Elena Salgado y Zapatero, en el Congreso - EFE

El Gobierno descarta que Obama cuestione la solvencia de España

Algunos representantes de la clase política y empresarial española han considerado imprudentes las palabras del presidente de Estados Unidos

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El Gobierno ha restado importancia a las palabras del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, porque no cree que haya puesto en cuestión la solvencia de España al advertir de la importancia de que este país evite el contagio de la crisis griega, dado su mayor peso en el conjunto de la UE.

No obstante, algunos representantes de la clase política y empresarial española han considerado imprudentes las palabras de Obama, que ayer señaló que el mayor problema para Europa pueden ser España e Italia si continúan los ataques de los mercados ante el temor de que también tengan dificultades para afrontar su deuda. Mayores críticas han generado las palabras del expresidente del Gobierno Felipe González, quien exhortó a los países de la UE a reconocer que Europa está «al borde del precipicio», situación que el Ejecutivo niega porque considera que la quiebra de Grecia es evitable.

La vicepresidenta económica, Elena Salgado, ha asegurado que las palabras del presidente estadounidense no son distintas de las de los dirigentes europeos y vienen a decir que «es necesario evitar el contagio» de Grecia a economías más fuertes. Asimismo, ha confiado en que Grecia acabará cumpliendo sus compromisos y el resto de países podrán seguir ayudándola, aunque por otra parte ha recordado que hay que estar pendientes de la valoración que haga la "troika" -técnicos de la UE, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- sobre los avances de este país.

El candidato socialista a la presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, ve necesario ayudar a Grecia, pero también ha recomendado «aislar» a este país para «impedir» que contagie al resto, sobre todo a España e Italia. En referencia a las declaraciones de Felipe González, el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, ha negado que Europa esté el borde del abismo y ha asegurado que no es el momento de anticipar posibles «fracasos, desastres o precipicios». Además, se ha mostrado convencido de que los países miembros del euro encontrarán la fórmula para evitar que Grecia llegue a una suspensión de pagos.

La portavoz del grupo parlamentario popular, Soraya Sáenz de Santamaría, cree que González debería cuidar más sus opiniones para facilitar que Europa «salga adelante» y ha echado en falta que el expresidente aludiera a un «auténtico programa de reformas» que -en su opinión- ni el Gobierno ni el PSOE «parecen tener».

Respecto a las palabras de Obama, la portavoz del PP ha dicho que todo el trabajo de su partido está centrado en lograr que España «pase página» y recupere la estabilidad económica, para lo que es urgente iniciar un camino de reformas mejor planificado que el del gobierno socialista.

Por su parte, el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida ha criticado a Obama por señalar a España como el principal problema de Europa, si bien ha admitido que la situación española es delicada y que el país se encuentra «con respiración asistida». «Cualquier dirigente debe ser muy responsable en momentos tan delicados como éste. No creo precisamente que el presidente Obama sea quien esté en mejores condiciones para dar lecciones al mundo», ha replicado Duran, que cree que la economía estadounidense también tiene carencias muy importantes.

Para el portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, el problema no es lo que diga Obama, sino una situación poco halagüeña que ha de ser motivo de preocupación. Desde el ámbito empresarial, el presidente del Círculo de Empresarios, Claudio Boada, ha dicho que el presidente de EEUU no ayuda mucho con sus palabras y le ha pedido mayor comedimiento, aunque ha reconocido que la situación no es fácil.