El gran hermano pisa el acelerador

Por ANGEL LASO D´LOM
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Menos en el sector inmobiliario, donde Colonial todavía no ha anunciado ninguna operación sobre Metrovacesa o Vallehermoso, aunque tiempo al tiempo, en el resto de los más importantes sectores empresariales, La Caixa nunca ha dado un paso atrás y avanza como una apisonadora con el respaldo siempre inteligente del honorable Jordi Pujol abriendo mercados donde haga falta.

Acesa no renunció a las concesiones y se quedó con la parte del león de Áurea, en puja con Florentino Pérez, así como en la opa sobre la italiana Autostrada y la participación en la portuguesa Brisa. Opta a la red de antenas de Retevisión que vende Auna a través de Tradia. Aguas de Barcelona, con un gran negocio de ITVs por el mundo, acaba de hacerse con el Laboratorio General de Ensayos de la Generalitat. No digamos nada de la red de aparcamientos de Saba o los bollos de Panrico. Y lo mismo en el sector bancario, donde Sabadell y Herrero ya están en el saco. Además, están las participaciones en los mayores consorcios industriales del país, como Telefónica, Repsol, Endesa o Gas Natural.

Todo esto y mucho más es actualmente el grupo La Caixa, sagazmente tejido por un laborioso Vilarasau, al que ahora van a jubilar pero que deja dos delfines a su sucesor Ricardo Fornesa, como son Antonio Brufau e Isidro Fainé, con tablas y recorrido.

Ahora, desde una de las patas de este formidable imperio económico, ya con presencia en toda la península, y que hace tiempo que es como un «Gran Hermano» de Orwell para cualquier ciudadano catalán que abre el grifo del agua o del gas, enciende un enchufe, circula por una autopista, aparca el coche, compra una casa o pide un crédito, se apuesta por lanzar una opa hostil a Iberdrola.

Brufau, con el respaldo de su organización y el aplauso generalizado del poder político catalán al que puede que haya hecho más que un guiño con esta operación, ha vuelto a dar el golpe al presentar una opa por las bravas sobre Iberdrola, que ha conseguido unir en su rechazo al resto de accionistas de Gas Natural, Repsol, BBVA y BBK, lo que no era nada fácil, y además crea un grave problema a un Gobierno al que ahora le sobran los conflictos. Todo esto hace que de partida la opa tenga un mal arranque, aunque los finales siempre son imprevisibles.