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Guerra comercial China-Estados Unidos: Breve guía para comprender qué esta pasando

Nuevo fracaso de la tregua comercial cerrada en el último G 20 en junio: nuevos aranceles, suspensión de la compra productos agrícolas estadounidenses y acusación de Trump a China de manipulación monetaria

MadridActualizado:

Enésimo rebrote de la tensión entre Estados Unidos y China a cuenta de sus relaciones comerciales, pero a estas alturas cuesta aclararse sobre el punto concreto en el que estamos y las consecuencias, que todo esto puede tener sobre el comportamiento de los mercados y el crecimiento económico:

Nueva tregua fallida tras el G20

Los acontecimientos parecen repetirse y, nuevamente, las esperanzas generadas en una reunión entre los presidentes de Estados Unidos y China durante la última cumbre del G20 -en esta ocasión celebrada en Okinawa a finales del mes de junio - parecen haberse disipado una vez más. Si bien, Trump y Xi Jinping habían acordado retomar las negociaciones sobre comercio, levantado el veto sobre Huawei y paralizado la imposición de nuevos aranceles a productos del gigante asiático. La realidad es que la última ronda de conversaciones terminó sin avances y que el pasado jueves el mandatario estadonidense tuiteó su decisión de imponer un arancel extra del 10% a productos chinos por un montante de 300.000 millones de dólares. Todo ello, tras ir rumiando su creciente enfado ante unas conversaciones que no eran ni tan rápidas ni tan productivas como se esperaba.

Debilitamiento del yuan

La respuesta china ha llegado en forma de suspensión de la compra de productos agrícolas estadounidenses y de una fuerte devaluación del yuan, hasta niveles de noviembre de 2008 colocando el cambio de la divisa china por encima de los siete dólares. Un debilitamiento que las autoridades monetarias del país justificaban, a través de un portavoz del Banco Popular de China, se debía a «las medidas unilaterales y el proteccionismo comercial». Además de a la «imposición de subidas arancelarias contra China».

Una maniobra que tenía respuesta directa de Trump, quien en una serie de tuits arremetía contra China acusándola de «manipulación» por la caída del yuan. En concreto, acusaba a este país de «robar» miles de millones dólares a los Estados Unidos con «prácticas sucias» y «manipulación de divisas». Además pedía a la Reserva Federal que tomara nota de esta «manipulación monetaria».

¿«Manipulación de divisas»?

No fue la FED, pero sí el Departamento del Tesoro estadounidense quien de la mano de su titular Steven Mnuchin calificaba de «manipulador de divisas» a China, y lo justificaba en el Acta de Competitividad de 1988. En este sentido, Mnuchin ha anunciado que contactará con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para tratar este tema y eliminar lo que ha denominado como «la injusta ventaja competitiva creada por las últimas acciones de China».

Mnushin recordó que recientemente el Congreso estadounidense sostuvo en un informe que Pekín ««tiene un largo historial de facilitar una devaluación de su moneda a través de intervenciones a gran escala en el mercado de divisas extranjeras».

Lo que piensan los expertos

Pero, ¿qué consecuencias puede tener esta situación en los mercados y la evolución de la economía en los próximos años? Para Esty Dwek, responsable de estrategia global de mercado de Dynamic Solutions (Natixis), el hecho de que el Banco Central de China haya permitido a su divisa devaluarse hasta los siete yuanes por dólar es una señal clara de que «China y Estados Unidos no están de ninguna manera cerca de un acuerdo, especialmente después de que el Departamento del Tesoro haya calificado al gigante asiático como manipulador de divisas».

En este sentido, Dwek ha apostado porque las autoridades chinas «mantengan la moneda relativamente estable en torno a los niveles actuales» y descarta categóricamente una devaluación masiva «ejecutada activamente». Sin embargo, el experto de Dynamic Solutions , ha apuntado hacia algún tipo de represalia del lado chino si se ponen en práctica los nuevos aranceles anunciados para septiembre.

De cualquier manera, ha apuntado Dwek, ve «pocos incentivos para que Trump deje de 'ser duro' con China» y apunta que Trump cuenta con que la Fed «mitigará los riesgos económicos con mayores recortes de tipos» dándole más margen de maniobra frente a sus oponentes chinos.

El factor electoral

A su juicio, el escenario más probable es el de «una especie de tregua a finales de este año o comienzos de 2020» entre ambas potencias de cara a evitar que un deterioro de la situación económica ponga en peligro la reelección de Donald Trump. En paralelo, ha apuntado este experto, la presión del mandatario sobre la Reserva Federal se irá incrementando para que actúe como apoyo al crecimiento económico. Dwek ve probable que la institución presidida por Jerome Powell bajará los tipos en septiembre «y dejará abierta para un nuevo recorte en diciembre».

En un sentido parecido se ha pronunciado Álvaro Drake, director del Master en Bolsa y Mercados Financieros del IEB (Instituto de Estudios Bursátiles), quien ha recordado que en año electoral el proteccionismo de Trump puede tener un buen rendimiento al mantener peustos de trabajo. «Las grandes cifras de la economía estadounidense en términos absolutos son fantásticas y, quizás, tenga asegurada la reelección pero si se altera esta situación quizás pueda no interesarle al presidente estadounidense mantener el pulso de la guerra comercial hasta octubre de 2020», ha apuntado. En este sentido, no cree que el proteccionismo de Trump tenga éxito a medio - largo plazo: «Obstaculiza la expansión de la eficiencia y el progreso», concluye.

Las divisas entran en la guerra comercial

En opinión de Álvaro Drake (IEB), la principal diferencia respecto a otras escaramuzas anteriores en esta guerra comercial es que «los chinos han respondido con una caída de su divisa» cuyo impacto sobre los mercados no esta tan limitado como en el caso de la imposición de aranceles sobre un grupo determinado de productos.

Como ha recordado este analista de IEB desde 2008 los chinos han mantenido el yuan en una banda de seis a siete yuanes por dólar , mientras seguían con la apertura de su economía. «Más que decir que los chinos han devaluado, más bien han dejado caer su moneda», ha matizado Drake quien recuerda que ha habido movimientos «de buena voluntad» volviendo a apreciar su divisa si se traspasaba la famosa barrera de los 7 yuanes por dólar. Lo que se ha roto esta semana: «ya no les quedan importaciones a las que poder poner aranceles, ya que importan menos que los Estados Unidos», ha apuntado.

Al respecto, ha constatado que el yuan ha roto una banda que todo el mundo consideraba una suerte de statu quo teniendo en cuenta que «el cambio del yuan por el dólar esta bastante intervenido por los chinos». Drake ha advertido que esta depreciación ya no supone el impacto sobre un determinado grupo de productos, lo que facilita el diagnóstico de sus consecuencias, sino que «tiene un impacto directo sobre los mercados europeos». Circunstancia que explicaría la reacción de los bolsas en las últimas horas: «Una devaluación no es solo un tema de la guerra comercial entre Estados Unidos o Chino sino que ahora esa devaluación aprecia al euro, a la libra, al yen...», ha comentado.

Drake ha apuntado a una diferencia esencia: los chinos solo «han quitado el soporte alyuan y lo están dejando caer» ya que poseen un mayor volumen de reservas que los estadounidenses para «pegarse» por su divisa en los mercados. «Juegan con cartas marcadas , ya que no respetan los acuerdos internacionales sobre la manipulación de divisas», ha explicado este docente del IEB quien recuerda las ventajas que puede suponer mezclar la apertura de mercado con el autoritarismo sin costes internos.