaca que el comercio mundial se verá resentido en un 17% en el peor escenario de guerra comercial.

La organización supranacional encargada de ordenar los intercambios internacionales prevé para este año un 3,9% de alza en el comercio, cinco décimas menos que en su último informe, pero dentro del rango de entre 3,1 y 5,5 por ciento anunciado en abril, cuando la guerra comercial estaba en una fase incipiente.

En consonancia, el FMI, en su asamble anual, rebajó su estimación de crecimiento del PIB mundial hasta el 3,7%, es decir, dos décimas menos con respecto a su último dato. Todo ello a causa de la guerra comercial iniciada por Trump, aunque también debido al peor comportamiento de la zona euro - a la que rebaja cuatro décimas su previsión-, la incertidumbre por el Brexit y los emergentes y la retirada de estímulos monetarios, algo que la Reserva Federal ya ha materializado y que el Banco Central Europeo se espera que haga a mediados de 2019.

En su último informe de perspectivas, la institución monetaria recalca que China será el gran perjudicado a corto plazo pero que luego la medida se volverá contra EE.UU.: el país tendrá que hacer frente a las tensiones comerciales y también al fin del paquete fiscal impulsado por Trump, lo que ha provocado que para 2019 el FMI reduzca una décima la previsión de alza de EE.UU. hasta el 2,5% del PIB.

En Europa la situación se torna ligeramente distinta aunque tampoco nada halagüeña. Bajo un clima en el que las exportaciones fluctúan de sobremanera en función del periodo, y con un ojo puesto en Trump, fuentes de la Comisión Europea señalan que las guerras comerciales siempren son perjudiciales para el Viejo Continente. «Una escalada de tensiones plantea riesgos claros para la economía. A corto plazo, las disputas comerciales podrían tener un impacto indirecto considerable en las inversiones globales y domésticas por efecto de la confianza y el aumento de la incertidumbre», dicen desde las instituciones comunitarias.

Asimismo, desde la Comisión destacan que, a largo plazo, las economías europeas y mundial sufrirán un debilitamiento del sistema multilateral de intercambio. Siempre a causa de estas distorsiones causadas por los aranceles.

Reforma de la OMC

Roberto Azevedo, director general de la OMC, participó en Bali en dos mesas distintas para hablar de comercio. Sabedor de su papel como intermediador para evitar choques aún más frontales entre países, el dirigente recordó que hay voluntad de reformar la institución, tal como exige Estados Unidos, por parte de interventores como la Unión Europea, China o Japón. Así, Azevedo confía en que esto «pueda ayudar a aliviar tensiones».

Tal es así que la Unión Europea ya ha remitido un primer borrador de medidas a negociar para reformar la organización. Un primer paso con el que las instituciones comunitarias ceden ante las peticiones de Trump, menos beligerante con el Viejo Continente desde la firma del acuerdo de finales de julio entre ambos territorios. Sin embargo, aun dándose ese pacto, las dos regiones mantuvieron sus aranceles recíprocos por el acero y el aluminio.

Pese a todo, esas tensiones no son las únicas causantes directas del deterioro del comercio muncial. Un estudio de ING señala que el frenazo en las manufacturas este 2018 también está influyendo en la desaceleración de las transaciones. Como ejemplo, que la producción industrial crecía un 0,3% mensual en 2017 en promedio y en la primera mitad de este ejercicio esta tasa se redujo a la mitad.

Aun así, esto se trata, según el citado informe de ING, de un ciclo vicioso ya que las manufacturas también se han visto afectadas por el clima de incertidumbre imperante en buena parte de globo, especialmente en Europa, causado, entre otras cosas, por los aranceles.