El Gobierno de EE.UU. nacionaliza las dos principales compañías hipotecarias del país

ANNA GRAU
NUEVA YORK Actualizado:

El Gobierno estadounidense está estudiando meter mano a Fanny Mae y Freddie Mac y tomar el control federal -por lo menos temporalmente- de las dos principales hipotecarias americanas, cuyas acciones se han desplomado hasta un 80% en los últimos meses. Ya habrían empezado las reuniones entre altos cargos del Gobierno Bush y la cúpula de las empresas para pactar un plan de rescate que podría hacerse público antes de acabar el fin de semana.

El plan prevé poner ambas compañías hipotecarias, que aglutinan cerca la mitad de la deuda hipotecaria de Estados Unidos, bajo el control del organismo Federal Housing Finance Agency, lo que implica que el Gobierno tomaría las riendas de ambas entidades, al menos de manera temporal. Esto implicaría una sustanciosa inyección de capital estatal en ambas sociedades, que se aplicaría de manera gradual.

Hay 8 billones de euros en juego. A eso asciende la cartera de las dos entidades amenazadas por una debacle que recuerda a la de Bear Stearns, el quinto banco de inversión de Wall Street. Las fuentes que cita la prensa estadounidense no han especificado qué coste tendría para el contribuyente esta intervención, pero a nadie se le escapa que puede ser de miles de millones de dólares. Uno de los argumentos a favor es que la alternativa aún sería peor, con incrementos de los intereses de las hipotecas que favorecerían su mayor desplome en todo el país.

No es fácil para nadie hacer frente a esta situación. Fanny Mae y Freddie Mac están ambas a un paso de la ruina, principalmente por una gestión mala o temeraria de sus fondos, que además contradice profundamente el espíritu con que fueron creadas. No han sido nunca entidades del Gobierno, pero sí estaban o parecían estar bajo su ala, beneficiándose de un estatus especial en función de que se supone que «ayudaban» al sistema, cumpliendo la misión de despejar el acceso del público a la hipoteca y a la vivienda. En el ojo del huracán de las críticas se recuerda que mucha gente invirtió en Fanny Mae y Freddie Mac sin vigilar demasiado los riesgos, pensando que el Gobierno siempre respondería...lo cual en la práctica parece que sí va a suceder, pero de un modo mucho más traumático que si los reguladores hubieran hecho su trabajo y hubieran impedido la deriva suicida de las dos entidades a tiempo.

Frenar la caída

El presidente de la Fed, Ben Bernanke, y el secretario de Estado del Tesoro, Henry Paulson, estuvieron presentes en la reunión donde se empezó a discutir la posible nacionalización de las hipotecarias. Lo más urgente es frenar la caída libre de las acciones, enjugar la deuda que asciende a 1,6 billones de dólares y recapitalizarla. Esto último es posible en parte gracias a los poderes extraordinarios de préstamo de que el Tesoro norteamericano se dotó el mes pasado en una polémica votación en el Congreso. Entonces se aseguró que estos superpoderes eran por si acaso y que se esperaba no tener que usarlos nunca. Si se emplean ahora, salvarán las entidades y a sus ahorradores pero castigarán a sus accionistas, cuyas acciones pueden quedar virtualmente sin valor.

Confianza en el futuro

El lado bueno, aunque a muchos les cueste verlo, es que ambas entidades podrían seguir funcionando ininterrumpidamente, lo cual por lo menos tiene la virtud de restaurar cierta confianza en la capacidad del sistema de regularse a sí mismo y atajar las crisis. Es urgente matar en la cuna el miedo a prestar dinero, el pavor al crédito, que es el peor cáncer que se puede extender por una economía avanzada.

Con ese fin la Administración subraya los aspectos positivos y su confianza en que ambas hipotecarias saldrán adelante. En privado, altos funcionarios dicen pestes de los altos ejecutivos que van a ser reemplazados. El valor de ambas compañías se desplomó el pasado viernes en la Bolsa. Las acciones de Fannie se vendían a 5,50 dólares cuando hace un año lo hacían a 70. En el mismo período, las de Freddie habían bajado de 65 a 4.