Un grupo de trabajadores en la planta de Coslada (Madrid) de Correos Express
Un grupo de trabajadores en la planta de Coslada (Madrid) de Correos Express - GUILLERMO NAVARRO
El impacto del Black Friday

Así gestiona Correos Express la «locura» del consumo masivo

La empresa contrata y forma personal extra para afrontar la campaña navideña

MadridActualizado:

Silencio sepulcral a las afueras de Coslada (Madrid). Son las 7:30 horas y el trasiego de coches apenas perturba una tranquilidad inhóspita. Un barrio fantasma que dirían algunos. Lo que no pueden imaginarse es que la vida no está fuera sino dentro de cuatro grandes paredes: las de Correos Express. Y llegó el momento de descubrir que mientras unos duermen, otros trasnochan para entregar la mercancía a tiempo; especialmente cuando el Black Friday entra en escena.

Sin un ápice de luz, la nave de Correos Express descubre en su interior un paisaje de furgonetas, camiones, paquetes, trabajadores y máquinas. Los productos llegan de madrugada desde todos los puntos de España. Se cuentan por cientos de millares en una semana como la del Viernes Negro en la que el número de envíos crece entre un 15-20% -según explica Leticia Martín, subdirectora de Comunicación, Marca y Servicios al Cliente de la empresa-, lo que provoca aumentos en la plantilla para poder afrontar la situación. Más de 200 trabajadores -la mayoría de ellos autónomos- velan por que la planta de Coslada lleve a cada casa la compra hecha en el Black Friday. De hecho, fuentes de la compañía detallan que la semana posterior a ese viernes se creció en esta edición un 35% respecto al año anterior, rozando el 40% en el caso de Madrid. Para ello, la organización y la innovación resultan fundamentales.

Correos Express dispone de un sistema propio de gestión del reparto gracias a unas máquinas de procesado de los paquetes capaces de analizar 12.000 bultos/hora. Sin ellas sería imposible sacar a tiempo cada paquete en las más de 100 salidas que realizan desde la nave. Incluso, tienen un compromiso tácito con los horarios. Según amanece saben que se acerca el momento de que todo esté fuera: sobre las 9:30 horas en una semana como esta es el límite autoimpuesto para que las furgonetas y repartidores estén en ruta.

Una cinta de Correos Express leyendo paquetes
Una cinta de Correos Express leyendo paquetes - GUILLERMO NAVARRO

Es una operativa diseñada al milímetro para que nada falle. Incluso los nuevos empleados por la campaña -que inició la semana anterior y finaliza en enero- parece que llevaran años en la empresa. La razón: que han recibido una formación muy específica de la compañía para estar y hacer lo que cada momento requiere.

Cuando llegan los paquetes de uno de los camiones, estos siguen un proceso automático que los clasifica. Ahí, una máquina lee el código que cada bulto lleva consigo y enseguida «dispara» el producto hacia una caja u otra. Es decir, cada uno entra en una caja distinta en función a la provincia/zona en que tenga que ser repartido.

Tras ello, un grupo de trabajadores ha de cargar el material en su respectiva furgoneta. Pero no con tendencia a la entropía dentro del vehículo. El transportista coloca la carga en función del orden de reparto en una tarea que lleva varios minutos. Nada de lanzar al hueco los paquetes, sino encajar las piezas como si del juego del tetris se tratase. De lo contrario, con el volumen de estos días, la empresa no saldría adelante.

Lo cierto es que estas fechas son una «locura», como lo define uno de los empleados de la planta de Coslada. En nada se parece a los meses de febrero hasta octubre, en los que la calma relativa reina en la compañía de reparto. Aun así, el éxito de cada campaña de final de año depende de la planificación. Ahora con el Black Friday 2018 ya en la memoria, la empresa empieza a diseñar la operativa de la edición del año siguiente con toda su cartera de clientes, que no es escasa. Trabajan con unas 10.000 empresas para repartir sus pedidos y Correos Express se obliga a sí misma a intentar recabar la opinión de todos ellos, aunque hay unos que «contribuyen» más al «caos» de estos días que otros.

De 10.000 clientes, con una visita a la nave se intuye quién es el dueño del comercio online en este país; quién tiene que encargar más cartón para su mercancía. Es Amazon, sin discusión. El gigante americano invade con sus envíos gran parte de la planta de esta empresa, batiendo récords ejercicio tras ejercicio. Aun así, no «monopoliza» el Black Friday. Tiendas de ropa, de cuidado personal, de electrónica... Un sinfín de marcas y empresas confluyen en Correos Express por esta semana. Es una de sus fechas señaladas del año... pero no el día grande, según cuenta la subdirectora de Comunicación, Marca y Servicios al Cliente. «Será algún día de la campaña de Navidad», dice, con lo que rebaja la euforia de un Black Friday que cada año gana más adeptos en nuestro país.

Un grupo de trabajadores cargando los paquetes en una furgoneta
Un grupo de trabajadores cargando los paquetes en una furgoneta - GUILLERMO NAVARRO

La de Coslada es, además, una de sus plantas fetiche. Por su gestión, por la tecnología que atesora en su interior. El sector de la paquetería -concretamente del tipo express- afronta una fuerte competencia de la cual cada uno se distingue a su manera. Correos Express lo hace con su sistema de clasificado y análisis de los bultos, cuidadosamente guardado con celo en la compañía. «Más allá de los envíos, somos una compañía de innovación», detalla Leticia Martín.

La tecnología les permite valorar cada paquete en cuestión de segundos y saber de quién procede, a dónde va y a qué persona. Sin embargo, siempre hay un pero: en caso de que el etiquetado del producto -responsabilidad de sus clientes vendedores- sea defectuoso o esté dañado, la máquina lo excluirá en un aparte y habrá de ser tratado de forma manual. La inteligencia artificial en su máximo exponente aún no ha llegado ni es infalible.

Pese a ello, la de Coslada es el tipo de nave ideal dentro de esta empresa. En Madrid tienen otra en el barrio de Vallecas y por toda España 54 delegaciones en total. No todas ellas tienen las innovaciones de la planta de la capital y funcionan de manera más rudimentaria. Es porque Madrid requiere precisión de cirujano... y los clientes exigen cada vez más y mejor. Esto es el Black Friday: su paquete, en 24 horas.