Un grupo de cien economistas exige una reforma laboral

M.V.R | MADRID
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Ante la crisis cualquier propuesta debe ser estudiada porque todo lo que se haga es poco para salir de esta situación. Eso es lo que ha pensado un grupo de cien economistas de centros de investigación nada sospechosos de Estados Unidos, Gran Bretaña y España, que a través de la Fundación de Economía Aplicada (Fedea) han elaborado una propuesta para «la reactivación laboral». Su conclusión vuelve a traer al centro del debate la necesidad «urgente» de reformar el mercado laboral, ante el aumento de la tasa de paro en nuestro país, ya próxima al 15% frente al 8% de la media europea.

Por este motivo, la propuesta de los economista insta al Ejecutivo español a «legislar» para frenar el aumento del paro. El documento, presentado por el ex secretario de Estado de Economía, Guillermo de la Dehesa, propone una reforma laboral para crear empleo y aumentar el bienestar social. Los expertos califican de «ineficaz» el sistema laboral, que no es capaz de mantener los empleos creados en los últimos 15 años.

Para solucionar este problema, proponen la creación de un único contrato de trabajo, con carácter indefinido, y una «indemnización por año creciente con la antigüedad». Con esta fórmula -entienden- se acabaría con la gran diferencia que existe entre el coste del despido de trabajadores fijos (45 días por año trabajado) y temporales (8 días por año trabajado). Esta diferencia, subrayan, es la que dificulta que se contrate con carácter indefinido y que los empresarios abusen de la temporalidad.

Por este motivo, también consideran que dualidad laboral es «éticamente insostenible», además de que la precariedad siempre afecta a los jóvenes. Con la reforma se persigue «repartir» los contratos fijos entre la sociedad y, por tanto, no se trataría sólo de reducir el coste del despido.

Otros cambios

Además, el documento propone cambiar el sistema de prestaciones de desempleo. Aseguran que ahora son «muy largas y poco generosas». En su lugar, proponen el pago de un subsidio con una cuantía mayor, pero decreciente, a fin de potenciar la búsqueda de empleo y evitar que el parado «no tenga prisa» en encontrarlo. Pero también eliminar las bonificaciones a la contratación que se da a los empresarios, por entender que son un «peso muerto», que no influye en la contratación. Ese dinero -dicen- debería destinarse a la formación.

Y una última reforma, que también ha levantado una gran polvareda, se refiere a la negociación colectiva. Los expertos piden ligar salario y productividad. Y redistribuir las ayudas fiscales.