Francisco González, expresidente de BBVA , actualmente presidente de honor del banco y de la Fundación

El Gobierno sigue de cerca el caso Villarejo-BBVA por su «perspectiva penal»

Fuentes gubernamentales advierten de un posible impacto negativo del caso en la reputación de la entidad y no descartan que acabe en los tribunales

MADRIDActualizado:

El Gobierno de Pedro Sánchez está siguiendo de cerca el último caso de crisis en el sector financiero español. El relacionado con el ya expresidente de BBVA (entre 2000 y 2018), Francisco González, hoy presidente de honor del banco y de la Fundación BBVA, y José Manuel Villarejo, excomisario de policía en prisión preventiva acusado de pertenencia a organización criminal, extorsión y blanqueo. Así lo afirman fuentes gubernamentales, que advierten de su posible impacto negativo en la reputación de la entidad y porque entraña «una perspectiva penal».

«Desde el punto de vista reputacional, este asunto no es positivo. Lo estamos siguiendo porque tiene una perspectiva sobre todo penal», explican desde el Ejecutivo de Sánchez al mismo tiempo que aseguran que el Banco Central Europeo (BCE) «no ha transmitido aún ninguna preocupación al Gobierno sobre este asunto».

La revelación de las escuchas ilegales por parte de Villarejo, ha elevado la presión sobre González, pero también sobre el actual presidente del banco, Carlos Torres, y el resto del consejo de administración, que el próximo lunes se reunirá por primera vez sin González en la presidencia y en el que se antoja imposible que no se aborde el asunto. Por eso no se descarta que González dimita de forma voluntaria como presidente de honor del banco y de su fundación, evitando que el consejo tenga que debatir su eventual cese.

Y es que BBVA está en el punto de mira desde hace una semana. La crisis institucional que ha abierto en BBVA el caso de las escuchas telefónicas ilegales hechas por Villarejo a altos cargos del Gobierno y los supervisores, empresarios y políticos supuestamente para el expresidente de la entidad han movilizado al nuevo equipo directivo del banco. El sucesor de Francisco González en la presidencia, Carlos Torres, envió hace dos días una carta a sus más de 30.300 empleados en España reconociendo que efectivamente el excomisario prestó sus servicios a la entidad y que de lo indagado internamente hasta ahora no se ha encontrado ninguna irregularidad. Ahora bien, el banquero añadía que ha ampliado el alcance de esas pesquisas internas y que actuará sin miramientos.

En la misiva enviada el pasado lunes 14 de enero, a las 7 de la mañana, a toda la plantilla, el presidente admite, como ya hiciera González en una entrevista, que Cenyt, la agencia de Villarejo, prestó servicios a BBVA, y que tras aparecer en mayo del año pasado las primeras informaciones al respecto se inició en junio una investigación interna en el banco y se contrató a un despacho de abogados, Garrigues, para que analizase el caso. Sin embargo, según avanzaba en dicha carta, a raíz de esos trabajos «no se ha encontrado ninguna documentación que refleje el seguimiento e intervención de comunicaciones privadas».

Según lo desvelado por algunos medios de comunicación, entre los empresarios y políticos investigados por Villarejo por peticiónde González se encuentran el presidente de la constructora, Luis del Rivero, su consejero Juan Abelló y el ex jefe de la Oficina Economía de José Luis Rodríguez Zapatero, Miguel Sebastián.

Esta misma mañana, el exministro del PSOE Miguel Sebastián critivaba «la catadura moral y la falta de escrúpulos» de los directivos del BBVA que contrataron los servicios del excomisario y negaba que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, del que formó parte, tratara de controlar el banco.