El hotel Ritz en Madrid
El hotel Ritz en Madrid - AFP

Grupos árabes usan fondos de la UE para comprar hoteles en España

Las compañías piden ayudas para renovar hoteles con las que, en realidad, financian alquileres a largo plazo de miles de camas

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

La presencia de nuevos grupos árabes en el mercado español empleando empresas interpuestas ubicadas en Alemania y España, dado que Canarias tiene un IVA propio del 7% y existe una deducción por reinvertir el Impuesto de Sociedades en la adquisición de activos fijos, da para mucho. Buena parte de la cadena que el grupo egipcio Orascom está montando en España procedería del acceso a fondos de renovación hotelera que tienen su origen en créditos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) a España. Como son legalmente empresas españolas, no puede limitarse el abanico de ayudas oficiales a las que se tienen acceso.

Operar en España no solamente es útil porque es un territorio líder en el turismo mundial y en la Eurozona, sino que las propias autoridades españolas ayudan a que la inversión pueda salir prácticamente gratis. Si las matemáticas la inventaron los árabes, poco han tardado en darse cuenta que, tras el descenso de su negocio en Egipto y Turquía, España paga por traer turistas. Las compras en Baleares, Canarias y Andalucía se han disparado. Y quedan más por venir.

Fuentes del sector explican a ABC que nuestro país paga promoción internacional, el traslado en aviones financiando vuelos con publicidad y tasas para que venga el formato de turista de bajo coste, subvenciona la contratación de personal, aporta dinero de formación para los camareros que, a su vez, pueden ser inmigrantes procedentes de países árabes en riesgo de exclusión social por el fenómeno de la violencia terrorista. Y si el empresario turco o egipcio quiere competir con España en su propio suelo, también le paga la renovación del hotel que compre a bajo precio. El hotelero se queda con el hotel. A cambio el operador árabe compra la gestión por espacio de 25 años.

Hoteles de bajo coste

Los nuevos cazagangas del turismo en España reciben por controlar todo el circuito 1.003 euros el metro cuadrado de renovación de un hotel de cinco estrellas, 821 euros por metro cuadrado por uno de cuatro estrellas. El negocio es dejarlo en cuatro estrellas para un formato de bajo coste o pasarlo de cuatro a cinco estrellas. Pero esto último no gusta porque se suben los precios.

Siguiendo con la lista de ayudas que los nuevos operadores salidos de la crisis de la Primavera Árabe se están encontrando en España hay otros datos. Colocar mobiliario, quizás procedente de Turquía, decoración de enseres, menaje, televisores y minibar se paga a 16.672 euros por habitación. En el caso de los hoteles de cuatro estrellas, a 11.670 euros por habitación. Si el hotel se ambienta en Al Andalus, perfecto. Comprar los muebles es más fácil al controlar las plantas de producción en origen.

Así, poco a poco, los nombres del poder del turismo en España se van arabizando aunque coloquen a ejecutivos europeos al frente. El británico de origen iraní Nadhi Auchi, dueño del hotel Miguel Ángel en Madrid. BlueBay, con hoteles procedentes de la antigua cadena Marsans bajo la batuta del sirio Jamal Satli, socio de Abdullah Al-Thani, accionista del Málaga Club de Fútbol, nada mejor que una zona turística para influir en España desde un equipo de fútbol profesional, bajo la coordinación, siempre técnica, de un ejecutivo como Mohammad Tariq Shatat Moayad. Por no hablar del Hotel Ritz de Madrid que está en manos de la saudí Lubna Olayan.

Los argumentos jurídicos que se emplean en la captación de fondos son conceptos técnicos como la sobrecarga urbanística y ambiental, «obsolescencia de sus equipamientos turísticos» o la «escasa inversión del sector turístico privado» producto precisamente del acorralamiento financiero que sufren estas empresas familiares. Le ha ocurrido al propio Estado cuando ha tenido que quitarse hoteles como los procedentes de Marsans. Cuando la división hotelera de Rumasa, que también eran hoteles que precisaban reformas, acabe, pasará algo similar.

¿Dónde está el dinero?

Se renueva por partes y con diversas fichas financieras. El aislamiento acústico requiere ventanas y tabiques nuevos. La eficiencia energética demanda cambios en la instalación eléctrica. El mantenimiento del jardín, nuevos sistemas de gestión del agua que, a su vez, sale de la piscina o de los baños, previamente adaptados a un uso racional del agua. Hasta el wifi, con el argumento de mejorar la capacidad tecnológica del destino. En Baleares no; pero si el hotelero es capaz de crearse una sociedad propia especializada en importación de alimentación, es posible que el desayuno y cena lo haga a costa de fondos de la PAC. Pero eso es una historia ya más compleja.

Los grupos hoteleros y operadores turísticos han presionado a lo largo de los últimos años a las CC.AA para que se renueven los hoteles. Campañas de descrédito que han ido buscando la compra de edificios para adaptarlos a su demanda. Alguno de esos grupos que han aprovechado esta situación es el egipcio FTI. Producto de esas presiones, España puso en circulación 1.000 millones de euros para renovación hotelera. Parte de esas ayudas están camufladas en programas de renovación de la iluminación, implantación de nueva conectividad sin cables o auditorías de los inmuebles.

En 2010, Baleares acogió 17 proyectos de reforma de establecimientos turísticos que supuso una previsión de inversión de 50 millones de euros. Se trata de una ley que ofrece un marco excepcional de cuatro años durante los que se dan facilidades a los dueños de establecimientos turísticos para reformar sus establecimientos. Pero los dueños, en algunos casos, pasan a ser otros. De hecho, en 2015 en la Playa de Palma se había concedido 14 licencias de inversión que suman 93 millones solo por renovación de establecimientos. Una diferencia de 43 millones.